¿La cura para la «titulitis»? ¡Bicicleta!

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10/01/2013

Nace bárbaro el hombre; redímese de bestia cultivándose. Ninguno hay que no puede ser maestro de otro en algo. No hay maestro que no puede ser discípulo.

Baltasar Gracián

Todo el que ha trabajado en el sector de la Formación, ha sufrido en algún momento la crisis de la llamada titulitis española, cuya sintomatología es diferente según nuestro rol.

  •  El universitario licenciado. Feliz y contento, acude a la Secretaría de su centro, pagando su resguardo entusiasmado. -Ciento veinte euros ¡regalado!-. Recibe al fin, su título homologado. Título que certifica una aptitud, un arte, una sapiencia. Las mieles de una justa  proeza, que sabe extrañamente avinagrada. Y es que al final, ¡qué displicencia! ¡Soy licenciado y no sé nada! Pero esperen que la cosa continúa, no se vayan…
  • Tutor o profesor, profe o maestro: docente. Que es trabajo para un licenciado con vocación de domador; para un enamorado del saber, pues ya lo decía Cicerón: «Enseña, si quieres aprender». Sudando los esfuerzos del proceso, dejándose la piel, echando el resto, se encuentra con su alumno aventajado, aquél que iba a ser juez ¿o era abogado? Que un poco taciturno le comenta: –Perico tengo un Máster; la carrera; trescientos veinte cursos, nueve estancias, el doctorado y las publicaciones… ¡soy la repera!  Y no tengo trabajo ni se espera…

 ¿Qué hemos hecho mal; qué hicimos bien? Se preguntan el alumno y el tutor…

Permítanme terminar con una charanga habanera a modo de reflexión final: No estamos locos, sabemos lo que queremos.

Que el sistema nos exija saber y demostrar que sabemos es una cosa; que tengamos que demostrar lo que no sabemos es otra bien distinta. La única manera de avanzar de un modo coherente, es a mí parecer mantener un cierto equilibrio: a veces saber más de lo que necesitamos, y otras, apagar fuegos con los medios que tenemos.

El título es un medio para conseguir un fin, es cierto; pero el fin lo decidimos nosotros:

  • Tanto el alumno que se esfuerza por aprender y sacar el máximo jugo a su formación,
  • Como el tutor que se esfuerza por hacerse entender y motivar al máximo a su alumno.

Y es que nunca olvidaré un símil que nos puso uno de esos profesores de la carrera que dejan huella; símil de esos que te deja diez minutos traspuesto, por lo obvio y simplón, y a la vez, por la profundidad del razonamiento:

«aprender es como un tándem: si pedaleáis conmigo nos cansaremos la mitad y llegaremos el doble de rápido».

¿Damos una vuelta?

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1 Comentario

  1. Jesús Martín Barranco Jesús Martín Barranco dice:

    Muy buena idea y muy bien planteada Agustín. Nos hablas de un fenómeno que cada vez se está dando más en nuestro país y que poco a poco y bajo mi punto de vista, tenderá a decrecer debido al hecho que tú nos remites, y es que la titulación no nos da la seguridad de conseguir un empleo acorde a lo que esperábamos o simplemente un empleo. Me quedo con el símil que planteas al final, es tan certero como gráfico.Un saludo.

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