Mediación familiar intergeneracional-INESEM

Mediación familiar intergeneracional. Cuando el amor incondicional no es suficiente.

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23/05/2017

Aunque la mediación es un concepto que todavía desconoce un amplio sector de la población, cuando se menciona la mediación familiar, la gran mayoría de los que sí han oído hablar de esta forma de resolución pacífica de conflictos, piensa en la situación de un matrimonio en proceso de divorcio que, ante un estancamiento a la hora de tomar decisiones sobre el reparto de bienes y la custodia de los hijos, las visitas y la pensión de alimentos, por indecisión o por escalada del malestar que va deteriorando el conflicto que de por sí supone una  ruptura, prefieren intentar resolverlo por la vía del acuerdo antes que por la vía contenciosa judicial. Lo anterior es comprensible, porque es el conflicto que más se trata en la mediación familiar. Pero no es el único, de hecho uno de los ámbitos que más solicitudes de intervención se nos presenta a los mediadores, es el de la mediación familiar intergeneracional.

¿Y qué es la mediación familiar intergeneracional?

Es aquella que trata de mediar en los conflictos que hayan surgido entre padres o tutores con sus hijos menores y que han llegado a tal punto de enconamiento o reiteración que ven necesaria la actuación de un tercero que pueda reestablecer o facilitar el diálogo entre ellos o, al menos dar las herramientas necesarias a las partes interesadas para tratar de reestablecerlo.

Los destinatarios de la mediación familiar intergeneracional por tanto, serán los siguientes:

    1. Padres y madres o tutores con hijos/as menores que estén atravesando una situación de crisis en la convivencia, provocadas por la falta de comunicación o la inadecuada asunción de roles.
    2. Menores con dificultades de relación con sus padres
    3. Personas adoptadas o en régimen de acogimiento familiar y sus familias biológicas o adoptivas o de acogimiento.

Lo que este tipo de mediación tiene como objetivos a conseguir son los siguientes:

  • Poner a disposición de las partes enfrentadas un ámbito neutral e imparcial donde la mera presencia ante un tercero ajeno al conflicto, en un entorno diferente al cotidiano, suele influir favorablemente para la exposición de las razones o circunstancias que han llevado a esa situación.
  • Gestionar los conflictos entre padres e hijos, fomentando la comprensión de las razones (o sinrazones) del comportamiento de los implicados. Por eso es importante dejarles claro, especialmente a los menores, que sus argumentos van a ser oídos y tenidos en cuenta y que no se va a permitir comentarios despectivos ni posicionamientos dominantes o agresivos, que el diálogo y las argumentaciones que se hagan con respeto hacia el otro, van a ser tratadas por igual. Todo ello para facilitar el diálogo y evitar la ausencia de una de las partes, generalmente del menor, porque no es extraordinario el caso en que éste, sobre todo cuando se encuentra en la fase de la adolescencia, acude a las sesiones con el mayor de los recelos, imaginando que se dirige a una encerrona de adultos. De ahí la importancia de que deseche cuanto antes esa idea.
  • Alcanzar un acuerdo aunque sea parcial, sobre todas, algunas o al menos una de las situaciones conflictivas, con compromisos concretos y realizables, que habrán de ser seguidos por el mediador, para comprobar la eficacia o no de los mismos.
  • Demostrar que puede haber un diálogo entre ellos, crear una inercia de comunicación. Este objetivo, aunque pudiera parecer accesorio, es el que indicará el auténtico éxito de la mediación. Por este motivo, un acuerdo parcial, si basta para reestablecer la comunicación en la familia, puede ser la más eficaz de las finalizaciones del proceso.

La demanda de mediación familiar intergeneracional por parte de las familias está experimentando desde hace tiempo un crecimiento progresivo en las zonas donde la mediación se encuentra presente. De hecho allí donde las instituciones llevan a cabo actuaciones de promoción e implantación de la mediación entre la población, especialmente la familiar y comunitaria (de la cual hablaremos en un próximo artículo), los asuntos intergeneracionales son mayoría entre el total de los derivados desde los servicios sociales comunitarios o los centros cívicos.

Ello denota la necesidad de comunicar a la población la existencia de la mediación familiar intergeneracional como vía para resolver o transformar situaciones que las personas pueden estar sufriendo cada día en el hogar.

En cuanto a su casuística es frecuente y variada, pero los detonantes que, en general, conducen a los padres o tutores a la mediación suelen ser los problemas escolares, absentismo, fracaso escolar y otros problemas de conducta en el ámbito educativo, aunque durante las sesiones salgan a relucir otros que suceden en el ámbito doméstico que también podrían motivar el recurso a la mediación, como pueden ser casos de rebeldía o desobediencia que van evolucionando hacia agresividad con la familia, y que en muchos casos están conectados con aquéllos.

Llevando a cabo una segmentación por edades del menor, en todas las estadísticas consultadas, se observa que es en la franja que va de los 13 a los 18 años en la que más veces se acude a los servicios de la mediación, tanto a través de los Servicios Comunitarios como por iniciativa propia.

En otro artículo trataremos la mediación familiar intergeneracional en el acogimiento familiar.

“La  verdadera patria del hombre es la infancia” – Rilke

“Cuando seas padre comerás huevos” – Dicho popular

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Categorizado en: Arbitraje y Mediación

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