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La Fisiología y el Diseño de Puestos de Trabajo

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06/04/2015

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En el post de hoy, vamos a tratar otra de las disciplinas auxiliares en las que se apoya la Ergonomía, se trata de la Fisiología. Desde este punto de vista, la Fisiología del Trabajo estudia y analiza el metabolismo energético del ser humano a la hora de realizar un determinado trabajo. Dicho de otra manera, estudia el consumo metabólico del cuerpo humano durante la realización de un trabajo. La Fisiología también se ocupa de analizar y explicar las modificaciones y alteraciones que se dan en el organismo humano por el efecto del trabajo realizado y determinar las capacidades máximas de los operarios para diversas tareas, permitiendo la realización de un trabajo de forma eficiente y sin aparición de fatiga.

Antes de adentrarnos más en las particularidades de la Fisiología, debemos tener clara la siguiente definición de Energía, considerándola comola capacidad de realizar un trabajo”. Para la realización de cualquier trabajo es necesario que exista un movimiento corporal, dicho movimiento tiene lugar gracias a la utilización por parte de los músculos de la energía química transformada, aportada por los alimentos. Llegados a este punto hay que tener en cuenta que, cada trabajo y cada tarea conlleva un gasto energético o un consumo metabólico distinto. Algunos trabajos exigen consumos muy bajos (trabajos ligeros y sedentarios) y otros requieren consumos enormemente altos (trabajos pesados, en condiciones climáticas adversas o que exijan una gran movilidad).

La unidad de energía que se emplea en la Fisiología del Trabajo para medir ese consumo energético, es la caloría, siendo esta la cantidad de calor necesario para elevar de 14,5 °C a 15,5 °C la temperatura de 1 g de agua. En la práctica, la unidad que se utiliza es la kilocaloría (1 kcal = 1.000 cal), aunque también se emplea otras como el kilojulio, por ser la unidad en la que se mide el trabajo desde el punto de vista de la Física (1 kcal = 4,18 kJ).

El metabolismo del ser humano se basa en la obtención de energía a partir de la degradación de los alimentos ingeridos, mediante la trans­formación de estos, empleando el oxígeno como combustible, es decir, se produce la transformación de la energía química, en la energía mecánica necesaria para realizar el trabajo. Esta es una de las razones por la que al estudiar el gasto energético de un sujeto, se realiza una determinación de los gases, concretamente de su consumo de oxígeno (O2) y de la producción de anhídrido carbónico (C02). La utilización de oxígeno, se da en las denominadas reacciones metabólicas aeróbicas, mientras que las anaeróbicas no nece­sitan dicho compuesto.

Cuando una determinada cantidad de oxígeno descompone grasas o azúcares se libe­ra una cantidad específica de energía que puede ser medida por la cantidad de calor produ­cido o por el oxígeno consumido.

En la Fisiología, para calcular el gasto energético total que requiere un trabajo, existen varios métodos normalizados. Estos métodos analizan el trabajo en su conjunto o dividido en subtareas, teniendo en cuenta que a cada una de ellas se les ha asignado un consumo energético determinado, que se ha obtenido como fruto de décadas de estudio en el campo de la Fisiología. Mediante una serie de fórmulas asociadas a cada método de estudio, podemos averiguar con precisión, cual es el gasto energético necesario que conlleva cualquier tipo de trabajo que se desarrolle, lo que nos da la información de base necesaria para prevenir la fatiga física. Estas y otras cuestiones relacionadas con la Fisiología, serán tratadas en el próximo post.

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