Economía verde y circular

Economía Verde y Circular vs Economía Marrón y Lineal

18/09/2019
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La economía verde y circular no debe entenderse como una meta, sino como un mecanismo integral y funcional, que busca fomentar los sectores más ventajosos para la sociedad.

Es decir, la nueva economía se plantea como la solución frente a la crisis económica y ambiental que vivimos en la actualidad.

Pero.. ¿qué propone exactamente?

¿Qué es la economía circular?

¿Tengo qué preocuparme por mi negocio?

Si te interesan estas y otras muchas cuestiones: ¡Sigue leyendo!

Economía Verde: el Modelo Ecológico

El actual modelo de economía marrón se centra en la obtención de beneficios a corto plazo, sin tener en cuenta la desigualdad social o el agotamiento de los recursos.

Como solución al modelo empobrecedor, la green economy propone varias líneas de actuación:

  • Reducir las emisiones de carbono.
  • Mejorar la eficiencia energética.
  • Realizar un consumo doméstico e industrial responsable.
  • Optimizar el empleo de recursos naturales.
  • Proteger la biodiversidad.

Si bien, para poder implementar un modelo que nos permita avanzar hacia la transición ecológica debemos crear un escenario propenso para una transformación acelerada.

Aplicaciones eólicas.

Es decir, la sociedad, en su conjunto, tiene la responsabilidad de:

  • Promover inversiones, tanto públicas como privadas, a los sectores verdes o a aquellos que producen alternativas sostenibles.
  • Apoyar reformas políticas y cambios regulatorios que reconstruyan o preserven el capital natural.
  • Frenar los niveles de consumo actual, realizando una labor pedagógica sobre la renuncia de privilegios.

Podemos, por tanto, definir la Economía Verde como: un sistema integrado y estructural el cual promueve un modelo de consumo respetuoso con el entorno y los recursos naturales.

Economía Circular: el Modelo Responsable

La economía actual se basa en sistemas de producción lineales. Es decir:

  1. La industria explota los recursos,
  2. se transforman en productos y consumibles,
  3. los adquirimos los consumidores,
  4. se usan,
  5. y, finalmente, se desechan, llegando en su mayoría a vertederos y oceános.

Es el modelo también denominado “de usar y tirar“.

La economía circular se sustenta sobre las famosas tres erres: reciclar, reutilizar, reducir; para proponer un concepto multi-R, el cual tenga un menor impacto sobre el medio ambiente, siendo más eficiente con los recursos, y suprimiendo el uso de las energías fósiles.

¿Concepto Multi-R?

Los modelos lineales están sometidos a las fluctuaciones de precios, al posible acceso a materias primas, y a intereses económicos y geopolíticos que contribuyen a la degradación de nuestros ecosistemas.

El modelo Multi-R, propuesto por la economía circular, apunta al ecodiseño, la simbiosis industrial, la economía de la funcionalidad, y la reparación.

Y para ello, nos expone 9 R’s:

Las Nueve R’s de la Economía Circular.

Podemos, por tanto, definir la Economía Circular como: Una economía restaurativa y regenerativa, pensada para mantener la utilidad y el valor de nuestros productos y componentes el máximo tiempo posible.

¿Dónde actuar?

Para poder realizar un cambio de modelo estructural, el cual implique a toda la sociedad, y cuya profundidad modifique, de forma irreversible, la corriente de pensamiento actual y futura, debemos asociar objetivos específicos a transformaciones sectoriales claves:

  • Debemos preservar nuestros bosques. Reducir la deforestación, aumentando la reforestación.
  • El sector agropecuario necesita una normativa estricta. El uso de fertilizantes, pesticidas, o nutrientes se ha de realizar de forma controlada, primando por el largo plazo de nuestros suelos. Del mismo modo, tenemos que cambiar las prácticas de administración del agua.
  • Y es que el agua es uno de los grandes pilares de actuación. Hay que procurar un uso eficiente, preservando las fuentes naturales. Y reduciendo la cantidad de residuos emitida a nuestros mares.
  • La pesca se convierte en otro sector objetivo. Es necesario un modelo de producción y financiación más respetuoso con el medio ambiente. Estamos alcanzando los límites pesqueros a nivel mundial.
  • El turismo, dado su carácter internacional, es quizás la industria que mayor cooperación presta. Hemos de poner fin a los servicios low cost que, si bien producen una parte importante de nuestro PIB, privatizan a un precio muy bajo nuestros recursos naturales. Se ha de fomentar el consumo y la participación local.

No contamines los océanos.

  • La transición ecológica apuesta, le pese al sector que le pese, por las energías renovables. Hemos de invertir en biocombustibles, mixes energéticos sostenibles, aplicaciones fotovoltaicas, eólicas…
  • Asociar movilidad y territorialidad es uno de los objetivos de la transición del transporte. Debemos modificar el sistema actual de vehículo privado por un modelo que apueste por el transporte público y compartido.
  • Finalmente, para el modelo estructural de consumo, hemos de exigir a la industria manufacturera: mayores ciclos de vida en sus productos, procesos de reciclaje y rediseño continuos, uso de energías renovables, el fin de la obsolescencia programada; entre otras medidas.

Conclusión: El 2% del PIB Global basta

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) conceptualiza la economía verde y circular como:

“Aquella que da lugar al mejoramiento del bienestar humano e igualdad social, mientras que se reducen significativamente los riesgos medioambientales y la escasez ecológica.”

Dicha definición posee un factor de inseparabilidad sumamente interesante:

Se debe actuar sobre la sostenibilidad en sus tres vertientes: la social, la económica y la ambiental.

Es un cambio de modelo radical y necesario, si bien, diferente para cada país que lo implemente.

Pero es un modelo mejor: más eficiente, más igualitario, y no limitado; por lo que el argumento de “frenar la economía” ya no tiene sentido.

De hecho, se calcula que: si se destinara un 2% del PIB global, hasta 2050, a la transformación verde de la economía mundial, se generaría el mismo empleo que con el actual modelo, y se desarrollaría un crecimiento sostenible más beneficioso a medio y largo plazo, sin tener en cuenta la cantidad de beneficios sociales y ambientales que originaría.

Además, para tal transición, los países disponen de cada vez más herramientas: incentivos fiscales, subvenciones, impuestos sobre emisiones, regulaciones sectoriales, inversión pública en investigación, desarrollo e innovación verde…

No existen ni excusas, ni tiempo.

¡Únete a la economía verde y circular YA!

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Categorizado en: Medio Ambiente

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