Trastornos psicopatologicos en Psicología Criminal

Trastornos psicopatológicos y su complicada relación con el crimen

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25/12/2018

¿Crees que las personas con trastornos psicopatológicos son violentas? Es probable que tu respuesta sea afirmativa. Es una creencia extendida y no solo entre la población general.

Un estudio realizado en el Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín (Gil-Santiago et al., 2016) arrojó los siguientes datos: el 43% del personal sanitario encuestado respondió que estas personas son más violentas. Entre la población general, la cifra de personas con esta creencia puede superar el 60%.

Sin embargo, si nos centramos en los datos, las personas con trastornos mentales no solo no cometen más delitos, sino que son más propensos a convertirse en víctimas, incluso trastornos tan estigmatizados como la esquizofrenia.

Pero, ¿qué ocurre entonces con los llamados psicópatas? ¿Cómo explicamos los crímenes más incomprensibles si no es por una enfermedad?

A lo largo de este artículo conoceremos mejor la relación entre los trastornos psicopatológicos y la comisión de crímenes. Para ello nos apoyaremos en el conocimiento que aporta la Criminología.

 

¿Qué es la Criminología?

Existe una gran cantidad de definiciones. No obstante, tomaremos la de Buil-Gil (2016), que considera a la Criminología como la Ciencia que estudia el comportamiento delictivo y antisocial en sus dimensiones real y percibida, y los mecanismos de control social formal e informal empleados para la prevención, control y tratamiento de la criminalidad, el infractor y la víctima, con el fin último de velar por el bienestar personal y social del conjunto de la ciudadanía.

Es decir, investiga los motivos por los que una persona comete un crimen para evitar que se vuelva a cometer. Además, cabe destacar que también estudia a las víctimas.

Pero centrándonos en la persona que comete el crimen, la pregunta principal es qué la ha llevado a cometerlo. Si tú o alguien cercano ha sufrido un acto de este tipo seguro que te lo has preguntado.

A lo largo de la historia se han dado múltiples respuestas a este interrogante. Uno de los pioneros en Criminología, Cesare Lombroso, afirmaba que ser un criminal era biológico y heredado. Por otra parte, Platón aseguraba que la educación era el factor más determinante. Además, proponía que el castigo debía adecuarse según el grado de culpa, realizando una primera aproximación a los atenuantes.

En este sentido en los artículos 20 y 21 del Código Penal español se recogen los posibles condicionantes que pueden reducir o eximir de responsabilidad penal. Entre ellos se recogen los trastornos psicopatológicos.

 

 ¿Es un asesino o un enfermo?

Cuando una persona tortura o asesina a niños, cuando los implicados son familiares, cuando se observa un ensañamiento incomprensible; no podemos evitar hacernos esta pregunta. Parece que está claro que alguien capaz de hacer algo así no puede estar en su sano juicio.

Psicología Criminal

 

Ante cualquier comportamiento que se aleje de lo común, solemos buscar la explicación en algo excepcional, como una enfermedad. Esta deducción es casi inevitable. Básicamente porque la alternativa nos aterroriza. Si no está enfermo debe haber cometido estos actos con total conocimiento y capacidad de decisión. Precisamente estos son los dos requisitos para considerar a alguien imputable por los delitos que ha cometido.

Pero este es un razonamiento que nos tranquiliza porque nos hace sentir más seguros. Realmente, ¿los trastornos psicopatológicos pueden explicar comportamientos tan aberrantes como estos? Y cabe preguntarse también: ¿son los trastornos psicopatológicos una enfermedad? La respuesta aún no está clara y existen múltiples voces discordantes.

 

Trastornos psicopatológicos ante la ley

¿Cómo crees que es tu salud mental? Es muy probable que conozcas a alguien o que tú mismo/a hayas sufrido o sufras un problema psicológico. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada cuatro personas presentará algún trastorno psicopatológico a lo largo de su vida. Los datos son preocupantes.

Estos trastornos afectan enormemente a la vida de quien los padece y de los que le rodean. Pueden ser altamente incapacitantes. Se estudian desde hace más de un siglo, sin embargo, el origen de estos trastornos todavía se encuentra en debate. Debido a esta falta de certeza no podemos basarnos en las causas ni en los determinantes biológicos para decidir si una persona es responsable de sus actos o no.

Más que en la causa, la justicia parece centrarse en el efecto. Por ejemplo, en casos en los que los trastornos recojan la ocurrencia de alucinaciones y delirios que estén relacionados con la perpetración del delito, se exime de responsabilidad criminal a la persona.

En cualquier caso, la cantidad de personas con estas características que cometen delitos no es significativa. A pesar de esto, hace unos años se propuso modificar el Código Penal de tal forma que las personas con trastornos psicopatológicos graves entrarían en prisión por su supuesta peligrosidad. Este cambio al final no llegó a materializarse.

Pero hay un problema en todo este planteamiento. ¿Acaso son todos los trastornos equiparables? ¿Dónde queda la psicopatía?

 

Psicopatía o trastorno antisocial de la personalidad

La psicopatía es un caso excepcional en todos los sentidos. Para empezar, es una etiqueta que no está recogida como tal en los principales manuales diagnósticos. Los términos empleados para recoger las características que se asocian comúnmente a la psicopatía son “trastorno antisocial de la personalidad”.

Este trastorno es el más relacionado con el crimen. Sin embargo, llama la atención que según Robert Hare, el mayor experto en psicopatía, al menos el 1% de la población es psicópata. Algunos afirman incluso que el porcentaje de psicópatas integrados en la sociedad puede superar el 10%. ¡Están entre nosotros!

Pero calma, esto no implica que estemos rodeados de posibles asesinos en serie. Lo que podría estar ocurriendo es que se solapan algunos criterios diagnósticos del trastorno con las características de un criminal.

No en vano, algunos criterios del DSM-5 (2013) para el diagnóstico de este trastorno son el incumplimiento de normas sociales que son motivo de detención, agresividad o ausencia de remordimiento. Lo que no es tan conocido es que se puede encajar con el diagnóstico sin cumplir ninguno de los criterios anteriores, por lo que se puede ser catalogado de psicópata sin ser agresivo o delincuente.

¿Y por qué son imputables? Como ya se ha comentado, no tienen ningún problema para comprender la situación y tienen capacidad para elegir.

Como conclusión, la relación entre los trastornos psicopatológicos y el crimen es compleja. Aún se deben esclarecer las causas de los trastornos y su etiología, siendo conscientes también del sufrimiento que provocan. Es difícil determinar si una persona era consciente o no de lo que hacía en el momento de la comisión del crimen.

El debate sigue abierto, lo que se extraiga de él marcará el futuro de la sociedad.

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Categorizado en: Psicología

2 Comentarios

  1. María Teresa dice:

    ¡Qué interesante Luis Miguel! Gracias por compartir este artículo.

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