Distancia de seguridad y PRL

Prevención de Riesgos Laborales, SARS-CoV-2 y la “nueva normalidad”

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03/09/2020

La presencia del SARS-CoV-2, más conocido como COVID 19 o “el Coronavirus” (aunque no es el único de su especie), ha supuesto un antes un después en nuestras vidas. Esta irrupción ha traído una serie de consecuencias, que al parecer pueden dilatarse durante algún tiempo más.

Tras los primeros meses de pandemia, la denominada “nueva normalidad” se abre paso y nuestras vidas vuelven a parecerse en algo a las del tiempo anterior a la pandemia. Esta es una situación que se agudizará a partir de este mes de septiembre, con la vuelta de las clases presenciales a los colegios e institutos y con la reincorporación de muchos profesionales a sus puestos de trabajo, de manera también presencial. En este punto hay que recordar que la recomendación técnica a este respecto, es que si la situación lo permite se priorice el teletrabajo al trabajo presencial. Pero sabemos que en la realidad estas recomendaciones no siempre son llevadas a la práctica, así que intentaremos ser realistas al respecto y trataremos al SARS-CoV-2 en los lugares de trabajo, como el contaminante biológico que es.

En este post, pretendemos recopilar todas aquellas medidas que desde el punto de vista de la Prevención de Riesgos Laborales, han sido recomendadas por los principales organismos competentes en la materia, en especial el Ministerio de Sanidad, Consejerías de Salud varias y el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST). Pensamos que un recordatorio de las mismas, puede ser muy útil en esta nueva etapa.

Principios básicos: distancia interpersonal y uso de mascarillas

Hay una serie de principios generales de actuación y prevención, que independientemente de la situación en la que nos encontremos, han de regir nuestra vida diaria, lo que incluye el lugar de trabajo.

El primero de ellos es la famosa distancia interpersonal que debemos mantener de manera generalizada, en todo tipo de espacios. Si bien en un principio se estableció esta distancia de seguridad en 1,5 metros, en la actualidad está fijada en 2 metros. Debe respetarse en la medida de lo posible.

La segunda es la denominada higiene respiratoria, que en un principio se basó únicamente en la recomendación de cubrirse la boca al estornudar o al toser. En la actualidad el foco se pone en la obligación vigente en todo el territorio nacional, de portar haciendo un uso correcto de las mismas,  mascarillas FFP1, FFP2 o análogas,  en los espacios públicos. En los lugares de trabajo, (ya hay jurisprudencia al respecto), se recomienda su uso aunque se pueda garantizar la distancia de seguridad mínima.

El uso obligatorio de la mascarilla, afectó desde un principio a comercios y establecimientos abiertos al público, pero no a centros de trabajo que no estuvieran abiertos al público.

Sin embargo con el paso de las semanas, algunas Comunidades Autónomas han establecido la obligatoriedad de portar dichas mascarillas en los centros de trabajo, aunque no estén abiertos al público y aunque se pueda garantizar la distancia de seguridad. Muchas empresas por su parte, también han establecido esta obligatoriedad, por recomendación de sus Servicios de Prevención. Si queda alguna Comunidad Autónoma donde aún no se obligue a esto, debe quedar claro que desde el punto de vista técnico sí que es recomendable. Si el trabajo además se desarrolla en espacios cerrados y con poca ventilación, el uso de la mascarilla debe considerarse como imprescindible.

La higiene de manos

A las dos recomendaciones anteriores hay que sumar la del lavado de manos de manera frecuente. Desde el principio se ha desaconsejado tocarse la cara, nariz o boca (al ser las principales vías de entrada del contaminante en el organismo). Sin embargo estas son acciones que el ser humano suele realizar de manera inconsciente en su vida diaria, decenas de veces al día, de manera que la mejor forma de garantizar la seguridad es mantener la manos limpias y desinfectadas. Obviamente, lo mejor para la higiene de manos es el lavado con agua y jabón neutro. El jabón debe aplicarse durante al menos unos 30 segundos (por cierto hay que cerrar el grifo mientras se enjabonan, el agua sigue siendo un bien escaso). Hay que ser meticuloso con la limpieza de uñas  y con el espacio interdigital. Posteriormente se deberán secar las manos con material desechable. Extraoficialmente hablando, recomendamos la elección de un buen jabón de manos, con un pH neutro. Durante estos meses, muchas personas ha experimentado, que la combinación de un lavado frecuente de manos y un jabón barato, hacen estragos en la piel en poco tiempo.

Cuando no sea posible el lavado de manos, se recomienda utilizar soluciones hidroalcohólicas desinfectantes. La gama existente en el mercado en estos momentos es enorme, pero como en el caso anterior recomendamos la elección de un buen producto, que además de desinfectar las manos mantenga la piel de las mismas bien cuidada.

Si insistimos en el cuidado de la piel de las manos y en la elección de buenos productos para ello, es porque sería totalmente absurdo mantener una higiene extrema de las mismas, si por otra parte esto nos provoca la aparición de llagas y heridas abiertas. La vía de transmisión parenteral (a través de estas heridas abiertas), es muy minoritaria en el caso del SARS-CoV-2, pero también existe.

Por último en cuando a medidas generales, se refiere la recomendación obvia de aplicación del sentido común y del civismo. Si se presentan síntomas evidentes asociados al SARS-CoV-2, (los más frecuentes siguen siendo fiebre, tos seca, dificultad respiratoria y agotamiento físico), no se debe acudir al centro de trabajo. Además se debe avisar a los responsables de personal de la empresa, para ponerles al corriente de la situación y posteriormente a los servicios sanitarios de su Comunidad Autónoma, a través de los teléfonos habilitados para ello. Se recomienda paciencia y serenidad para dichas llamadas.

El desplazamiento al centro de trabajo

Teniendo en cuenta las recomendaciones generales anteriores, veamos ahora las específicas relacionadas con el desplazamiento hacia el trabajo.

La primera recomendación al respecto es que siempre que sea posible, el desplazamiento hacia el centro de trabajo se haga a pie. Se recomienda también el uso de bicicletas y otros medios parecidos como los monopatines eléctricos. Dos cuestiones al respecto: no ha habido ninguna reforma del Reglamento General de Circulación de la DGT y otras normas que regulen la circulación de estos vehículos últimamente. Las aceras siguen siendo el lugar por el que deben circular los peatones y la calzada el lugar por donde deben circular bicicletas y monopatines eléctricos. Segunda cuestión al respecto, el uso de la bicicleta no implica (por ahora) la obligatoriedad de uso de las mascarillas, al considerarse actividad deportiva. Montar en patinete eléctrico, no se considera actividad deportiva, por tanto el uso de la mascarilla es obligatorio en el desplazamiento.

Si no queda más remedio que usar el coche particular, hay que intentar viajar en soledad. En ese caso obviamente no es obligatorio el uso de la mascarilla. Si se comparte el vehículo con personas con las que no se convive, en el vehículo pueden ir como máximo, además del conductor, un acompañante en la parte delantera y en la parte posterior como mucho dos personas por fila de asientos. En este caso si es obligatorio el uso de la mascarilla. Si además es posible, se recomienda ventilar bien el vehículo durante el trayecto de manera natural, con la apertura de las lunas laterales. El grado de apertura de las lunas laterales debe ser establecido mediante consenso entre los diferentes ocupantes del vehículo, aunque advertimos que esto no siempre es tarea fácil.

Limpiar el interior del vehículo de manera regular con productos adecuados sería la última recomendación al respecto.

Otra opción para el desplazamiento es el uso del transporte público. En estos casos se deberá usar obligatoriamente la mascarilla, tocar en el menor número de lugares posible y desinfectarse las manos antes y después de su uso. Estas serían nuestras obligaciones como usuarios. Por otra parte entendemos que las Administraciones públicas y las empresas concesionarias de los servicios de transporte, comprenden perfectamente sus obligaciones como prestatarios del servicio y que llevan a cabo cuantas medidas están su alcance para evitar aglomeraciones, aumentar la frecuencia de los servicios y llevar a cabo la desinfección regular de los vehículos. Al menos eso esperamos.

En el centro de trabajo

Una vez en el centro de trabajo, la principal recomendación al respecto es seguir las instrucciones específicas elaboradas por la unidad de Prevención de Riesgos Laborales de la empresa. Puede ser el Servicio de Prevención Ajeno o  Propio, un trabajador designado o el propio empresario, en todo caso la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, sigue estando plenamente vigente en nuestro país en toda su extensión En esta ley se establecen de manera meridianamente clara, las obligaciones y los derechos que empresarios y trabajadores, tienen al respecto.

Desde el punto de vista técnico hay que planificar y organizar las tareas para garantizar al menos los famosos 2 metros de separación entre personas, en entradas, salidas y en los puestos de trabajo. Hay que evitar las aglomeraciones, ventilar de manera natural el lugar de trabajo y establecer una limpieza regular y adecuada del mismo.

Aunque tengamos una gran estima por nuestros compañeros, evitemos los saludos con contacto físico, evitemos los fichajes manuales con huella o papel (debe primarse el fichaje remoto) y después de tocar superficies de uso frecuente, como pomos de puertas o interruptores, recordad que hay que desinfectarse las manos. Hay que primar el uso de las escaleras sobre el ascensor (que además es bueno para nuestra salud cardiovascular), y si se usa el ascensor, no debe hacerse acompañado.

No dejes tus cosas (abrigos, móviles, paraguas, bolsos, etc.) en zonas compartidas. Obviamente tampoco se deben compartir equipos de trabajo o herramientas con otros compañeros, aunque si no queda otro remedio que hacerlo,  estos deben ser desinfectados entre uso y uso.  Y por último, hay que intentar mantener limpio y despejado el puesto de trabajo para facilitar su limpieza. Por cierto tampoco está de más agradecer a las personas que hacen esa limpieza el trabajo que realizan, se lo han ganado con creces.

Usemos el sentido común

Para lo que nos pueda quedar de pandemia, que seguro que es menos de lo que creemos, intentemos tener en cuenta este tipo de recomendaciones y hagamos uso del sentido común (aunque sea el menos común de los sentidos). Mantengamos una actitud positiva y constructiva al respecto (el estado de ánimo es determinante para nuestra salud física y mental) y además con la que está cayendo lo último que necesitamos a nuestro lado son personas negativa, sensatas sí, negativas no.

Desde INESEM os deseamos lo mejor, mucha suerte y mucho ánimo, que objetivamente hablando queda menos para salir de esta.

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