tipos de anticuerpos

Anticuerpos monoclonales y policlonales. Diferencias y para qué se emplean.

30/04/2021
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En la actualidad, “anticuerpo” es una palabra que está al orden del día… ¿pero sabemos realmente qué es un anticuerpo? ¿Cuáles son las diferencias entre anticuerpos monoclonales y policlonales? ¡Vamos a verlo!

Los anticuerpos, también conocidos como inmunoglobulinas, son glucoproteínas que forman parte del sistema inmune y circulan por la sangre. La representación clásica de un anticuerpo es una molécula en forma de “Y”, compuesta por cuatro polipéptidos. Una vez que sabemos esto, podemos imaginarnos fácilmente un ejército de “Y” viajando por nuestro torrente sanguíneo y no estaríamos muy alejados de la realidad.

Estas moléculas son empleadas por el sistema inmunitario para identificar y neutralizar elementos ajenos, como lo podría ser un virus o una bacteria, pero, ¿cómo detectan los anticuerpos estas posibles amenazas a nuestro organismo?

Para comprender cuál es el mecanismo que sigue el anticuerpo, es necesario conocer también qué es un antígeno. Igual que no se puede entender la historia de Harry Potter sin Voldemort, no se puede hablar de anticuerpos sin conocer a los antígenos. Un antígeno es una sustancia que desencadena la formación de anticuerpos y puede causar una respuesta inmunitaria.

¿Y cómo es posible que el anticuerpo detecte al antígeno?

Cada punta de la “Y” del anticuerpo contiene una estructura, análoga a una cerradura, llamada parátopo y que es específica para un epítopo concreto de un antígeno. Este epítopo sería la llave que se inserta en la cerradura del anticuerpo. Por esta razón la unión antígeno-anticuerpo es específica, ya que cada tipo de anticuerpo presentará un parátopo (cerradura) que servirá para detectar a un solo tipo de epítopo (llave) presente en un antígeno determinado.

Y aquí viene la diferencia principal entre los anticuerpos monoclonales y policlonales: los monoclonales reconocerán a un único epítopo porque tienen un solo parátopo, mientras que los policlonales, con múltiples parátopos, reconocerán múltiples epítopos.

¿Cuál de los dos tipos de anticuerpos es mejor?

Como todo en esta vida, cada tipo de anticuerpo presenta sus ventajas e inconvenientes. La principal característica de los anticuerpos monoclonales es su alta especificidad para un solo epítopo. Además, su elevada homogeneidad facilita la posibilidad de producir grandes cantidades de anticuerpos idénticos. Los anticuerpos monoclonales, producidos por un solo clon de linfocitos B, son idénticos, ya que han sido producidos por un solo tipo de célula del sistema inmune.

Por su parte, los anticuerpos policlonales son una mezcla heterogénea de anticuerpos, generalmente producidos por diferentes clones de células B.

Los anticuerpos policlonales presentan una mayor capacidad para capturar la proteína diana, ya que al contar con un mayor número de parátopos pueden encontrar con más facilidad el epítopo buscado. Esto es un arma de doble filo, ya que disminuye la especificidad de la molécula, pero también es muy útil para acoplar fluoróforos (moléculas que emiten fluorescencia) a estos anticuerpos. Por ejemplo, se puede conseguir que un anticuerpo se una al antígeno que estamos buscando y a un fluoróforo que tenga el epítopo (llave) adecuado. De esta forma, en nuestro anticuerpo en forma de Y, tendríamos adherido el anticuerpo que buscamos y una molécula fluorescente, por lo que podríamos detectarla fácilmente y así comprobar que, efectivamente, el antígeno se encuentra en nuestro organismo.

Aspectos en común de los anticuerpos monoclonales y policlonales

Pero al igual que sucede en todas las buenas historias con aquellos personajes que parecen opuestos, los anticuerpos mono y policlonales tienen en común algo que forma parte de su esencia: una alta sensibilidad para detectar proteínas que se encuentran en cantidades bajas. Al ser una unión tan específica, si un antígeno y un anticuerpo se encuentran se producirá una unión entre ellos, casi sin importar las moléculas que pueda haber alrededor o lo diluido que se encuentre el medio, como dos buenas medias naranjas. Aunque su destino sea enfrentarse, están hechos el uno para el otro. Una relación amor-odio en toda regla.

He oído que los anticuerpos son fármacos también…

Ahora que conocemos sus características, es sencillo comprender por qué razón son tan usados en farmacia y suponen en la actualidad una fuente importante de medicamentos novedosos: La unión tan específica entre el anticuerpo y el antígeno facilita que el fármaco ataque solo a las células enemigas, disminuyendo los efectos secundarios, concentrando y aumentando su acción terapéutica.

Por esta razón, en el desarrollo de fármacos suelen emplearse con mayor frecuencia los anticuerpos monoclonales, ya que la especificidad se convierte en una característica fundamental. Sin embargo, en investigación, los anticuerpos policlonales ofrecen una mayor versatilidad, por lo que son más empleados. Cada tipo de anticuerpo tendrá una funcionalidad que habrá que saber explotar en cada caso.

Como curiosidad, recuerda que si alguna vez ves un fármaco que acabe en la terminación “MAB” es un anticuerpo monoclonal, ya que responde a las siglas de “Monoclonal AntiBody”, como el Adalimumab o el Cetuximab.

¡Cuídense mucho!

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Categorizado en: Farmacia

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