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El derecho a la educación en libertad

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11/05/2015

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El derecho a la educación de los padres con respecto a la de sus hijos es desconocido por  la mayoría de ellos, además de docentes, políticos de la educación y funcionarios. Es por ello necesario, hacer una síntesis de los derechos a la educación que tienen los padres en materia de enseñanza.

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 se recoge en su Artículo 26.3 que: «Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos». Desde entonces se ha ido evolucionando hasta llegar al más reciente Tratado Internacional, suscrito por el Estado Español: la Carta de Derechos y Libertades de la Unión Europea, proclamada el 12 de diciembre de 2007, en Estrasburgo. En ésta se añadió expresamente, la garantía de las convicciones pedagógicas de los padres en la educación de sus hijos garantizando así en el Art.14.3: «el derecho de los padres a garantizar la educación y la enseñanza de sus hijos conforme a sus convicciones religiosas, filosóficas y pedagógicas».

Como podemos observar, se parte del hecho de que los titulares del Derecho a la Educación son los padres los cuales han ejercido este derecho históricamente, no pudiendo configurarse como un servicio público.

Estos Tratados Internacionales forman parte de nuestro Ordenamiento Jurídico Superior, al mismo rango y valor jurídico-normativo que la Constitución, y también es legalmente vinculante en todos los demás países firmantes de la UE, por lo tanto, pueden invocarse directamente ante los Tribunales de Justicia.

En cuanto a la Constitución Española en el Art. 27 recoge el derecho a la educación y se reconoce la libertad de enseñanza. Finalmente, la Constitución Española en su Artículo 9. 2, establece que: «Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que tales derechos y libertades sean reales y efectivos: remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud».

Es conveniente llegados a este punto destacar la  sentencia del Tribunal Supremo  de 12 de noviembre 2012, “Como derivación directa de las previsiones del artículo 27 CE, puede proclamarse el derecho a la educación como un derecho a educarse en libertad”.

En su Fundamento de Derecho Tercero sintetiza el Derecho a la Educación en Libertad en cuatro puntos:

  • Los padres, gracias al derecho a la educación, tienen el poder de asegurar que la educación y la enseñanza de sus hijos menores se haga conforme a sus convicciones, morales y filosóficas, y a elegir lo que consideren mejor para sus hijos.
  • Las distintas opciones educativas que puedan plantearse por la administración educativa, quedan necesariamente supeditadas al consentimiento de los padres.
  • Todas las normas de inferior rango, deben expresamente recoger o desarrollar dicho principio.
  • El silencio de la norma inferior sobre dicho principio, implica su vulneración.

La necesaria mejora de nuestra maltrecha educación no depende sólo de las leyes educativas  sino fundamentalmente depende de que los padres, y también los docentes con vocación, conozcan sus derechos, reconocidos en el Ordenamiento Jurídico Superior y en la Jurisprudencia, y los hagan valer ante burócratas, funcionarios y políticos de las administraciones, que utilizan la educación para sus fines partidistas. Evitando con esto que haya cambios en la legislación cada vez que sube un partido político.

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