Primeras lenguas

Investigamos la rica historia y legado del hebreo y arameo

07/01/2021
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Hoy vamos a emprender un viaje al pasado. En concreto, nos trasladamos a las lejanas tierras del Medio Oriente. Allí nacieron el hebreo y el arameo: dos lenguas hermanas que formaron parte de la misma familia y que convivieron durante siglos.

Un breve recorrido histórico por África y Asia

El hebreo y el arameo son dos lenguas semíticas, es decir, forman parte de la familia de lenguas afroasiáticas que desde el siglo X a.C. se extendieron por distintas zonas de Oriente y África. El hebreo fue el primogénito de ambos, datando los primeros escritos del s. X a.C. El arameo nació un siglo después, aunque no tardó en alcanzarle el ritmo y seguir ganándole terreno hasta que a partir del siglo IV a.C el arameo finalmente destrona al hebreo, cuyo uso se redujo a eventos religiosos.

Se redujo así la competencia por el puesto de lengua vehicular a dos bandos principales, el arameo y el griego, que fueron finalmente relegados por la conquista árabe. Y todo parece indicar que aquí termina la historia de ambas lenguas.

No en vano reciben el título de lenguas muertas. Esta etiqueta implica que actualmente no existen hablantes nativos vivos del hebreo y el arameo antiguos, al igual que desafortunadamente sucede con otras tantas lenguas. Sin embargo, sería impreciso afirmar que no siguen presentes entre nosotros, o negar el legado que aún hoy mantiene estas culturas presentes en nuestro día a día.

Lo cierto es que ambas lenguas han luchado por sobrevivir mientras sufrían cambios con el paso de los siglos. En el caso del hebreo, los siglos de diáspora judía llevaron a la población a adoptar nuevas lenguas, usando el hebreo antiguo con fines litúrgicos. No obstante, con el auge del movimiento sionista se recuperó la lengua hebrea no sin grandes esfuerzos. Este proceso, en el que no podemos olvidar las influencias de otras lenguas y la histórica variedad dialectal del hebreo, ha derivado en lo que conocemos como hebreo moderno. Es en la actualidad la lengua oficial de Israel, hablada actualmente por más de 8 millones de personas, convirtiéndose en la primera y única lengua muerta resucitada.

En cuanto al arameo, la suerte no le ha sonreído tanto: la variedad occidental está al borde de la extinción puesto que tan solo se conserva en algunas aldeas de Siria acechadas por los conflictos bélicos. De la variedad oriental han ido surgiendo dialectos como el neoarameo asirio o el mandeo que se hablan en algunas zonas de Israel y corren grave peligro de extinguirse.

Para conocer mejor el hebreo y arameo…

Descubramos ahora algunas peculiaridades de estas lenguas y de qué forma siguen vigentes en la actualidad:

  • Ambas lenguas se escriben de derecha a izquierda y de arriba abajo. ¿El motivo? Una teoría popular defiende que se debe a que cuando se grababa un mensaje en piedra, la mano más fuerte (normalmente, la diestra) golpeaba con el martillo mientras que la izquierda sostenía el cincel. Este método habría favorecido la técnica mencionada por motivos de comodidad y manteniéndose la tradición para la eternidad.
  • El alfabeto hebreo adquiere su nombre a partir de sus dos primeras letras (álef-bet), y se trata de un abyad o alfabeto consonántico que carece de vocales. Para representar los sonidos vocálicos emplean los niqud, unos signos de puntuación que acompañan a las consonantes.
  • El Antiguo Testamento fue escrito en hebreo, recibiendo así esta variedad de la lengua el nombre de hebreo bíblico. Debido a su incalculable relevancia y su enseñanza a lo largo de la historia, las traducciones de estos textos han ejercido una fuerte influencia lingüística en el resto de lenguas. Es por esto que muchos nombres populares tienen origen hebreo: Ana, Juan, María, Rafael, Sara o Miguel son solo algunos de ellos.
  • No solo los nombres hebreos se preservaron a lo largo de los siglos. Algunas palabras con raíz hebraica o aramea que usamos con frecuencia son “aceituna”, “aleluya”, “mesías”, “querubín” o “amén”, aunque la más extendida probablemente sea “sábado”. Shabat significaba en hebreo antiguo “día de reposo”. Entre lingüistas existe una corriente teórica que asocia el origen del nombre “Europa” al arameo “ereb” (ponerse el Sol). Esta teoría se fundamenta en que desde la ubicación del pueblo hebreo era en la dirección de este continente por donde se escondía al final del día el gran astro.

Conocer la historia de las lenguas es una manera más de mantenerlas vivas, de entender mejor la historia de las civilizaciones y de descubrir nuestros propios orígenes.  Si quieres saber cómo suena el auténtico hebreo clásico, te invitamos a descubrir la música del grupo israelí Yamma Ensemble y disfrutar de los sonidos que nos transportan al exótico Oriente.

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