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¿Deportes acuáticos? Ver para creer

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30/09/2013

En los últimos años, la práctica deportiva ha sufrido cambios, no sólo en la frecuencia de la práctica por algunos sectores de la población, sino por la búsqueda de variantes que hagan más atractiva su práctica. En esta trepidante carrera por la obtención  de socios y practicantes fieles, los gimnasios, así como los profesionales dedicados a la impartición de actividades deportivas, se han lanzado en una carrera hacia lo novedoso, lo exótico y en ocasiones la fusión entre disciplinas con el fin de ofertar el ejercicio definitivo para todos.

Entre las adaptaciones más importantes, se encuentran aquellas que tienen el agua como escenario, los beneficios del ejercicio en el agua y la posibilidad de que pueda ser ejecutada por personas de edades dispares, ofrece una fuente de ingresos asegurada a quien lo oferta, así, el  fitness tienen el aquafitness, el aerobic tiene aquagym, el yoga tiene el woga, el pilates tiene el hidropilates o el aquapilates y como no podía ser de otro modo, la estrella de la mayoría de los gimnasios, el spinning, estaba obligado a contar con su variante acuática, el hidrospinning.

Tras contemplar “maratones de spinning” con una participación que nada tiene que envidiar a las efectuadas por los aficionados al ciclismo convencional, no es de extrañar que se renueven una y otra vez actividades como esta.  El montar en una bicicleta que no te lleva a ningún sitio, provocó en sus comienzos reacciones dispares entre los aficionados a este deporte y los que no tenían la posibilidad de practicarlo de una forma tradicional, esto replanteó el significado de deporte en más de uno, y más aún si hablamos de ciclismo, ya que se trata de uno de los deportes que proporcionan una interacción con la naturaleza como pocos.

Pero el spinning trajo consigo un crecimiento del interés por su homólogo “campestre”, un aumento considerable en la venta de bicicletas y unos beneficios indiscutibles a los gimnasios, quienes mientras en una sala donde 10 o 15 personas practicaban una actividad cómodamente, se encuentran 30 o 35 bicicletas ocupadas casi en su totalidad, con  lo que se aprovecha el espacio hasta en un 150% y por supuesto se duplica el beneficio.

Y el hidrospinning parece una variante atractiva y bastante recomendable como ejercicio para un sector de la población muy elevado.

Para practicar hidrospinning las clases se suelen desarrollar en piscinas en las que se colocan las hidrobikes y se llena la piscina con una profundidad de aproximadamente 120 centímetros de forma que el tren inferior quedará sumergido bajo el agua. De esta forma cuando realizamos los ejercicios obtenemos los beneficios del agua realizando un movimiento más pausado y que nos ayuda a practicar spinning obteniendo los beneficios del mismo pero disminuyendo la posibilidad de contraer lesiones o dolores musculares. Es por ello especialmente indicado para personas que están desarrollando una rehabilitación.

Su duración 50 minutos y su carga aeróbica la convierten en una clase idónea para quemar calorías y tonificar nuestro cuerpo, especialmente las piernas, los glúteos, el estómago, los brazos y las caderas. Esto la convierte en una clase idónea para todos los usuarios, siendo especialmente recomendable para personas con lesiones articulares del tren inferior dificultados para hacer este tipo de ejercicios fuera del medio acuático.

Consta de un calentamiento tanto articular como a nivel cardíaco. Una parte principal en la que el trabajo aeróbico es el objetivo principal, aunque también se suelen combinar ejercicios de tonificación del tren superior. Y una vuelta a la calma en la que  volvemos al estado inicial mediante ejercicios de abdominales y estiramientos.

Aunque es una variante del spinning bastante positiva debido a la inclusión del agua en los ejercicios, lógicamente se trata de una disciplina que es difícil encontrar en los gimnasios debido a la dificultad de encontrar un espacio habilitado a tal fin así como la inversión en hidrobikes.

Algunos de los beneficios de esta actividad son:

  • Los movimientos del tronco inferior ofrecen una mayor resistencia al encontrarse en el medio acuático.
  • Si la profundidad es la adecuada, resulta más fácil mantener el equilibrio y controlar la postura de la columna más vertical con la cadera, previniendo así, los dolores lumbares que provoca en muchas personas la práctica del spinning tradicional.
  • Con la ayuda de material auxiliar  puede ejercitarse los brazos, antebrazos y espalda.
  • Y por supuesto, su práctica es más agradable y divertida, provocando el interés por la misma.

Lo importante en todo esto no reside en el tipo de deporte que se realiza, sino en la acción de llevarlo a cabo, cualquier deporte o actividad es aconsejable en todas las edades, algo tan novedoso como esta variable de montar en bici, o dar un paseo a un ritmo adecuado, son lo suficientemente aconsejables para que los llevemos a la práctica durante todo el año, el tipo de actividad elegida, debe ser al gusto de cada uno.

Para aquellos que no se lo crean aquí os muestro un ejemplo, espero que os guste.

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Categorizado en: Ciencias del deporte

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