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Electrosensibilidad, ¿Es posible tener alergia a los campos electromagnéticos?

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20/05/2019

La hipersensibilidad electromagnética o electrosensibilidad se a tratado en televisión, ¿Has visto la serie de televisión “Better call Saul”?

Uno de los personajes Chuck McGill es un hombre brillante con altos ideales, cree que hacer lo correcto es el verdadero camino al éxito.

Por desgracia, una enfermedad poco común dificulta que pueda tener una vida normal, se trata de la hipersensibilidad electromagnética o electrosensibilidad.

No está claro que se pueda justificar desde la ciencia hoy día el comportamiento extremo de Chuck McGill.

Fue incapaz de seguir trabajando, ausentándose de la empresa para quedarse en casa, tomando medidas para evitar la electricidad y viviendo de forma un tanto precaria, sin poder utilizar electrodomésticos y utilizando lámparas de gas para iluminarse por la noche.

Es necesario que se sigan estudiando con mayor profundidad los efectos que producen las radiaciones electromagnéticas de baja frecuencia sobre el organismo y establecer una relación clara con muchas patologías crónicas y agudas que nos afectan en la actualidad.

¿Qué es la electrosensibilidad?

La sensibilidad electromagnética, también conocida como hipersensibilidad electromagnética (EHS) o electrosensibilidad, es una condición en la cual un individuo experimenta síntomas desagradables, debidos a las tecnologías inalámbricas o dispositivos eléctricos como los medidores inteligentes, torres de telecomunicaciones, Wi-Fi, teléfonos móviles, teléfonos inalámbricos o campos magnéticos provocados por las líneas de electricidad.

La hipersensibilidad electromagnética es una enfermedad muy controvertida y poco comprendida.

Los síntomas pueden variar mucho de una persona a otra, pero normalmente incluyen algunos de los siguientes: trastornos del sueño, cansancio, depresión, dolores de cabeza, agitación, irritabilidad, problemas de concentración, olvido, dificultades de aprendizaje, infecciones frecuentes, cambios de presión arterial, dolores en las extremidades y en las articulaciones, entumecimiento u hormigueo, tinnitus, pérdida de audición, pérdida de equilibrio, vértigo y problemas oculares.

Han habido algunos casos de problemas cardiovasculares como la taquicardia, aunque estos son relativamente raros.

Muchos de los síntomas reportados tienen mucho en común con la sensibilidad química múltiple (SQM), y es muy común que alguien que sufre de una condición sufra de la otra.

También puede ser que exista un efecto “sinérgico”, es decir, que las personas desarrollen síntomas en presencia de ambas (o múltiples) exposiciones ambientales, mientras que sólo una de ellas no provocaría los síntomas. La realidad es que todavía hay mucho por investigar en este campo.

¿La electrosensibilidad es considerada una enfermedad?

A pesar de que hoy en día la electrosensibilidad es una patología desconocida, se empezó a investigar en los años 40.

Cuando surgieron los primeros ordenadores y teléfonos móviles, muchas personas empezaron a sentir  alteraciones en su salud y en su calidad de vida como consecuencia del uso de estos dispositivos, pero los médicos lo achacaban a causas psicológicas.

Al comprobar que la incidencia de ese cuadro clínico iba en aumento y que todos manifestaban los mismos signos y síntomas, descartaron la causa psicológica.

En ese momento, se dio un paso muy importante orientado a su diagnóstico, pero se produjo un retroceso y actualmente muchos de los pacientes que sufren esta enfermedad son catalogados como “hipocondriacos” o “neuróticos”.

¿A quién afecta la electrosensibilidad?

Se estima que afecta al 3-5% de la población europea, siendo más predominante en personas cuyo sistema inmunitario se encuentra debilitado como en los ancianos y en los enfermos, o en personas cuyo sistema inmunitario se encuentra en desarrollo como son los niños. Aunque también su desarrollo va a estar influenciado por la vulnerabilidad genética, la dosis y el tiempo de exposición.

Según el análisis de Hecht y Balzer de 878 trabajos científicos de la literatura médica rusa, los síntomas pueden tardar de 3 a 5 años en aparecer.

Dentro de los primeros 5 años, evitar o reducir la exposición puede eliminar los síntomas. Sin embargo, después de 10 años, los síntomas graves y la enfermedad pueden hacerse evidentes. Con niveles agudos de radiación, por ejemplo, viviendo directamente debajo de una torre de telecomunicaciones, podrían surgir en menos de un año síntomas de intensidad moderada a severa.

¿Cuál son los síntomas de la electrosensibilidad?

Su sintomatología es muy diversa e inespecífica, lo cual no facilita su detección precoz ni su diagnóstico, dicha sintomatología afecta a los siguientes niveles:

•Neurológico: dolores de cabeza, mareos/náuseas, dificultades de memoria concentración, insomnio, depresión/ansiedad, fatiga/debilidad, entumecimiento/ hormigueo, dolores musculares y articulares.
• Cardíaco: palpitaciones cardíacas, falta de aliento, arritmias cardíacas, hipertensión.
• Ojos: dolor, presión en los ojos, deterioro de la visión, cataratas.
• Oídos: zumbido en los oídos, pérdida de audición.
• Otros: problemas de piel, problemas digestivos, deshidratación, hemorragias nasales, deterioro del sentido del olfato y sensibilidad a la luz.

¿En qué consiste su tratamiento?

La base del tratamiento consiste, al igual que en el resto de enfermedades, en su prevención.

Tras el diagnóstico, lo primero que hay que hacer es reducir al máximo la exposición a los campos electromagnéticos.

En segundo lugar, hay que modificar el estilo de vida.

Esto implica realizar ejercicio físico preferiblemente al aire libre y lejos de antenas de telefonía, por lo que para ello sería conveniente planificar la ruta con anterioridad.

Llevar una alimentación saludable rica en oligoelementos, vitaminas y aminoácidos, evitando la bollería industrial y los alimentos procesados.

Eliminar o en su defecto reducir el consumo de sustancias toxicas como son el tabaco y el alcohol.

Reducir las situaciones estresantes y participar en actividades que permitan aumentar la tolerancia al estrés.

En tercer lugar, existen terapias más específicas que pueden contribuir a mejorar tanto la salud como la calidad de vida de estos pacientes.

Algunas de ellas son las terapias anti-oxidantes y anti-nitrosativas.

Y por último y no menos importante, el tratamiento de los síntomas hasta que la causa principal haya sido erradicada.

¿Cómo puede prevenirse la electrosensibilidad?

Su prevención abarca:

  • Evitar el uso de iluminación artificial, y para ello es fundamental aprovechar la luz solar.
  • Realizar de manera manual muchas actividades, es decir, barrer la casa en lugar de utilizar el aspirador.
  • Desenchufar todos los aparatos eléctricos que no están siendo utilizados.
  • Llevar a cabo medidas higiénico-dietéticas que contribuyan a reforzar el sistema inmunitario.
  • No tener dispositivos electrónicos en el dormitorio, sobre todo en la cabecera.
  • Evitar en la medida de lo posible el uso de aparatos con varias velocidades, es decir, ventiladores, calentadores, hornos…
  • Reducir o suprimir el uso de horno-microondas, secadores de pelo, cepillos de dientes eléctricos y mantas eléctricas.

Las nuevas tecnologías han propiciado la aparición de este problema, siendo una herramienta fundamental en nuestra vida cotidiana. Puede llegar a provocar una enfermedad inespecífica y desconocida. Un uso moderado de la tecnología podría ser la mejor medida para enfrentarse a este problema.

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Categorizado en: Salud

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