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Acato pero no comparto

13/09/2012
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Sólo puede entenderse la sociedad mediante el estudio de los mensajes y de las facilidades de comunicación de que ella dispone y, demás, que, en el futuro, desempeñaran un papel cada vez más preponderante los mensajes cursados entre hombres y máquinas, entre maquinas y hombres y entre maquina y maquina

Norbert Wiener

La clásica expresión política, burda a más no poder, de acato la sentencia pero no la comparto, se ha puesto más de moda que nunca últimamente.

Ya llevaba un tiempo revolotenado por la prensa, tras los escándalos judiciales, imputaciones y demás corruptelas, que han salpicado a la Corona y a izquiedas y derechas.

Y es que la frase no tiene desperdicio:

  • Acato: o sea me resigno; cumplo; acepto con sumisión.
  • Pero no comparto: es decir, no comprendo; o no participo de su decisión.

Y claro, no participa porque no comprende o no entiende; o más bien no le da la gana de comprender. Porque el que comprende los motivos de una decisión, puede rechazar sus consecuencias, pero no las causas para tomar esa decisión; por desagradables que sea tomarla. Esto se llama responsabilidad.

La pregunta por tanto es:
¿No comparte usted qué? ¿La causa o la consecuencia?

Y es que este tipo de valoraciones políticas suelen tener interpretaciones y mensajes torcideros, y son, en mi opinión, una forma perversa y retorcida de coaccionar a la judicatura, pues arroja sobre ellos la sombra de la parcialidad al tiempo que les imputan las consecuencias políticas de las sentencias.

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En otras palabras: la sentencia pudo ser resuelta de otro modo (mensaje implícito de arbitrariedad), pero debe ser respetada, no por su validez o razón, sino por pura obediencia al poder. Por statu quo. Porque si los políticos rompen la baraja y afirman que las sentencias judiciales pueden acatarse según consideraciones particulares, los pilares del Estado, que son el Derecho y sus Instituciones (por cierto, un producto del Derecho), se desvanecerían; y todo el constructo social caería como un castillo de naipes.

Investigar las causas y las consecuencias de los delitos e imputar una sanción a estos hechos, es la tarea del juez: ni más ni menos. El juez NI CREA LAS LEYES, NI LAS CAMBIA: solamente las aplica.

Por supuesto se puede argumentar que el juez también INTERPRETA: que si el vacío legal, que si la analogía, que si la antinomia, etc. Es cierto, pero el juez interpreta las normas, para poder aplicarlas, y sólo cuando no existe una norma superior, especial o posterior que regule dicha cuestión.

¿Y cómo interpreta el juez las normas? En base a OTRAS NORMAS. En Román Paladino, que el juez no se inventa nada. Que el Derecho ya está inventado cuando un juez dicta sentencia, por más que como todos, también se equivoque o también pueda cometer delitos.

Opiniones políticas, opinión pública… Todos podemos opinar. No vaya a ser que falten, aquí tienen también la mía. Pero por favor, los jueces juzgan, no opinan.

Agustín M.Lasanta
DEPARTAMENTO JURÍDICO

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Categorizado en: Redes, Sistemas y Seguridad

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