funciones del coach educativo

¿Conoces el Coach educativo?

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05/02/2014

El coaching educativo comienza a cobrar fuerza en nuestra sociedad, en la revolución de la información o sobreinformación, ya que prepara personas más críticas, responsables y conscientes de sí mismos. Pero, ¿sabes qué es?

La a Asociación Española de Coaching (ASESCO) define el Coach educativo como aquella persona con “el arte de trabajar con los demás para que ellos obtengan resultados fuera de lo común en todo aquello que deseen y mejoren su actuación”.

El coaching es, por tanto, una dinámica de transformación mediante la cual las personas y organizaciones revisan, desarrollan y optimizan su forma de existir. Visto desde el prisma del desarrollo y perfeccionamiento de las personas,  observamos su afinidad con los fines educativos.

El coaching educativo busca descubrir los talentos de los agentes que intervienen en el proceso de E/A. Trata de desarrollar el potencial que puedan poseer cada uno de ellos, pero, sobre todo, el educando. Y es por esta misma razón que se está convirtiendo en una potente herramienta educativa.

El rol del coach educativo en el crecimiento de las personas

El docente debe adquirir el rol de “coach educativo”, y se apoyará en la mediación y el liderazgo, junto con el coaching para sacar lo mejor de sus alumnos. Como cabe esperar, el “coach educativo” debe tener unas habilidades de comunicación excelentes para poder adoptar este rol. Por otra parte, es muy importante que tenga en cuenta el llamado efecto Pygmalion, ya que las expectativas que el docente infunda en sus discentes tendrá una repercusión directa en lo que ocurra en la realidad. Es decir, si el coach no cree que el alumno pueda alcanzar una meta, lo más probable es que el alumno no la alcance. Por lo que el coach deberá creer (que puede alcanzar la meta) para ver (como se cumple).

Esta técnica trabaja al educando desde él mismo, desde sus propias potencialidades. Atiende a todas las dimensiones de la persona, proporcionandon una educación integral y de calidad. Como ejemplo, el coaching educativo trabaja la gestión de emociones como algo primordial. Este es uno de sus puntos fuertes, ya que nuestra escuela no se ha caracterizado por prestar la atención que se merece a este importante aspecto, y por tanto, es una de nuestras asignaturas pendientes. También trabaja a fondo sobre las competencias comunicacionales, la escucha activa y la reflexión. El coaching educativo posibilita que el educando emita respuestas efectivas, se sienta responsable hacia sus objetivos y crezca la imagen que tiene de él mismo.

Por todas estas virtudes, el coaching educativo, cada día es un poco más tangible en nuestros centro educativos. Sin embargo, al ser un método que requiere de unas habilidades extraordinarias por parte del coach, vamos a necesitar mucha formación hasta estar bien preparados. Así que… Crean para ver y, ¡fórmense!

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Categorizado en: Ciencias de la educación

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