Trabajo nocturno

Trabajo a turnos y nocturno, repercusiones sobre la salud de los trabajadores/as

25/08/2020
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En este artículo vamos a ver las principales repercusiones y patologías que pueden desarrollarse en aquellos trabajadores que tienen instaurado trabajo a turnos o trabajo nocturno.

En primer lugar vamos a ver una serie de definiciones importantes que clarifican algunos de los contenidos del artículo.

Definiciones.

El Estatuto de los Trabajadores en su artículo 36, considera trabajo nocturno “el realizado entre las diez de la noche y las seis de la mañana”

Por otro lado, se considera trabajo a turnos toda forma de organización del trabajo en equipo según la cual los trabajadores ocupan sucesivamente los mismos puestos de trabajo, según un cierto ritmo, continuo o discontinuo, implicando para el trabajador la necesidad de prestar sus servicios en horas diferentes en un período determinado de días o de semanas.
Se habla de trabajo a turnos cuando el trabajo es desarrollado por distintos grupos sucesivos, cumpliendo cada uno de ellos una jornada laboral, de manera que se abarca un total de entre 16 y 24 horas de trabajo diarias.

Existen las siguientes formas de organización:

  • Sistema discontinuo: el trabajo se interrumpe normalmente por la noche y el fin de semana. Supone, pues, dos turnos, uno de mañana y uno de tarde.
  • Sistema semi-continuo: la interrupción es semanal. Supone tres turnos, mañana, tarde y noche, con descanso los domingos.
  • Sistema continuo: el trabajo se realiza de forma ininterrumpida. El trabajo queda cubierto durante todo el día y durante todos los días de la semana. Supone más de tres turnos y el trabajo nocturno.

Ritmos circadianos. El organismo humano tiene unos ritmos biológicos, es decir, que las funciones fisiológicas siguen unas repeticiones cíclicas y regulares. Estos ritmos suelen clasificarse en ultradianos, si son superiores a 24 horas; circadianos, si siguen un ritmo de 24 horas; o infradianos, si su ciclo es inferior a las 24 horas.

Inconvenientes del trabajo a turnos y nocturno.

Como vamos a ver el trabajo a turnos o nocturnos implica una serie de cambios en los hábitos de las personas, entre otros, podemos encontrar:
Los efectos negativos del turno de noche sobre la salud de las personas se dan a distintos niveles. Por una parte, se ve alterado el equilibrio biológico, por el desfase de los ritmos corporales y por los cambios en los hábitos alimentarios. También se dan perturbaciones en la vida familiar y social.

Trastornos en los hábitos alimentarios.

– Calidad de las comidas. La calidad de los alimentos se ve alterada (aumento de grasas, comidas rápidas, alcohol, café, etc.)
– Cantidad de las comidas. Eliminación de comidas en algunos casos.
– Ritmo de las comidas. Se suelen tomar comidas rápidas y en un tiempo corto e inhabitual. Aplazamiento de comidas.

Alteraciones del sueño.

– Perturbaciones en el ritmo biológico del sueño.
– Alteración de las fases del sueño no permitiendo una correcta recuperación física y psíquica.

Alteraciones de la vida social.

– Disminución de tiempo familiar.
– Disminución del tiempo para actividades personales.
– Disminución del tiempo para relaciones sociales. El tiempo de ocio se dedica a actividades individuales.
– Falta de coordinación y organización familiar.

Incidencia en la actividad profesional.

– Acumulación de fatiga.
– Acumulación de errores.
– Dificultad de mantener la atención.
– Dificultad de percibir correctamente la información.
– Dificultad para actuar con rapidez y precisión.
– Menor rendimiento.
– Menor calidad del trabajo realizado.
– Falta de comunicación puede dar origen a errores o incidentes.
– Incremento sensación de estrés.

Por otro lado, en el trabajo a turnos, el sueño se ve alterado, no produciéndose nunca una adaptación plena al cambio horario. Por ejemplo, en el turno de mañana, al tener que despertarse demasiado pronto y acortar las últimas horas de sueño, se reduce el sueño paradójico, mientras que en el turno de noche, al alterar el ritmo sueño/ vigilia, y a causa de la mayor dificultad de dormir de día -debido a la luz, ruidos, etc.- se observa una reducción del sueño profundo, con lo que se dificulta la recuperación de la fatiga física.

“Cada quince años de trabajo nocturno se produce un envejecimiento de unos cinco años, y un tercio de la gente que lo realiza padece fatiga, neurosis, ulceras y alteraciones cardíacas” (P. CAZAMIAN, investigador y experto de la OMS, 1986).

El artículo 36 del Estatuto de los Trabajadores establece “la jornada de trabajo de los trabajadores nocturnos no podrá exceder de ocho horas diarias de promedio, en un periodo de referencia de quince días”.

Algunos parámetros biológicos, como la secreción endocrina, la tensión arterial, las secreciones digestivas y urinarias, la frecuencia cardiaca, etc, funcionan más lentamente durante la noche, especialmente hacia las 23 horas de la madrugada, es decir, en estas horas de disposición mínima para el trabajo, la persona se ve forzada a realizar un esfuerzo en horas que serían de descanso.

Las consecuencias de la interrupción de los ciclos circadianos digestivos vienen agravadas por el hecho de que los trabajadores/as suelen comer a disgusto y con poco apetito por no poder hacer la comida principal con la familia; a veces se saltan alguna comida, especialmente en el trabajo a turnos (el desayuno después del turno de noche).
Desde el punto de vista nutricional, los alimentos están mal repartidos a lo largo de la jornada y suelen ser de alto contenido calórico con abuso de la ingesta de grasas; en el trabajo nocturno suele haber un aumento del consumo de café, tabaco y excitantes para combatir el sueño.

Las alteraciones más frecuentes que pueden darse en estos tipos de trabajo son:

– Dispepsia.
– Gastritis.
– Colitis.
– Pirosis (ardor de estómago).
– Digestiones pesadas.
– Flatulencia.
– Úlcera de estómago.
– Aumento de peso/obesidad por modificaciones cualitativas de los alimentos (más grasas, bocadillos, alcohol, etc.) y cuantitativas (exceso de lípidos y falta de glúcidos/hidratos de carbono) cuando el ritmo metabólico es más bajo.

Es importante indicar que la Ley 31/ 1995 de Prevención de Riesgos Laborales, establece en el artículo 26, sobre protección a la maternidad, incluye como medida para prevenir posibles repercusiones sobre el embarazo o la lactancia, la no realización del trabajo nocturno o a turnos.

Recomendaciones.

Cuando el trabajo a turnos o nocturno es inevitable, se procurará aplicar las siguientes medidas preventivas:

– Siguiendo la clasificación de los alimentos en cuatro grupos realizada por la FAO/OMS, para conseguir una dieta equilibrada se debería comer diariamente dos raciones del grupo de la carne (carne, pescado, huevos, leguminosas, frutos secos …), dos raciones del grupo de la leche y derivados (leche, mantequilla, queso … ), cuatro del grupo de las hortalizas y frutas y cuatro del grupo del pan y los cereales. Todo ello debe repartirse a lo largo del día teniendo en cuenta que cada comida debe incluir alimentos de estos cuatro grupos.

– Si la empresa tiene restaurante o cantina, es aconsejable que la alimentación sea controlada por el especialista en nutrición.

– Aligerar el tipo de comida, disminuyendo la cantidad de lípidos y reemplazando los embutidos y fiambres por pollo frío, queso y fruta fresca.

– Desarrollar un plan de educación sanitaria a fin de explicar a los interesados/as los principios de una alimentación sana y modificar paulatinamente los hábitos alimentarios.

– Efectuar un reconocimiento médico previo encaminado a detectar antecedentes de trastornos digestivos graves (colitis ulcerosa, ulcus gastroduodenal), alteraciones importantes de sueño y personas con enfermedades específicas como la epilepsia que puede desencadenarse debido a la fatiga y a la privación de sueño y la diabetes que puede verse agravada por alteraciones en los hábitos alimentarios.

– Tener en cuenta que la inadaptación se detecta en los primeros meses, con lo que deberá hacerse un seguimiento de estos trabajadores/as durante el primer año a fin de prevenir la aparición de síntomas de inadaptación (dispepsia, alteraciones nerviosas y/o de sueño, etc).

– Evitar la exposición a estos tipos de trabajo en individuos menores de 25 años y mayores de 50 años.

– Prever una pausa lo suficientemente larga que permita tomar al menos una comida caliente durante las horas de trabajo.

– Introducción de pausas muy breves para mejorar el estado funcional del organismo, en especial durante el trabajo nocturno.

– Reducir la carga de trabajo por la noche, ya que se necesita un mayor esfuerzo para conseguir los mismos resultados que durante el trabajo diurno.

– Procurar realizar la comida principal en familia, a pesar de que hoy en día no es fácil llevarlo a cabo, puesto que los dos miembros de la pareja suelen trabajar y en ocasiones el domicilio queda lejos del centro laboral.

– Intentar adaptar el turno al ciclo circadiano del individuo (se aconsejan cambios entre las 6h. y las 7h. de la mañana, entre las 14h. y las 15h. de la tarde y entre las 22h. y las 23h. de la noche).

– En el caso de trabajo a turnos son preferibles las rotaciones cortas (cada dos/tres días).

– Después de dos o tres turnos de noche consecutivos dar al menos una jornada completa de descanso.

Por último y respecto a la vigilancia de la salud, el Servicio de Prevención debe ejercer una adecuada función de vigilancia preventiva específica: los trabajadores de turnos deberían pasar reconocimiento cada 6 meses.

El Servicio de Prevención debe estar capacitado para reconocer síntomas que sugieran una desadaptación del organismo al trabajo a turnos y estar habilitado para indicar en estos casos el cambio de puesto a uno de jornada normal.

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Categorizado en: Recursos Humanos

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