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Que no te quiten el sueño

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02/09/2013

Photo_inesemTener una pesadilla o como se conoce normalmente, tener un mal sueño, es algo aceptado y considerado como normal en población infanto-juvenil. Debemos conocer que estos acontecimientos producidos por nuestro cerebro durante la fase REM de sueño, o fase conocida por los movimientos oculares rápidos, son provocados por hechos cotidianos. En definitiva, es la forma en que nuestro cerebro hace frente al día.

A medida que crecemos, desarrollamos estrategias para afrontar esos pequeños cambios en nuestras vidas que se producen a lo largo de nuestra jornada y que reducen las pesadillas durante la noche. Los acontecimientos con una fuerte carga emocional o el estrés acumulado, pueden desatar de una forma más asidua, las pesadillas en nuestras vidas.

Las pesadillas son una de las causas más comunes entre la población de entre 1 a 16 años, y son más comunes en niñas que en niños.

Algunos aspectos que pueden desencadenar episodios repetidos de pesadillas son:

–  Ingesta de alcohol.

–  Consumo de sustancias.

–          Episodios de fiebre alta.

– Abstinencia de alcohol u otras drogas en personas dependientes.

– Comer justo antes de ir a la cama.

–          O padecer algún trastorno como la ansiedad, el estrés o la apnea del sueño.

Algunas estrategias que pueden seguirse para la prevención de episodios de este tipo con los más pequeños de la casa son:

–          Seguir una rutina de sueño, acostándote siempre a la misma hora.

– Dormir con un peluche o muñeco  al que le tenga gran cariño, proporcionando una sensación de seguridad.

– Usar una luz en la habitación con el objetivo de que se tranquilice si se despierta en medio de una pesadilla.

–  Dejar la puerta abierta, para sentir que el resto de los miembros de la familia se encuentran cerca.

En el caso de los adultos, parece un poco más difícil el mantener a raya a los sueños, algunas recomendaciones son:

–          Practicar deporte de manera frecuente, y siempre finalizarlo algunas horas antes de ir a dormir.

– No cenar de forma abundante justo antes de ir a la cama.

– No practicar lecturas propensas a provocar episodios de este tipo antes de dormir.

–          Y lo más importante y difícil de todo, intentar llevar una vida con un grado de estrés controlado.

Espero que no necesitéis el uso de estos consejos y en caso contrario, que os resulten útiles para mejorar vuestro descanso. Os deseo dulces sueños.

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Categorizado en: Salud

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