descubre cuál es el mejor método para aprender un idioma

Tu próximo plan de idiomas: ¡saca todo el jugo al verano!

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13/06/2013

El verano está a la vuelta de la esquina y con él multitud de oportunidades para aprender un idioma nuevo, mejorar el nivel que tenemos o practicarlo para mantener lo que ya se sabe. Después del esfuerzo realizado ¡no podemos dejar que se oxide! ¿Cuál es el mejor método para aprender un idioma (o mejorar uno que ya sabes)?

Cuál es el mejor método para aprender un idioma (sea cuál sean tus recursos)

El más común: Viajar al extranjero

La primera posibilidad que se nos ocurre al pensar en verano e idiomas es viajar al extranjero para pasar una temporada rodeados de hablantes nativos. Hay muchísimas opciones diferentes que se adaptan a todos los gustos y situaciones personales: desde realizar un curso, que suele ser la opción más cara,  a trabajar durante nuestra estancia, participar en programas de voluntariado internacional, o  realizar una estancia en familia como au pair.

En teoría es la manera más rápida de aprender y es cierto que proporciona una gran seguridad en uno mismo, aunque también es fácil encontrar personas que tras haber vivido alguna de estas experiencias se sienten decepcionados o frustrados por no haber alcanzado sus objetivos. Las causas suelen ser que no se han sentido a gusto viviendo en un país extranjero, con el trabajo desarrollado allí, que han terminado relacionándose solo con españoles o que cuando han conversado con hablantes nativos estos no les han corregido, por lo que a pesar de “defenderse” en un idioma extranjero, no han conseguido realmente adquirir un buen nivel. Seamos realistas, para que nuestra gramática y nuestra pronunciación mejoren no basta solo con el viaje en sí sino que también requieren un esfuerzo por nuestra parte.

Además, no todos tenemos el tiempo o los recursos para participar en uno de estos programas. Entonces ¿qué podemos hacer al respecto?

Si lo pensamos detenidamente, en realidad, el curso que podríamos hacer en el extranjero, también podemos realizarlo en España. Es cuestión de organizarnos y encontrar uno que se adapte a nuestras necesidades y a nuestro ritmo.

Por lo demás, podemos tomar medidas que nos ayuden con la parte de “estar rodeado de nativos”. Veamos cómo conseguirlo.

El a km 0: Aprovecha la visita de turistas

En verano llegan a casi todos los rincones y especialmente a las ciudades más turísticas y las zonas de costa. Claro que no vamos a abordarles por la calle, al igual que no lo haríamos en un país extranjero, pero sí puede que nos encontremos con una oportunidad de mantener alguna conversación y debemos estar atentos para que no se nos escape. Un turista perdido, algún vecino en el apartamento o la sombrilla de al lado e incluso un pub o una discoteca pueden suponer una magnífica ocasión para “arrancarnos” e ir cogiendo confianza con nuestra capacidad de comunicación.

Quizá  para esto es necesario un conocimiento previo que nos permita cierta agilidad. Una opción menos arriesgada es conseguir un intercambio, bien a través de alguna escuela de idiomas (es fácil encontrar estudiantes pasando una temporada aquí que estén interesados en mejorar su español a cambio de ayudarte con su idioma) o bien acudiendo a alguna de las muchas reuniones que se realizan en la mayoría de las ciudades de manera semanal. Normalmente es posible encontrar información en Internet sobre los lugares y los horarios de estas reuniones en tu propia ciudad. Otra ventaja de los intercambios es que puedes proponer actividades que te apetezcan y tomar algo en una terraza, dar una vuelta por el campo o la playa, realizar actividades deportivas, etc., mientras practicáis un idioma.

El mejor: el nuevo idioma a diario

Por último, incorpora el inglés a tu rutina diaria: puedes escuchar música en inglés, podcasts, sintonizar la televisión en versión original y ¿por qué no? leer de vez en cuando la prensa en el idioma que te interese. Cualquier tipo de exposición a la lengua te ayudará.

A estas ideas seguro que se pueden añadir muchas más, solo es cuestión de abrir la mente, establecer objetivos realistas y ver el aprendizaje de idiomas como un proyecto cuya recompensa se encuentra en el proceso ya que a través de él mantendremos nuestra mente ágil y el contacto con culturas extranjeras contribuirá también a nuestro desarrollo personal.

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