la necesidad de una conciencia política

¡La política es cosa de tod@s! Para una conciencia política

25/05/2015
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Reivindicamos un cambio en la forma de hacer política en España. Reivindicamos una conciencia política.  Un sistema democrático que no baile al son del fraude y la corrupción. Un sistema que no sólo nos recuerde una vez cada cuatro años por norma, pues ya estamos más que hartos (al menos yo) de que se trabaje el acercamiento a la ciudadanía y se despierte el interés por el pueblo a marchas forzadas, de forma chapucera y ridícula. Y estamos tan hartos que optamos por ‘pasar olímpicamente del tema‘. Son más de las que me gustaría reconocer las personas a quienes la política le importa un bledo. Muy probablemente porque piensen que es una real pérdida de tiempo, porque no se sientan representados por ninguna figura, o quizá no aguantan tanta demagogia ni tanta hipocresía. Deambulamos con cautela, sobreviviendo como podemos, sin importar lo que le ocurra al vecino, mientras nosotros gocemos de un mínimo confort que nos permita “vivir tranquilos y en paz”.

El mayor problema de la política: la indiferencia de la gente

Esta actitud, señoras y señores, es fatídica para el futuro de todos, pues queramos o no, nos guste más o menos, todos/as y cada uno/a de nosotros/as somos parte de la política. ¿Acaso nuestra indiferencia supone alguna mejoría generalizada? ¿Acaso la abstención de la vida política minimiza los problemas? Las decisiones que se toman en los despachos traen consecuencias directas a nuestro día a día. En materia de educación, de sanidad, de servicios sociales, de medio ambiente… En todos los ámbitos que rodean la vida humana, cada decisión es tomada para dirigir el rumbo de una localidad, de una región, o de una nación, hacia un determinado tipo de políticas que pueden ser más o menos favorecedoras para la sociedad en su conjunto. ¿Cuántos de nosotros nos planteamos qué tipo de sociedad queremos mañana? ¿Y cuántos de nosotros nos implicamos por alcanzarla y hacerla una realidad?

La falta de conciencia política

Tendemos a quejarnos, a despotricar de unos y de otros cuando la suciedad salpica la puerta de nuestra casa, pero ya está. Todo se queda en quejas, en palabras, en rabia acumulada que disipamos frente al televisor, entretenidos con aquello que nos aleja de tanto escándalo público, ya sea en formato de tertulia o evento deportivo. Utilizamos las redes sociales, incendiándolas, inundando de parodias y chistes la red sobre la política pero ya está, unas risas que nos desahoguen durante un rato y vuelta a nuestra cotidianeidad. Es necesaria una mayor conciencia, y una mayor implicación, pues lo que está en juego es mucho más que el voto cada cuatro años. Es demasiado ingenuo pensar que la salvación viene únicamente de la mano de cambiar de signo político en las siguientes elecciones. El verdadero problema de la sociedad española no es su representación política, que ya trae lo suyo, si no la total falta de conciencia social y política de muchos de sus conciudadanos y conciudadanas.

No solo conciencia política: hace falta una evaluación crítica

No podemos conformarnos con vivir el tipo de vida que nos ofrecen desde los despachos, sin ni tan siquiera hacer evaluación crítica del mensaje que de ellos sale. Un ejemplo sencillo y representativo, el fomento del endeudamiento para adquirir vivienda, un arriesgado estilo de vida adoptado durante las décadas pasadas que nos ha llevado a la situación que vivimos. Hay casos y casos, pero… ¿a nadie se le ocurrió pensar que hipotecarse hasta la muerte era una opción y no una necesidad? Esto es aplicable a todo lo demás. Frente al hábito alimentario basura que se nos impone, existe la posibilidad de consumir ecológico y sostenible; frente a la “necesidad imperiosa” de comprar montones de ropa, podemos darnos cuenta de que gran parte de ella no la necesitamos realmente, y que al otro lado del mundo son mujeres y niños/as quienes confeccionan en condiciones infrahumanas nuestras prendas, ganando una miseria; que las necesidades energéticas de la población mundial no legitimen prácticas de extracción de combustibles que pongan en peligro el medioambiente, la tierra en la que cultivamos lo que comemos y el agua que nos da la vida. No todo lo que se plantea es válido, y aquí debemos ser muy críticos, y para ser críticos debemos estar al tanto de todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Para esto, nos guste mas o menos, debemos estar informados, cuanto menos.

Cierto es que los mecanismos ‘democráticos’ con los que funcionamos hasta el momento no dejan mucho margen para la participación ciudadana, pero algo se cuece en el panorama político que augura un cambio generacional, un cambio necesario. Tras los resultados de las elecciones municipales y autonómicas del 24 de mayo, con el ascenso de partidos que apuestan por una mayor participación ciudadana, quizá sea el momento para poner en práctica una mayor implicación en la vida social y política de nuestro país. Porque el cambio viene de la mano del ejercicio colectivo, todos y todas, cada uno/a de nosotros/as tenemos la responsabilidad de construir la sociedad que realmente deseamos, y para esto es necesaria una mayor conciencia y una mayor implicación.

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Categorizado en: Ciencias de la educación

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