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Técnicas de enseñanza de idiomas a lo largo de la historia

08/10/2021
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Las técnicas de enseñanza de idiomas llevan siendo objeto de estudio desde hace varios siglos. Sin embargo, los idiomas no se han enseñado de la misma forma siempre. Las razones para aprender un idioma han ido variando en función de la época y las necesidades sociales. Lo cierto es que los seres humanos siempre han tenido una capacidad innata para adquirir el lenguaje a través del contacto comunicativo, sin necesidad de una instrucción formal. Sin embargo, la necesidad de la enseñanza surgió donde la naturaleza era ineficaz, es decir, en la lectura y la escritura (desde c. 3000 a. C.).

Además, la enseñanza de idiomas se ha centrado durante varios siglos en el estudio de las lenguas de fuentes escritas, en particular las lenguas clásicas, por ejemplo, el latín en Europa Occidental. Inicialmente, la enseñanza de lenguas extranjeras modernas se inspiró en los clásicos, pero en el siglo pasado se hicieron varios intentos para fomentar la fluidez hablada reproduciendo en clase las condiciones comunicativas de los encuentros sociales “naturales”. En este artículo, haremos un recorrido sobre las diferentes técnicas de enseñanza de idiomas popularizadas a lo largo de la historia de Occidente.

La enseñanza de idiomas en la Antigüedad

La historia de la enseñanza de lenguas extranjeras se remonta al menos a los antiguos griegos. Éstos estaban interesados ​​en lo que podían aprender sobre la mente y la voluntad a través del aprendizaje de idiomas. Los romanos fueron probablemente los primeros en estudiar formalmente una lengua extranjera. Estudiaron griego, enseñados por tutores y esclavos. Su enfoque era menos filosófico y más práctico que el de los griegos.

Europa en los primeros tiempos de la Edad Moderna

En Europa antes del siglo XVI, gran parte de la enseñanza de idiomas consistía en enseñar latín a los eclesiásticos. En los siglos XVI y XVII, el francés era la lengua franca para la comunicación entre extranjeros. Los miembros de la corte hablaban francés, por supuesto, pero también era un idioma necesario para viajeros, comerciantes y soldados. El francés se enseñó ampliamente durante este período, y un estudio de los libros de texto para la enseñanza de idiomas de este período indica que muchas de las cuestiones actuales en torno a las técnicas de enseñanza de idiomas ya se habían considerado por aquel entonces. Estos incluían cuestiones sobre el uso práctico de la lengua en contraposición con el estudio formal.

Durante este periodo, el latín pasó de ser una lengua viva que los estudiantes necesitaban para poder leer, escribir y hablar, a una lengua muerta que se estudió como un ejercicio intelectual. El análisis de la gramática y la retórica del latín clásico se convirtió en el modelo de enseñanza de idiomas entre los siglos XVII y XIX, época en la que el pensamiento sobre la enseñanza de idiomas cristalizó en Europa.

Se hizo hincapié en aprender las reglas gramaticales y el vocabulario de memoria, las traducciones y la práctica para escribir oraciones de muestra. Las oraciones que fueron traducidas o escritas por los estudiantes eran ejemplos de puntos gramaticales y por lo general tenían poca relación con el mundo real. Este método llegó a conocerse como método gramática-traducción.

Aunque algunas personas intentaron desafiar estas técnicas de enseñanza de idiomas, lo cierto es que fue difícil superar la idea de que el latín clásico (y en menor medida el griego) era el idioma ideal y la forma en la que se enseñaba era el modelo para la enseñanza del resto de lenguas. Cuando los idiomas modernos se enseñaron como parte del plan de estudios, a partir del siglo XVIII, generalmente se enseñaron utilizando el mismo método que el latín.

El siglo XIX y principios y mediados del siglo XX

El método gramática-traducción

El método gramática-traducción fue la técnica de enseñanza de idiomas dominante en Europa desde la década de 1840 hasta la de 1940. Además, una versión del mismo sigue utilizándose ampliamente en algunas partes del mundo, incluso en la actualidad. Sin embargo, incluso a mediados del siglo XIX, los teóricos comenzaron a cuestionar los principios detrás de dicho método. Dado el crecimiento de la demanda de aprendizaje de idiomas extranjeros, varios reformadores comenzaron a reconsiderar la naturaleza del idioma y del aprendizaje. A través de sus observaciones, llegaron a la conclusión de que la forma en que los niños aprendían el lenguaje era la clave para la enseñanza de idiomas en adultos.

Aunque las ideas de estos y otros reformadores tuvieron cierta influencia durante un tiempo, lo cierto es que no trascendieron considerablemente. Estaban fuera de los círculos educativos establecidos, y las redes de congresos y revistas que existen hoy no existían entonces para difundir sus ideas.

El Método Directo

Sin embargo, a finales del siglo XIX y principios del XX, los lingüistas se interesaron por desarrollar las mejores técnicas de enseñanza de idiomas. Estos reformadores, que incluían a Henry Sweet de Inglaterra, Wilhelm Vietor de Alemania y Paul Passy de Francia, creían que la enseñanza de idiomas debería basarse en el conocimiento científico sobre el lenguaje, que debería comenzar con el habla y expandirse a otras habilidades. La gramática debe enseñarse de forma inductiva y la traducción debe evitarse en su mayor parte. Estas ideas se difundieron y se consolidaron en lo que se conoció como el Método Directo, el primero de los “métodos naturales”. El método directo se hizo popular en las escuelas de idiomas, pero no fue muy práctico con clases más grandes o en escuelas públicas.

El conductismo

En el campo de la psicología, el conductismo tuvo un gran efecto en la enseñanza de idiomas. Varios científicos de principios a mediados del siglo XX hicieron experimentos con animales, tratando de comprender a través de éstos cómo aprendían los humanos.

Uno de los más famosos fue Ivan Pavlov. Sus experimentos demostraron que si tocaba una campana antes de dar de comer a los perros que estaba estudiando, éstos salivaban incluso antes de que se les presentara la comida. A esto se le llama respuesta condicionada. Pavlov creía que esto indicaba la forma en la que los animales aprendían. Pavlov y otros expertos que estudiaban la conducta animal (incluidos John Watson y B.F. Skinner) llegaron a creer que el comportamiento animal estaba formado por una serie de recompensas o castigos. Skinner, en particular, promovió la idea de que el comportamiento humano podría describirse utilizando el mismo modelo.

Al aplicar sus principios al lenguaje, Skinner teorizó que cuando se escucha a un niño decir algo que suena como una palabra en su idioma, recompensan al niño con elogios y atención. El niño repite palabras y combinaciones de palabras que son elogiadas y así aprende el lenguaje.

El conductismo, junto con la lingüística aplicada, que desarrolló descripciones detalladas de las diferencias entre idiomas, tuvo una gran influencia en la enseñanza de idiomas. Los teóricos creían que los idiomas se componían de una serie de hábitos que los estudiantes deben desarrollar para acabar hablando el idioma. Además, creían que un análisis contrastivo de los idiomas sería inviable en su enseñanza, ya que las diferencias entre ambos serían d para los estudiantes.

El método audiolingüe

De estas teorías surgió el método audiolingüe. Éste se basa en el uso de simulacros para la formación de buenos hábitos lingüísticos. Los estudiantes reciben un estímulo al que responden. Si su respuesta es correcta, se recompensa, por lo que se formará el hábito; si es incorrecta, se corrige.

De mediados a finales del siglo XX

En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, se produjeron grandes cambios: La enseñanza de idiomas se diversificó enormemente. Además, la expansión de la escolarización significó que el aprendizaje de idiomas ya no era una prerrogativa de la élite, sino una habilidad accesible a una gama cada vez más amplia de personas.

El incremento de los viajes y negocios internacionales e intercambios sociales y culturales trajeron consigo la necesidad de aprender idiomas. Como resultado, se desarrollaron nuevas técnicas en las décadas de 1950 y 1960 en las que:

  • usar nueva tecnología (por ejemplo, grabadoras, radios, TV y computadoras) de manera efectiva
  • explorar nuevos patrones educativos (por ejemplo, educación bilingüe, educación individualizada instrucción y programas de inmersión),
  • establecer innovaciones metodológicas (por ejemplo, el método audio-lingual).

Sin embargo, el esperado aumento de la eficacia de la educación lingüística no se materializó y se cuestionaron algunos de los fundamentos teóricos desarrollados.

A partir de mediados de la década de 1960, han ido surgiendo una variedad de desafíos teóricos al método audio-lingual. El lingüista Noam Chomsky desafió el modelo conductista de aprendizaje de idiomas. Propuso una teoría llamada Gramática Generativa Transformacional, según la cual los aprendices no adquieren una lista interminable de reglas, sino un conjunto limitado de transformaciones que pueden usarse una y otra vez. Por ejemplo, en inglés, una oración se cambia de afirmativa a negativa agregando el verbo auxiliar to do y not, es decir, “I go to New York every week” se cambiaría a “I do not go to New York every week”. Con un número bastante limitado de estas transformaciones, según Chomsky, los usuarios del lenguaje pueden formar un número ilimitado de oraciones.

Métodos alternativos para la enseñanza de idiomas

Otros teóricos también han propuesto ideas que han influido en la enseñanza de idiomas. Stephen Krashen, por ejemplo, propuso la hipótesis de que el lenguaje se adquiere mediante el uso de entrada comprensible (el lenguaje que uno escucha en el entorno) que está ligeramente más allá de la competencia actual del alumno. Los alumnos utilizan la información comprensible para deducir reglas. Los puntos de vista de Krashen sobre la enseñanza de idiomas han dado lugar a una serie de cambios en la enseñanza de idiomas, incluido un menor énfasis en la enseñanza de reglas gramaticales y un mayor énfasis en tratar de enseñar el idioma a los adultos de la misma manera que los niños aprenden el idioma.

Si bien las teorías de Krashen no son aceptadas universalmente, han tenido una influencia. Desde principios de la década de 1970 se han producido avances en diversas direcciones. Ha habido desarrollos tales como un gran énfasis en la instrucción individualizada, enfoques más humanistas para el aprendizaje de idiomas, un mayor enfoque en el alumno y un mayor énfasis en el desarrollo de la comunicación, en oposición a la competencia meramente lingüística. Algunos “nuevos métodos”, incluidos el Método Silencioso, la Sugestopedia y el Método Comunicativo han ganado seguidores y reflejan algunas de las tendencias anteriores.

Finalmente, se ha hecho especial hincapié en la autenticidad a la hora de aprender idiomas idiomas, lo que significa que las actividades involucradas en el proceso de aprendizaje reflejan usos del idioma en el mundo real.

Técnicas de enseñanza de idiomas en la actualidad

A lo largo de los siglos, han surgido numerosas técnicas de enseñanza de idiomas y, sin embargo, hay pruebas de que las distintas tendencias en el aprendizaje se han repetido una y otra vez a lo largo de la historia. Sin duda, a día de hoy no hemos topado con el método definitivo para aprender un idioma, puesto que nos queda mucho por aprender. Todo va encaminado a la búsqueda de una mayor comprensión de cómo funciona el proceso de enseñanza-aprendizaje, de manera que se desarrollen las técnicas más eficaces.

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