centrales de energía hidroeléctrica

Almacenando energía. Difícil pero no imposible

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Francisco Aliaga Gallegos
EDUCACIÓN:
  • Máster en Prevención de Riesgos Laborales.
  • Máster Universitario en Nutrición Humana y Dietética.
  • Licenciado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos en la Universidad de Granada.
  • Ingeniero Técnico Agrícola esp. Industrias Agrarias y Alimentarias en la Universidad de Almería.
  • Formador Homologado por la Junta de Andalucía en Fitosanitarios.
EXPERIENCIA:
  • Profesor de los departamentos Sociosanitario, Gestión Integrada y Medio Ambiente de INESEM Business School.
  • Realización de proyectos de reforestación, vía verde y huertos urbanos.
  • Técnico de calidad y producción en el sector de la alimentación animal.
ESCRIBE SOBRE:Nutrición • Alimentación • Industria alimentaria • Medio Ambiente • Aguas
Ingeniero Técnico Agrícola, especializado en Industrias Agrarias y Alimentarias, Licenciado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, Máster Universitario en Nutrición Humana y Dietética, Máster PRL y Formador Homologado por la Junta de Andalucía en Fitosanitarios.

Estamos acostumbrados a hacer una compra mínima semanal para no perder tiempo, dando por sentado que el almacenaje de nuestros productos es seguro y posible. Pero, ¿qué pasaría si el excedente es de energía? ¿Cómo se almacena la energía? ¿Es posible?

Lo cierto es que el almacenaje energético es muy dificultoso y caro. A día de hoy, alguna de las tecnologías que se basan en este principio podrían ser:

  • Centrales hidroeléctricas reversibles o de bombeo
  • Vehículos eléctricos
  • Materiales de cambio de fase para almacenar la energía térmica
  • Geotermia
  • Almacenaje en forma de hidrógeno.

Todas con unas características muy concretas y particulares, siendo hoy por hoy las centrales hidroeléctricas la manera más estandarizada de dicho almacenaje debido a que es la más estudiada e implantada. La percepción de una central hidroeléctrica parece en un primer momento ser algo muy complejo con auténticas virguerías de la ingeniería. Y así es, pero el principio básico en el que se basa es algo tan simple como un desnivel entre depósitos y turbinas para forzar el movimiento del agua.

Podríamos clasificar las centrales hidroeléctricas en tres tipos o modelos:

  • Centrales de agua fluyente: En estas no hay embalse sino un río con suficiente caudal.
  • Centrales de embalses: mediante presas se forman almacenamientos de agua por encima de las turbinas. Pudiendo ser centrales a pie de presa o bien por derivación de las aguas, que dependerán del desnivel encontrado. Suponen aproximadamente el 20% del mercado en nuestro país.
  • Centrales de bombeo o reversible: de un uso más racionalizado, consta de dos embalses situados a diferentes alturas y dependiendo de las necesidades, el fluido cae del embalse superior al inferior, haciendo activar las turbinas. Se considera de un uso más racional debido a que en los momentos de demandas inferiores, el agua del embalse inferior es nuevamente dirigida al superior para volver a recircularse cuando sea necesario (lógicamente, esta recirculación a contracorriente es producida con consumo energético).

Es curioso que España sea una de los países Europeos y a nivel mundial con más capacidad de embalses hidroeléctricos, aunque bien es cierto que se ha estacionado mucho la evolución del siglo pasado, favoreciendo en las últimas décadas a energías más limpias. Pero, no por ello, ha dejado de ser aún una de las energías renovables más productivas.

Igualmente, hay un repunte de “microturbinas hidráulicas”, llamadas así por su potencia instalada que será igual o inferior a los 10 MW, las cuales, pretenden aprovechar la fuerza de movimiento de los ríos y abastecer zonas aisladas, sin necesidad de desnivel. Aunque lógicamente no es comparable con las macrocentrales. De las casi 800 que hay en España, las 20 más grandes llegan a representar el 50% de la potencia total.

Dichas instalaciones presentan una serie de ventajas e inconvenientes. Destacando los beneficios en ser energías limpias, mantenimiento relativamente bajo, de fácil control y pueden servir como apoyo al regadío, control de incendios o suministro de las zonas cercanas. En el otro extremo, como desventajas tenemos los tiempos de construcción, la variabilidad en función de condicionantes climáticos o el alto coste de inversión.

El hombre es energía dirigida por inteligencia – Anónimo.

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2 Comentarios

  1. Alberto dice:

    Instalaciones de esta indole,como la balsa mas grande de el mundo hecha en  china  puede influir en ecosistemas y el clima del lugar,los  humanos  si influimos en el medio k nos rodea.para bien o para mal

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    • Francisco Aliaga Gallegos Francisco Aliaga Gallegos dice:

      Es cierto que cada instalación, y más las de estas dimensiones, producen una influencia en los ecosistemas, normalmente indeseada. Aunque bien es cierto que entre las ventajas de este modelo de producción está la de no requerir combustible al ser la fuente principal una energía renovable. No suele contaminar ni aire ni agua, al menos, en la fase implantada (obviando la construcción e instalación), así como unos bajos costes de mantenimiento. Pero no todo son ventajas, ya que los costes de construcción suelen ser muy elevados, exigir unas características naturales del terreno, e incluso, estar influenciada la disponibilidad de energía con la estación del año.
      Espero que siga disfrutando y aprendiendo con nuestra revista.

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