educación: establecimiento de imites en niños

Establecimiento de limites en niños ¿Cómo aprender a decir “no” y poner límites al niño?

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POR

Nazaret Barrio
EDUCACIÓN:
  • Máster en Dirección de Recursos Humanos en la Empresa en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
  • Licenciada en Pedagogía en la Universidad de Granada.
EXPERIENCIA:
  • Profesora del Departamento de Educación y Servicios Sociocomunitarios de INESEM Business School.
  • Técnico de Formación en plataformas e-learning.
  • Consultora de Recursos Humanos.
  • Técnico Blended Learning.
ESCRIBE SOBRE:

Educación • Psicología • Área Social • TIC

Pedagoga y especialista en e-learning. Cuenta con una amplia experiencia en centros de formación. Actualmente ejerce como profesora del Departamento de Educación y Sociedad en INESEM.

Muchas veces resulta una tarea complicada el establecimiento de limites en niño por eso hoy quiero mostraros la importancia de aprender a responder de forma adecuada ante un comportamiento disruptivo en la etapa infantil.

Una educación carente de límites y normas terminará despertando inseguridad en los más pequeños. Las normas y los límites favorecen un desarrollo más seguro y más social en el niño, por este motivo, resulta fundamental que los padres consensúen y establezcan una serie de normas y límites que rijan sus actuaciones en el hogar. Esas normas deberán ser trasladadas a todas aquellas personas (familiares o cuidadores), vinculadas e implicadas en la educación del niño, con el objetivo de poner límites y conseguir que todas las actuaciones vayan encaminadas en una misma dirección, siguiendo un mismo patrón de conducta ante comportamientos y actitudes inadecuadas en el menor.

El estilo educativo adoptado por los padres determinará el desarrollo del niño, y las estrategias disciplinarias establecidas, influirán sobre la relación que vayamos construyendo. Estos estilos educativos parentales, ejercerán también una gran influencia sobre el estado anímico del niño y su comportamiento presente y futuro. Los estilos educativos pueden solaparse, combinarse y variar con su desarrollo, por lo que no actuarán como modelos estables en el tiempo, pero atendiendo a su relevancia durante el desarrollo, es muy importante detenerse y analizar el estilo de crianza adoptado con el objetivo de evitar repercusiones negativas sobre el desarrollo infantil.

Tipos de estilos educativos

Cada uno de los estilos educativos está caracterizado por diferentes rasgos conductuales que provocan distintos efectos sobre el desarrollo infantil:

  • Estilo democrático: es uno de los estilos educativos más recomendados para la crianza. Un estilo característico de padres que suelen actuar con firmeza pero también facilitan apoyo y cariño al niño. Consensúan y deciden poner límites al niño pero teniendo en cuenta también la opinión del menor. Dirigen su actividad de forma racional partiendo de la acepción de ciertos derechos y deberes tanto propios como para el menor. La comunicación que se establece en estas familias es bidireccional y esto provoca efectos muy positivos sobre la socialización del niño (incremento de la autoestima, desarrollo de la competencia social, reducción de los conflictos, etc.).
  • Estilo autoritario: apoyado en la imposición de una disciplina severa, hace que los padres valoren la obediencia como una virtud. Establecen medidas de castigo y mantienen al niño en un papel subordinado restringiendo su autonomía. Influyen, controlan y evalúan el comportamiento y la actitud del niño siguiendo patrones rígidos de comportamiento preestablecidos. Es el estilo en el que poner límites al niño tiene mayores repercusiones negativas sobre su socialización, consiguiendo efectos tales como, falta de autonomía, de creatividad, baja autoestima, timidez, escasa implicación en la consecución de metas, etc.
  • Estilo permisivo: propio de padres que aportan gran autonomía al niño, intentando liberarlo de control y evitando una actitud autoritaria hacia el mismo, carente de restricciones y castigos. Los padres con un estilo educativo permisivo no siempre pueden marcar límites sobre la permisividad, por lo que esto puede producir efectos negativos sobre la socialización del niño. Como consecuencia de sus actos, los niños serán alegres y tendrán vitalidad, pero serán dependientes y tendrán un nivel alto de conducta antisocial y un bajo nivel de madurez y éxito personal.
  • Estilo negligente: característico de padres que no dedican a penas tiempo a los hijos. Se rigen por no poner límites al niño, ya que esto supondría establecer un dialogo y tener que mantener cierta vigilancia sobre los menores. Suelen complacer a los hijos en todas sus demandas y presentar estados de ira irracional cuando los menores sobrepasan los límites entendidos como tolerables como consecuencia a su permisividad. Es uno de los estilos de crianza más negativos y con más repercusiones sobre el desarrollo infantil debido a los niveles de baja autoestima, autonomía, desarrollo de capacidades cognitivas y éxito escolar que suelen presentar los niños que crecen bajo este estilo educativo.

Por esta razón, tengo que recalcar la importancia de la actuación parental sobre el desarrollo y la educación infantil. Es una tarea difícil encontrar un punto intermedio y no rozar los extremos que apuntan a la falta o ausencia de límites y normas, o la educación rígida y estricta, pero podemos considerar y seguir varias pautas que ayudarán al niño a conocer y respetar los límites que establezcamos. El establecimiento de limites en niños es indispensable.

Pautas para el establecimiento de limites en niños

  • Es importante fijar unas reglas claras y sencillas que puedan entender.
  • Las normas y límites que se establezcan deben mantenerse con cualquier persona y en cualquier momento.
  • Poner límites al niño implican que deban ser siempre iguales, es decir, cuando el niño se encuentre con sus abuelos también se deberán mantener estos límites, ya que esto aportará una mayor seguridad al niño.
  • Hay que enseñarles que todo límite o norma genera una consecuencia y si se sobrepasan, su comportamiento tendrá una consecuencia negativa.
  • Es necesario establecer ciertas sanciones consecuentes a la falta cometida, siendo importante explicar al niño que debe intentar reparar la falta debido al incumplimiento de la norma (si se pelea y golpea a su hermano, deberá pedir perdón)
  • Fijar recompensas para aquellos momentos en los que su comportamiento sea correcto.
  • Establecer ciertas rutinas y fijar horarios.
  • Actuar con firmeza y no perder el control o ceder ante las exigencias del niño.
  • Actuar con afecto y cariño mientras exigimos o corregimos al niño, no es necesario subir el tono al hablar, gritar, golpear o utilizar palabras que puedan repercutir de forma negativa sobre su autoestima. Solo se trata de actuar con claridad y firmeza.

En el siguiente enlace podréis ver un documento del Observatorio de la Infancia en que se incluyen diferentes estrategias para prevenir y afrontar conflictos en las relaciones familiares.

Los padres os convertís en el principal ejemplo de actuación para el niño, sois el espejo donde se mira. Os observará e imitará, por lo que es importante cuidar las palabras, tratarlo con cariño y establecer una serie de límites que le ayuden a crecer con seguridad, autonomía y una alta autoestima.

“Poner límites no solo es saludable, en muchos casos es vital para sobrevivir” Miguel Ángel Núñez

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4 Comentarios

  1. Antonio García dice:

    Tengo dos hijos varones de 11 y 7 años. Para el pequeño, su hermano siempre ha sido su punto de referencia. El quiere estar con el y con sus amigos. De hecho el se considera uno más en el entorno de las amistades de su hermano. Pero es lógico que no siempre es admitido por razones logicas de edad, destreza, pensamientos, etc. El  pequeño se siente rechazado entre aquellos que considera sus “amigos mayores”. Hemos conversado mucho con el tratándole de explicar los motivos indicándole que no es rechazo sino que hay otros motivos. En esos momentos le hemos ofrecido alternativas que en algunos casos han funcionado y en otros continua su frustración y como consecuencia, su enfado y berrinche.Nuestras conversaciones  con el siempre son tranquilas y armoniosas, independientemente de su enojo y su estado emocional secestrado por la rabia. Al hablarle lo hacemos colocándonos a la altura de sus ojos y siempre le escuchamos antes de darle nuestra opinion,  mostrando empatía hacia sus sentimientos. Estoy empezando este Master y tal vez encuentre respuestas en el transcuso del mismo. Sin embargo, no sé todavía como quiarle ese sentimiento de frustración y rechazo.Gracias. Excelente artículo.

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    • Nazaret Barrio Nazaret Barrio dice:

      Agradezco su aportación Antonio, espero que la formación que ha comenzado pueda ayudarle a conseguir las técnicas adecuadas para enfrentar de la forma más adecuada posible este tipo de problemas educativos o de cualquier otra situación. Una vez más, gracias.

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  2. Miguel Ángel Ruiz Alvarez dice:

    Me encanta todo lo que has puestosNos ayuda bastante a la manera de educar a nuestros hijos

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    • Nazaret Barrio Nazaret Barrio dice:

      Agradezco tus palabras Miguel Ángel, la educación, especialmente en las primeras etapas del desarrollo infantil, es fundamental para fijar unas bases adecuadas sobre las que el niño pueda crecer feliz y le permitan adquirir ciertos valores y una autoestima que le permita conseguir el éxito personal y profesional. Una vez más, ¡gracias!

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