Modelo a-h

El modelo A-F, herramienta de innovación para pymes

22/10/2015
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“Si crees que eres demasiado pequeño para marcar la diferencia, prueba a dormir con un mosquito en una habitación.” Proverbio africano

Aunque la palabra innovar se use de forma globalizada y se relacione con las grandes corporaciones e ingentes inversiones. Lo cierto es que, ni toda innovación necesita una gran cantidad de dinero, ni hay que ser una gran corporación para intentar avanzar a través de la creatividad. Teniendo en cuenta que si queremos que las pymes, como arteria principal de nuestro sistema económico y social, puedan jugar un papel protagonista en el avance actual, no queda otra que focalizarse en la innovación como vehículo de desarrollo.

Para ello, tal y como comentábamos al principio, existen una serie de herramientas que pueden influir de forma muy positiva, dependiendo su uso más de una cuestión de actitud y mentalidad, que de inversión monetaria. Una de las más interesantes es la del modelo A-F, propulsado por Fernando Trías de Bes y Philip Kotler.

¿Qué es el modelo A-F?

Este modelo A-F, que basa su funcionamiento en la asignación de roles como estructura primordial para cualquier proceso de innovación. Se denomina de esta forma por dividir los propios roles en 6 letras:

  • A de activadores: Son los encargados de empezar el proceso. Son los que empiezan a generar las ideas y ejercen como punto de partida de todo el modelo.
  • B de buscadores: Se centran en la parte de generar elementos que funcionen como punto de apoyo para la generación de la idea. Se podría asemejar como el soporte de la idea, el lugar desde donde la idea empieza a “moverse”.
  • C de creadores: Como su nombre indica, se dedican a la parte de creación pura, es decir, se encargan de proponer diversas ideas en base a los componentes que le han facilitado los buscadores y al análisis de la iniciación que han hecho los activadores.
  • D de desarrolladores: No solo basta con idear, sino que debe de adaptarse la idea al proceso en cuestión, o a la herramienta concreta para la que se está intentado innovar. Por ello, los desarrolladores transfieren a la esfera “real” la idea.
  • E de ejecutores: Implantan la innovación, es decir, llevan a cabo el proceso de aplicar todos los detalles en la herramienta o proceso en cuestión.
  • F de facilitadores: Se encargan de acelerar todos los procesos que intervienen en la innovación. Son los responsables de que los detalles no perjudiquen, sino que mejoren, al proceso general, influyendo para que los demás componentes del colectivo puedan dedicar sus esfuerzos a su tarea principal.

La innovación es un parte fundamental de cualquier organización

Pero lo importante de este modelo no reside solamente en la asignación de roles, sino que el marcado carácter colectivo que se asocia a esta herramienta se antoja vital. Por una parte, asignar los roles en función de las competencias de cada persona puede resultar interesante, y por otro lado,  trabajar en equipo y obtener el máximo rendimiento de cada una de las “letras” puede generar diversos prismas para el proceso de innovación, elemento muy valorado en cualquier proceso en el que se intenta crear algo diferente.

Independientemente de que se use esta u otra herramienta, es importante que se tome la innovación como parte inherente al ciclo de vida de cualquier organización.

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Categorizado en: Management e Innovación

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