Fiscal

Ron Paul y su revolución fiscal

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18/06/2014

Cita 1

La cita recuerda los tiempos en los que el régimen eximía a los nobles y demás integrantes de la clase privilegiada del pago de impuestos. A pesar de su apariencia, la legislación fiscal vigente alimenta la disparidad del pago de impuestos entre obligados, dependiendo de su facilidad para esquivar al recaudador. Como ya explicaba en otro post, los grandes capitales, por lo general, son los pequeños contribuyentes y a la inversa. ¿Existe solución?

Guardando en el baúl la controvertida posición de este candidato a la Presidencia de los Estados Unidos en temas peliagudos como el aborto o el derecho a la posesión de armas –de entre una extensa lista -, en el discurso de Ron Paul encontramos una postura radicalmente opuesta al modelo tributario de la mayoría de los países desarrollados. En su lucha por la Casa Blanca –entre otros muchos frentes abiertos- se dirigió contra el impuesto federal sobre la renta. Repasemos los argumentos de este ‘desconocido’ republicano:

Regulación excesiva del Gobierno

En primer lugar, señala a un excesivo gasto público y control por parte del gobierno en la vida privada del ciudadano, pues es el poder supremo el que gestiona la totalidad de fondos. El gobierno entonces, como buen padre de familia, maneja todos los aspectos de nuestra vida laboral, la sanidad, la educación, menguando la libertad del individuo para tomar sus propias decisiones.

Asocia la disminución del poder del Gobierno a una disminución del tamaño del mismo, pues al contrario que el sector privado que sufre los vaivenes del sistema económico, el gobierno es la única “industria” en constante crecimiento. La abolición del impuesto federal sobre la renta –que ronda el 45% del total de ingresos- quedaría supeditada a la vuelta del número de agencias del Gobierno existente a finales de los 90 – al resto, las tacha de burocracias innecesarias-  y a recortes masivos del gasto público.

Empleo y libertad

Cita 2Como seguidor de la Escuela austriaca de economía, apuesta por el principio del sentido común: no se puede salir de una recesión aumentando el gasto y el nivel de endeudamiento, como tampoco se puede acribillar al ciudadano y a las empresas con tipos impositivos que rozan lo absurdo y que no ayuda la creación de empleo ni potencia el consumo. El arreglo consiste en potenciar el consumo interno, pues el montante recaudado dependerá del gasto de la población en productos nacionales, y por consiguiente, ese aumento de consumo creará más puestos de trabajo. La autodiligencia se potenciaría, pues en el contexto de libre competencia y nulo intervencionismo del Estado se consigue un aumento de la eficiencia y la exigencia.

Antecedentes Históricos

¿Una América sin impuesto sobre la Renta? Pues existió hasta 1913. Durante los primeros 126 años de historia, el gobierno operaba con los ingresos recaudados a través de aranceles, impuestos especiales e impuestos sobre la propiedad, sin la necesidad de un impuesto sobre la renta del trabajo. Como curiosidad, en 1895, cuando el primer Congreso intentó establecer un impuesto sobre la renta recibieron un aluvión de críticas y detractores en contra de gravar el duro trabajo del ciudadano de a pie. La protesta pública generada obligó a la Corte Suprema a dictaminar  la inconstitucionalidad del impuesto sobre la renta -el famoso caso Pollock contra Farmer´s Loan and Trust  Co.; posteriormente, con la aprobación de la Decimosexta Enmienda se ratifica la facultad del Congreso de recaudar impuestos sobre los ingresos del individuo.

Cambios repentinos

Cita 3Durante la conferencia de la CPAC (Conservative Political Action Conference) en 2011, Ron mencionó que si apoyaría la instauración de una tasa fija del 10% sobre la renta manteniéndose firme al señalar lo confuso, complejo y lo esperpéntico que resulta el código fiscal. Calificaciones de héroe o villano a un lado, el “Mejor amigo del contribuyente” cayó en el olvido –debido en parte a la falta de cobertura mediática fuera de Estados Unidos- y con él, su  postulación contra el impuesto. Su particular visión en el ámbito de la fiscalidad –con méritos a ser objeto de estudio profundo -quedó sentenciada por su pertenencia a una maraña de ideas radicales que sembraron el desagrado y recibieron fuertes críticas. El debate tributario actual- en España y en otros países-necesita escuchar todas las opciones posibles y no quedar encuadrado en los límites de un código impositivo que destaca por su ineficiencia.

Si bien el impuesto sobre la renta implica una menor complejidad en su control, y consecuentemente, reside una menor tasa de fraude, se deben estudiar nuevos mecanismos de gravamen que contribuyan al estricto cumplimiento del artículo 31.1 de la Constitución Española:

Cita 4

 

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Categorizado en: Derecho Empresarial

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