El niño. Cambio climático

Un “Niño” Terrible

18/01/2016
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Después de un verano tórrido y de un otoño más que suave, acabamos de pasar el mes de diciembre más cálido de los últimos 65 años, y aunque el invierno acaba de empezar y aún es pronto para hacer un balance exacto, podemos decir que el año 2015 ha sido como mínimo, climatológicamente “extraño” en todo el Planeta. Puede que el máximo responsable, haya sido,  tal y como ha vuelto a remarcar la N.A.S.A. en un reciente informe, el fenómeno de El Niño, “que ha creado un caos climático alrededor del Mundo” y lo seguirá haciendo en los próximos meses.

El Niño, es un fenómeno climatológico que tiene un patrón de repetición de tres a siete años y que básicamente, implica un calentamiento por encima de lo normal de entre 1° C y 2° en las aguas superficiales de la parte central y oriental del Océano Pacífico. La fase cálida de El Niño dura entre ocho y diez meses de media, pero sus repercusiones a largo plazo pueden durar años.

Recibe el nombre de El Niño porque se inicia a finales del mes de diciembre, coincidiendo con la Navidad, es decir con el solsticio de verano en el Hemisferio Sur. Se produce básicamente por la conjunción de tres factores: el primero, que es el momento del año en que se produce un mayor calentamiento de las aguas al sur del Ecuador; el segundo que los vientos alisios que soplan en el Pacífico en sentido Oeste, se paralizan o llegan a cambiar de sentido y tercero porque coincide con una alteración de las corrientes oceánicas, al recircular grandes masas de agua entre el Hemisferio Norte al Hemisferio Sur.

Este calentamiento inusual, tiene repercusiones conocidas. Todo el mundo sabe que al calentamiento de las aguas del mar, le siguen las nubes y las tormentas, el bombeo de calor a la atmósfera y una mayor humedad en el ambiente. La cuestión es que hablamos del Océano Pacífico, que cubre la tercera parte de la superficie de La Tierra, y el Niño, es un fenómenode tal magnitud, que altera la presión atmosférica y el camino habitual de las corrientes de chorro o jet stream, que son por cierto, las rutas de las tormentas y borrascas de todo el Planeta.

Esta dinámica, se repite como hemos dicho en periodos variables y en frecuencia y duración de tres a siete años, o sea, que no es nada nuevo. Pero la cuestión está, en que este año se ha visto agravada, por el hecho de que en el inusualmente cálido año 2015, fruto del ya poco discutido Calentamiento Global, se ha producido una mayor elevación de la temperatura y más sostenida en el tiempo, que en otros fenómenos de El Niño, motivo por el que desde hace meses, la mayoría de los científicos y climatólogos del Mundo, han augurado que nos estamos enfrentado a un fenómeno que puede superar en su conjunto, a otros “Grandes Niños” como el de 1982/1983 o el de 1997/1998.

La sequía de este año en el Sudeste Asiático ha sido tremenda, el retraso en las lluvias del monzón ha traído y volverá a traer las consiguientes olas de calor e incendios masivos; las lluvias torrenciales e inundaciones han sido catastróficas en América del Sur; se espera además una temporada especialmente intensa de tifones y huracanes y una seria de alteración de las constantes meteorológicas en América del Norte y puede que también, aunque en menor medida en Europa Occidental.

Aunque lo peor (o mejor dicho el pico de El Niño de este año),  tal vez se haya alcanzado entre octubre y enero, su intensidad ha sido tal, que los patrones del clima en todo el mundo, seguirán alterados los próximos meses, porque a diferencia de años anteriores, se “trata de una alteración climática y meteorológica global sin precedentes conocidos” (en palabras de David Carlson, jefe del Programa de Investigación del Clima de la Organización Meteorológica Mundial).

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Categorizado en: Medio Ambiente

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