la filosofía nudge

Filosofía nudge para Recursos Humanos

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09/04/2015

La filosofía nudge está muy asociada al “prohibido prohibir”. Este mantra podría ser útil para cualquier organización que se jacte de ser innovadora y creativa. La base de esta “prohibición” debería emanar del departamento de dirección de personas o recursos humanos, el cuál, como tantas veces observamos en la actualidad, se ha convertido en el catalizador de toda acción estratégica.

¿En qué consiste la filosofía nudge?

El término nudge se podría traducir al español como empujón suave. La esencia de esta filosofía es la de refrescar la memoria, dar ese pequeño codazo, en sentido figurado, que haga que las personas que lo reciben se replanteen el porqué de muchos hábitos que realizan a diario. En definitiva, la filosofía nudge trata de modificar la rutina de las personas sin que esto implique aplicar prohibiciones para conseguir estos cambios conductuales.

Extrapolando la filosofía nudge a la dirección estratégica de recursos humanos, podemos hacer especial hincapié en el hecho de no prohibir, pero sí incitar. Coartar la libertad de los trabajadores de una organización con exceso de normativas no es más que el primer paso hacia la ausencia de creatividad. Imponer normas en un entorno de trabajo tiene su fundamento y lógica pero, una vez regulados los mecanismos mínimos de convivencia, se debería apostar por una “invitación a…” mucho más que por el “prohibido la…”.

No nos referimos a conceptos abstractos, sino que transformar conductas habituales puede ser sencillo y producir sinergia con el employer branding puede ser una realidad en compañías de cualquier tamaño. Para hacernos una idea de la filosofía nudge, podemos imaginar el ejemplo de una empresa en la que se desea que todos los empleados lleguen todos los días puntuales.

Cómo aplicar la filosofía nudge en recursos humanos

La idea primigenia sería sancionar o castigar a todos aquellos que no cumplan la “norma”, sin embargo, con la filosofía nudge se trabajaría más en  el ámbito de premiar a quién llegue puntual, incitando a los demás a que también cumplan con la acción. Pero no todos sus usos son así de simples, esta herramienta da lugar a una adaptación al cambio mucho más natural y rápida. Supuestos como intercambiar puestos de trabajo con el compañero que ocupa el siguiente lugar en la cadena de proveedores puede ser ese “pequeño empujón” que haga florecer una idea o concepto; o acciones en las que ayudar a un compañero no sea una opción de la rutina laboral, sino parte de algún proceso, cambiarían pequeños detalles en los entornos de trabajo que darían sus frutos enseguida.

Y es que son muchas las situaciones en que las personas, conducidas por una rutina aplastante, no cambian ciertas conductas  por el simple motivo de que no se han detenido a observar si aquello que realizan de forma repetitiva les conviene o no. Siendo reacios, también, a realizar ciertos cambios por el simple hecho de considerar que se les están imponiendo.

La filosofía nudge como ingeniería social, posee muy pocas referencias a nivel europeo, estando muy extendida en Estados Unidos, donde el propio presidente, Barack Obama, no ha dudado en contar con algunos de los mayores expertos en este campo para implantar políticas cuyo fin se ha traducido en mejores condiciones laborales para los trabajadores de las empresas, mejoras en la sanidad y también en la educación.

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