Síndrome postvacacional

Cómo Superar el Síndrome Postvacacional

24/08/2015
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Se conoce como síndrome postvacacional o depresión postvacacional, al conjunto de procesos emocionales de ansiedad y estrés, que sufre un buen porcentaje de los trabajadores, durante el tiempo de readaptación a la rutina laboral, después de haber disfrutado un periodo de vacaciones (también lo sufren muchos niños durante la temida vuelta al cole).

En sí mismo no constituye una patología, de hecho desde la comunidad científica no se aporta una definición exacta del término. Puede incluso que estemos hablando de un concepto cultural. Primero: sólo se da en países “desarrollados”, (en la otra mitad menos favorecida del Planeta las preocupaciones suelen ser otras). Segundo: se ha observado una incidencia mayor en aquellos sectores donde se percibe el trabajo como una actividad negativa, monótona y sacrificada. Por el contrario, en las actividades laborales que suelen ser creativas, con sentido y dignas prácticamente no se da este síndrome postvacacional. Pero la verdad, por una razón u otra, existir, existe.

En cualquier caso, la razón de dicha depresión transitoria, es como hemos dicho, el proceso de readaptación a la rutina laboral. Se da sobre todo después de un periodo largo de vacaciones, cuando se ha producido una verdadera “desconexión” mental del trabajo, por los cambios en los horarios de sueño, comidas y en el tiempo dedicado al descanso y al ocio. Los síntomas son muy parecidos a los de una depresión crónica, sólo que varía el tiempo de duración (el síndrome postvacacional no debe ir más allá de las dos semanas, si lo hace, puede que estemos hablando de otra cosa). Se padece ansiedad, estrés, insomnio, angustia, apatía, cansancio generalizado, dificultad para concentrarse y volver a alcanzar el rendimiento óptimo en el trabajo, cambios bruscos de humor, etc.

Por regla general, no se necesita ayuda profesional por parte de médicos o psicólogos para poder superarlo,  (si se necesita, como hemos dicho antes, el problema tal vez sea otro). Con seguir algunos de estos consejos, se logra que ese periodo transitorio de readaptación no sea tan duro:

  • Hay que intentar no disfrutar todas las vacaciones disponibles de una sola vez y guardarse unos días, para volver a tener un descanso más adelante. Esa perspectiva ayuda a nuestra mente a superar el momento de la vuelta. Por otra parte, cuanto más largas sean las vacaciones, más cuesta volver a la rutina del trabajo.
  • Se recomienda regresar del lugar de veraneo a la residencia habitual unos dos días antes de la vuelta al trabajo. Volver a los lugares cotidianos y en cierta medida a la rutina del resto del año, mitiga los síntomas posteriores.
  • Si lo que le agobia es la idea de: “a ver que me voy a encontrar cuando vuelva”, nada más sencillo: si eso le va a tranquilizar, llame a un compañero/a de trabajo e infórmese de las novedades durante su ausencia.
  • Relativice; como hemos dicho, el síndrome postvacacional sólo se da en países ricos, por mala que pueda parecer la vuelta al trabajo, hay situaciones infinitamente peores. No permita que su mente entre en un bucle de pensamientos negativos que se retroalimentan, tampoco es para tanto.
  • Ya en el trabajo, comience de manera gradual. Es imposible resolver todos los asuntos pendientes que hayan surgido en su ausencia en una sola mañana. Además tenga en cuenta que tardará unos días en volver a estar a pleno rendimiento. Organice dichos asuntos por prioridades y vaya de lo sencillo a lo complejo, soluciónelos gradualmente, en breve volverá a estar al día. Por cierto, prohibido llevarse trabajo a casa en esos primeros momentos de reincorporación, puede alargar considerablemente el estado de apatía.
  • Intente volver a recuperar la regularidad de los horarios, sobre todo el de sueño, cumpla con las ocho horas de rigor.
  • Volver de las vacaciones a la regularidad horaria, no significa que no se pueda disfrutar un poco de la vida, intente aprovechar estos días del año que siguen siendo algo anómalos. Todavía es verano, hace una temperatura fantástica, las tardes son muy largas y la mayoría de las ciudades están llenas de alternativas de ocio para los que siguen en ellas. En su tiempo libre, haga algo de deporte y de actividad física, pasee por el campo, por los parques o por el centro, si vive cerca del litoral siga yendo a la playa, iníciese en las técnicas de relajación, siéntese en una terraza a tomar un café y quede con la familia o los amigos.
  • Es el momento perfecto para plantear los nuevos objetivos y proyectos personales del resto del año;  empiece un hobby que quería hacer desde tiempo atrás (aunque dentro de dos meses lo abandone), retome el curso de inglés y vuelva a matricularse en el gimnasio, (dos clásicos de la vuelta al hogar que no fallan). Si los niños siguen de vacaciones, con los abuelos en el pueblo o en el campamento de verano, aproveche para estar con su pareja o para poder dedicarse un tiempo a su persona. Relájense, ¿cuántas veces están solos a lo largo del año?

Sobre todo hay que tener en mente, que se trata de una situación temporal y totalmente normal, que tarda unos días en desaparecer. Pronto volverán a la rutina y lo cotidiano, sólo es cuestión de un poco de tiempo; paciencia.

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