es mala la sal

Los 5 venenos blancos de la alimentación actual (III): ¿Es mala la sal?

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30/05/2013

¿Es mala la sal? Si, así es.

Aquí viene el tercer veneno blanco de nuestra alimentación, quizás el más conocido por todos, la sal. En nuestro país, con un consumo medio por persona de 9,8 gramos diarios de sal, prácticamente duplicamos las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que se establecen en  5 gramos/día. A la luz de estos datos, nos convertimos en el segundo país europeo en consumo de sal.

Y es que la sal forma parte de nuestra sociedad desde hace varios siglos, ya que se trata de un excelente conservante y potenciador del sabor de los alimentos. Esta tradicional ingesta de sal ha hecho que hoy en día despreciemos el sabor natural de los alimentos, que curiosamente ya disponen de la cantidad de sodio necesaria para que nuestro organismo funcione correctamente. Sin embargo, en la sociedad actual está muy arraigado el sabor potente de los alimentos salados, por lo que cuando consumimos esos mismos alimentos sin adicionarles sal nos resultan sosos, con poco sabor, y por tanto menos apetecibles.

El uso de la sal en el pasado

Hace unos siglos el uso de la sal estaba totalmente justificado para la conservación de los alimentos, ya que no se conocían otros medios tan eficaces como éste. Sin embargo, en la actualidad disponemos de infinidad de posibilidades para poder alargar la vida útil de los alimentos, y sabiendo que el excesivo consumo de sal está relacionado con 2,3 millones de muertes anuales… ¿Por qué no se sustituye este conservante por otro más inocuo?

La sal que asimilas sin darte cuenta

El 70% de la sal que incorporamos en nuestro organismo proviene de los alimentos procesados y envasados por la industria alimentaria. Así, hay personas con problemas relacionados con el consumo de sal que declaran no consumir ni una pizca, pero que en realidad se atiborran de esa otra “sal invisible” de los productos procesados que consumen.

Según la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética (ENIDE, 2011), los cubitos de caldo, sopas de sobre, salsas, snacks o aditivos son los principales responsables de exceso de sal que consumimos, seguidos de cerca por las carnes, los pescados, o los cereales y todos sus derivados (embutidos, enlatados, harinas refinadas, etc.). De todos estos merece mención especial el pan, las patatas fritas o los embutidos salados como también pone de manifiesto el Libro blanco de la Nutrición en España.

Por tanto, ahora empieza a verse más clara la situación, la gran mayoría de la sal que consumimos es consecuencia del procesado de los alimentos por parte de la industria alimentaria, la cual dispone de otros medios de conservación que en muchas ocasiones aplica, pero aun así no reduce la sal de los alimentos. ¿Por qué?

¿Por qué las empresas de la industria alimentaria utilizan tanta sal si es dañina?

A las empresas de la industria alimentaria no le interesa reducir los niveles de sal de sus productos, principalmente porque esta medida repercutiría negativamente en sus ingresos. Por un lado, el alimento dispondría de una vida útil más limitada, lo que impediría una comercialización globalizada. Además, el paladar del consumidor está habituado al sabor del alimento salado y una reducción de sal le llevaría a reducir e incluso abandonar el consumo de dicho alimento y buscar otros productos similares  que mantengan su adicción a la sal. Según María Ballesteros, de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, “las compañías no tienen como prioridad la salud, sino vender, y si la población pide productos con sal, es lo que les dan”.

La solución más sencilla sería establecer desde los organismos competentes leyes que regulen el contenido en sal de los productos y obliguen a todas las empresas del sector a la reducción de los niveles de sal. Pero aquí viene el problema, como ocurre con el resto de “venenos” de nuestra alimentación, tiene más peso el poder económico de las industrias que la palabra de los expertos que trabajan de manera independiente a éstas.

¿Por qué la sal es dañina?

El excesivo consumo de sal provoca un desequilibrio electrolítico, más concretamente de sodio, que va a provocar nefastas consecuencias en nuestro organismo. La principal de ellas es la temida hipertensión arterial, ya que se trata del factor de riesgo principal para padecer algún episodio cardiovascular (accidente cerebrovascular, insuficiencia cardiaca o infarto de miocardio). Sin embargo, no se trata de los únicos problemas relacionados con el alto consumo de sodio, sino que también está relacionado con la insuficiencia renal, la osteoporosis, algunos tipos de tumores, retención de líquidos, insuficiencia respiratoria, además de favorecer el sobrepeso y la obesidad.

De hecho, en España hay 8 millones de hipertensos, o sea, 8 millones de personas que deberían reducir su ingesta de sal desde hoy mismo ya que están expuestos a padecer cualquiera de las enfermedades citadas, y no hay que olvidar que las principales son ¡potencialmente mortales!

Consejos para reducir los daños provocados por la sal

Pues bien, ahora que hemos confirmado que la sal es dañina, mientras gobiernos e industrias se ponen de acuerdo, lo mejor que podemos hacer los ciudadanos es actuar por nuestra cuenta. Así, seas hipertenso o no, mi consejo  es bien sencillo: evitar en la medida de lo posible los alimentos procesados en virtud de alimentos naturales y a ser posible ecológicos, utilizando preparaciones culinarias sencillas e incorporando más frutas y verduras crudas a la dieta. Y para optimizar aun más los niveles de presión arterial:

  • Abandonar el tabaco.
  • Aumentar el ejercicio físico.
  • Reducir el peso
  • Reducir o abandonar el consumo de alcohol.

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Categorizado en: Dietética y Nutrición

5 Comentarios

  1. Luis dice:

    Creo que la sal de la que estáis hablando es la industrial refinada, que es sodio y aditivos incluido flúor mas yodo, que no tiene nada que ver con la sal marina con todos sus minerales en la proporción que están presentes en nuestro organismo y que son necesarios para estar sanos.

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  2. DIANA MONCADA JIMENEZ dice:

    Me parecen muy interesantes los articulos.Yo diria que La harina ???Un saludo.

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  3. Elena Pavía dice:

    Pienso que este tema ya está difundido pero no como se debe, se sabe que no hay que echarle mucha sal a los alimentos, pero lo que no se sabe es que realmente ya la contienen, por lo que no sirve de mucho si seguimos con la misma dieta, en el caso de que la mayor parte sea de alimentos procesados.Por lo que tenemos que difundir al máximo son estos alimentos tan dañinos para multitud de cosas, además de la importancia de cambiar la sal de mesa por la sal yodada, y cada uno con su información que acarree ya con sus consecuencias, pero siempre sabiendo lo que se toman..Al fin y al cabo, siempre está detrás el dinero, y nosotros proporcionándoles más aun con nuestra indiferencia ante estos temas.

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    • Juan Carlos Benavente Juan Carlos Benavente dice:

      Hola Elena.
      Veo que compartimos la misma opinión sobre el tema. Hay tantas cosas que cambiar en los hábitos alimentarios de la población que nuestra dieta poco se parecería a la que mantenemos en la actualidad. Pero como bien dices, despacito y con buena letra, intento difundir poco a poco toda la información que llega a mis manos para intentar llegar a mayor número de personas.
      En los próximos días vendrá el siguiente veneno blanco de la alimentación actual… ¿Sabrías decirme cuál será?
      Un saludo

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  1. 25/06/2013

    […] la saga de venenos blancos de la alimentación actual hablando de la harina refinada. Para ello, comenzaremos con en el cereal más utilizado en su […]

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