Técnicas para aprender historia

Ideas clave para enseñar y aprender historia

08/02/2021
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La figura del docente tiene una gran relevancia en el desarrollo personal, social y emocional del alumnado. Su actitud y su forma de transmitir influyen directamente en ese proceso de cambio en el que alumnado está inmerso y en el que el docente tiene una gran responsabilidad. Si pensamos en la repercusión que tiene la labor docente en la vida de las personas y en el bienestar social, nos daríamos cuenta de que una de las características fundamentales que debería tener todo aquel que se dedique a la enseñanza es la vocación.

La vocación docente es la motivación intrínseca que tiene el profesor para ofrecer al alumno una educación de calidad

dentro de nuestras posibilidades, es estar abierto o abierta al cambio y adaptar nuestra metodología con el fin de que sea útil para este, desarrollar toda nuestra creatividad para hacer propuestas dinámicas con el fin de que los alumnos adquieran aprendizajes sólidos significativos. Lograremos así una transferencia a los distintos ambientes en los que se desenvuelven.

Gracias al avance en la investigación en el ámbito educativo y a la iniciativa de los propios docentes hemos podido apreciar un cambio en la forma de enseñar y, por tanto, nuevas estrategias adoptadas por el alumnado para aprender las distintas materias escolares. Esto es posible gracias a la introducción de nuevas metodologías y técnicas que no solo tienen en cuenta el aprendizaje memorístico de conceptos sino el desarrollo de otros aspectos fundamentales para el aprendizaje.

La enseñanza de la historia

La historia ha ocupado desde el SXIX un lugar muy importante en el currículo escolar. El estudio realizado por Santiesteban (2017), nos muestra la evolución que han tenido, a lo largo de los años, las apreciaciones sobre la enseñanza de la historia, señalando que diversos autores como Peel (1967) y Hallam (1969) ponían de manifiesto la dificultad de la comprensión de la temporalidad en los niños y, por lo tanto, en la adquisición de contenidos relacionados con la historia.

Según estos planteamientos, el aprendizaje de la historia estaba limitado a edades más avanzadas. Sin embargo, Beer (2003), desechó esta idea, afirmando que desde edades tempranas los niños pueden adquirir nociones temporales y, por tanto, que es posible introducir a los niños desde pequeños en la enseñanza del tiempo histórico. Esta posición es apoyada por Grau (2014), el cual indica que la narración histórica puede ser utilizada en cualquier etapa. Por tanto, ya en Educación Infantil se puede empezar a introducir el pensamiento histórico.

¿Cuándo iniciar la enseñanza de la historia?

La adquisición de conocimientos teóricos relacionados con la Historia, requiere de unas capacidades que se van adquiriendo con la experiencia y con el desarrollo de otro tipo de procesos que son fundamentales para empezar a asimilar contenidos más complejos. Así, el alumnado debe asimilar conceptos espacio-temporales, el significado de cambio y muchos más aspectos los cuales no están directamente relacionados con la historia pero son fundamentales para su aprendizaje, como por ejemplo, el lenguaje.
Ante esto, se considera fundamental iniciar desde los primeros años de escolarización la enseñanza de estos aspectos, con el fin de que empiecen a formar esa base tan importante para la comprensión de la Historia y a conformar el pensamiento histórico.

¿Cómo iniciar la enseñanza de la historia?

La enseñanza de la historia en edades tempranas se basa en introducir conceptos que, a veces, damos por hecho, como son: la conciencia del tiempo, del espacio y del cambio generacional. Dichos conceptos tienen un alto grado de abstracción, por lo que es fundamental que, en la etapa de infantil, sean introducidos tomando como base su entorno más cercano.

Es importante que la curiosidad por la historia se fomente en el núcleo familiar

Por ejemplo, podemos impulsar la investigación dentro del entorno familiar con entrevistas a los abuelos o a los padres, permitir que los abuelos vengan a clase a contar historias sobre su infancia, invitar a los niños a que traigan a clase objetos o ropa de la época en la que sus abuelos eran niños o que traigan recetas de comidas típicas.

Es muy importante sembrar el interés por la historia desde que son pequeños y mostrarles a través de experiencias como las que describo, que la historia está relacionada con lo que viven en el presente. Con este tipo de testimonios reales sobre el pasado, los niños se darán cuenta de que hubo un tiempo en el que existían sus padres y sus abuelos y en el que ellos aún no estaban en el mundo. Como docentes, tenemos que guiar el aprendizaje en este sentido.

Metodologías para enseñar historia

Las metodologías activas son aquellas que parten de la idea de tomar al alumno como actor y no como un mero receptor de contenidos. El aprendizaje basado en proyectos puede ser una buena opción para la enseñanza de contenidos relacionados con la historia. Este método favorece no solo la motivación del alumnado sino que también mejora la socialización, ya que se aboga por la formación de agrupamientos que favorezcan el trabajo cooperativo. Además, puede llegar a involucrar todas las áreas de conocimiento, llegando a adquirir los alumnos un aprendizaje global enfocado en un único centro de interés. Se puede y se debe complementar con otro tipo de metodologías como es la gamificación o con el uso de las Nuevas Tecnologías.

Un ejemplo del trabajo por proyectos basado en el aprendizaje de la Historia, lo tenemos en alumnos de 3º a 6º de Educación Primaria que fueron partícipes de un proyecto llamado “La huella Sefardí en Lucena”, en el que se convirtieron en auténticos historiadores para explorar su localidad.

Este tipo de metodologías nos permite trabajar desde las distintas áreas curriculares y ofrecen al alumnado múltiples experiencias que favorecen la interiorización de los contenidos y, por tanto, la creación de huellas en la memoria difíciles de borrar. La motivación, el interés y la experimentación son elementos fundamentales para lograr este tipo de aprendizaje significativo.

¿Cómo puede favorecer el docente el aprendizaje de la historia?

Tradicionalmente, se ha pensado que el docente es poseedor de todo tipo de conocimientos y, por tanto, el alumnado debe aceptar como válido todo aquello que el docente transmitía. Esta concepción ha cambiado gracias a la introducción de otro tipo de metodologías que consideran al alumno como responsable de su propio aprendizaje. El docente debe tener en cuenta algunos aspectos que son relevantes para llevar a cabo la enseñanza de la historia, desde esta nueva perspectiva:

1. Debe favorecer la curiosidad del alumnado y potenciar su motivación intrínseca. Para ello, puede recurrir a actividades motivadoras, las cuales no solo van a despertar su interés de los alumnos en el tema que se está tratando sino que van a permitir al docente explorar los conocimientos previos los mismos.

2. Debe ser el guía del proceso de enseñanza. El docente no debe dar respuesta a las preguntas que se plantean los alumnos sino que debe facilitarles las fuentes y las claves sobre cómo llegar a la información. Así, ellos mismos podrán llegar a una conclusión sobre el tema que les inquieta.

3. Debe programar actividades de diferentes tipos, las cuales permitan que los alumnos obtengan información desde todos los canales sensoriales posibles y que les haga vivir distintos tipos de experiencias que los trasladen al momento histórico en el que se están trabajando.

4. Debe añadir en su programación actividades que desarrollen los diferentes tipos de pensamiento en los alumnos con el fin de favorecer la reflexión y desarrollar el espíritu crítico.

5. Debe impulsar el debate, la iniciativa y la reflexión. Para ello, es fundamental realizar agrupamientos heterogéneos que favorezcan la cooperación y el trabajo en equipo.

6. Debe incluir la programación de actividades de evaluación, basadas en la presentación de un producto final.

¿Cómo aprender historia en edades más avanzadas?

Cuando llegamos a una etapa educativa más avanzada, como es la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO), las exigencias en la asignatura de Historia y Geografía son mayores que en etapas anteriores donde la historia estaba incluida dentro de la asignatura de Ciencias Sociales.
Los contenidos a aprender en esta etapa van incrementando el nivel de complejidad y cantidad, por lo que el alumnado necesita un conjunto de estrategias, independientemente del trabajo realizado en el aula, que les ayuden a retener y a integrar los aprendizajes adquiridos en clase.
Una de las estrategias más utilizadas por el alumnado para memorizar contenidos relacionados con historia es la repetición y el material por excelencia utilizado como único recurso para el aprendizaje es el libro de texto. Pero, ¿contribuye esto a crear aprendizajes sólidos y duraderos que les sean útiles para la vida? La respuesta es un rotundo NO.

12 claves para afrontar con éxito el aprendizaje de la historia

Campayo (2004), en su libro “Desarrolla una mente prodigiosa”, nos muestra algunas estrategias para retener información sin recurrir a la repetición, las cuales pueden ser muy útiles para los jóvenes en el estudio de la historia. Este tipo de estrategias permiten que los contenidos estudiados sean almacenados en la memoria a largo plazo y por tanto su recuerdo se prolongue a lo largo del tiempo. Mostramos algunas de ellas:

1. Recibir la información desde distintos canales sensoriales: visual, auditivo, táctil…

2. Para memorizar “datos puros” (nombres, fechas, números…) se pueden utilizar técnicas como la creación de “enlaces inverosímiles”.

3. Para memorizar “datos secuenciales” (secuencias temporales de la información) es importante razonar la información en base al recuerdo de secuencias. Este proceso funciona como esquema de la información a memorizar.

4. Estudiar de más a menos. Primero se debe leer el contenido completo y después profundizar, quedándonos poco a poco con los detalles del mismo. Esta primera lectura nos aportará una visión global del texto y de ahí, nos haremos preguntas sobre el contenido, que iremos resolviendo a medida que vayamos profundizando.

5. Razonar mejor que memorizar.

6. Crear conocimientos nuevos a partir de los que ya tenemos.

7. Asociar e intentar relacionar los contenidos con una curiosidad o algo que nos llame la atención.

8. Establecer una línea del tiempo y situar cada contenido teniendo en cuenta el momento histórico en el que se enmarca.

9. Hacerse preguntas sobre el contenido.

10. Investigar para profundizar.

11. Utilizar el libro de texto como guía y no como único recurso.

12. Trabajar el contenido, haciendo mapas mentales, esquemas o resúmenes.

Si has llegado hasta aquí y tienes curiosidad por saber cómo poner en práctica todo lo que expongo, habré alcanzado el objetivo que perseguía. Te invito, entonces, a que profundices con la lectura de este libro. También puedes encontrar información interesante en relación con la enseñanza y el aprendizaje de la historia en el blog de Francisco Ayén.

Categorizado en: Ciencias de la educación

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