efectos de la violencia de género en las víctimas

Efectos de la violencia de género en las víctimas

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25/11/2019

A día de hoy, jornada en la que se celebra el Día Mundial contra la violencia de género, son ya 51 las víctimas mortales y 40.495 las denuncias presentadas por violencia de género en lo que llevamos de año en nuestro país. De la cuales, un total de 801 fueron presentadas directamente por la víctima en el juzgado, 493 por familiares, 1.164 por terceros, 34.297 por atestados policiales y 3.740 mediante partes de lesiones directamente en el juzgado.

Sin embargo, uno de los grandes errores en los que caemos año tras año es en no tomar consciencia de que la violencia de género va más allá de la agresión física. Digamos que lo que nos llega a través de los medios de comunicación es cuando la violencia ha alcanzado su punto máximo; la muerte de una mujer. De este modo, pasa desapercibida ese tipo de violencia que se enmascara en formas sutiles como los micromachismos, y que merma la autoestima y capacidad de decisión de la víctima.

El maltrato físico deja secuelas evidentes, pero ¿qué pasa con los otros efectos de la violencia de género y el deterioro emocional que sufre la mujer víctima de violencia de género durante la relación e incluso tiempo de después de haber roto con la situación de violencia a la que se ve sometida?

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Desde el punto de vista de la salud mental de la víctima, la exposición a una violencia o abuso emocional continuado, aún cuando no exista violencia física, provoca consecuencias muy graves y que requieren del tratamiento terapéutico adecuado para superarlas.

Los principales trastornos psicopatológicos efectos de la violencia de género

  • Depresión: los episodios de violencia a los que la víctima se ve sometida suponen un evento estresante que deriva en una falta de control sobre la situación, sentimientos de culpa y miedo.
  • Trastorno de Ansiedad: aparece en el intento por intentar controlar los estímulos que puedan suponer un peligro ante el agresor.
  • Trastorno Obsesivo compulsivo: la víctima en un intento por controlar la situación puede llegar a desarrollar conductas compulsivas y pensamientos obsesivos sobre el agresor.
  • Baja autoestima: se relaciona con la tendencia de la víctima a autoinculparse de la situación influenciada por las críticas y descalificaciones constantes a las que está sometida.
  • Trastorno del Estrés Postraumático (TEP): este trastorno, cuando es derivado por la violencia de género, se diferencia de otro tipo de sucesos traumáticos en que afecta y desestructura la visión de la víctima ya que la situación estresante se produce en el hogar (lugar se presupone es de seguridad y protección).
  • Distorsiones cognitivas: este tipo de distorsiones hacen que la víctima minimice o reste importancia a las situaciones violentas vividas.
  • Síndrome de Adaptación paradójica: similar al Síndrome de Estocolmo que sufren las víctimas de secuestro, crea una dependencia psicológica hacia el agresor.
  • Síndrome de la mujer maltratada: parte de las secuelas psicológicas que presenta la víctima de violencia de género hacen que soporte incidentes de maltrato utilizando la minimización, negación o disociación para justificarlos.

De los trastornos mencionados son la Depresión y el Trastorno de estrés postraumático (TEP) los que tienen unas tasas más altas de prevalencia en las víctimas, siendo de un 47.6% y 63.8%, respectivamente.

Nos queda mucho por hacer…

Llegados a este punto, y a pesar de los avances que hemos conseguido en la consideración de este tipo de violencia, aún existen muchas ideas o mitos erróneos acerca de por qué se produce o por qué la víctima no denuncia y permanece en esa situación, y esto no ayuda en nada a su recuperación psicológica.

Es por ello que es necesario un ejercicio de reflexión acerca de qué podemos hacer cada uno de nosotros en este tipo de problemática, no echar la vista a un lado, ya que queda claro que en nuestro día a día hay muchos comportamientos y conductas susceptibles de ser cambiadas a fin de conseguir, de una vez por todas, la igualdad y respeto que toda persona merecemos.

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Categorizado en: Intervención Social

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