Terapia Gestalt

Terapia Gestalt: “El todo es más que la suma de las partes”

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02/09/2019

Durante el siglo XVIII el filósofo Immanuel Kant, revolucionó el pensamiento sobre el mundo. Este hecho sucedió al mentar que nunca podemos conocer lo que hay fuera de nosotros mismos. Puesto que, nuestro conocimiento no puede sobrepasar las limitaciones de la mente y de los sentidos. No sabemos cómo son las cosas en sí, solamente sabemos cómo las experimentamos. Esta idea construye la base de la terapia Gestalt. Uno de cuyos principios es que, la dificultad de la experiencia humana está cifrada por la manera en la que cada individuo la percibe.

La terapia Gestalt aparece en 1912, de la mano de Max Wertheimer. Que, junto a Köhler y Koffka fueron los principales representantes de esta corriente. Esta corriente pertenece a la psicología humanista.

Esta primera aparición de la terapia, fue gracias a la publicación de Wertheimer de un artículo sobre el movimiento estroboscópico o fenómeno phi. Este, nos dice que el sujeto aporta algo nuevo que en principio no se encuentra presente en el estímulo que percibimos.

La terapia Gestalt se basa en ciertas teorías de la organización perceptual. El principio básico de la percepción es que el todo es más que la suma de las partes. Es decir, al sumar las partes emergen elementos que por separado no se percibían.

¿Cómo se relaciona este principio de la percepción con la terapia Gestalt?

Según la terapia Gestalt aprendemos gracias a las imágenes que creamos en nuestra mente y no a partir de la suma del conjunto de información que percibimos. Por ejemplo, el objetivo de la psicoterapia sería comprender nuestros problemas de una manera global distinta a la manera en la que los comprendíamos antes de la terapia.

Podemos diferenciar las bases de la terapia Gestalt en distintos bloques, los cuales vamos a ir conociendo seguidamente.

Atención plena, aquí y ahora

Es de vital relevancia ejercitar la conciencia y centrarla en los sentimientos del momento presente. Esto permite al individuo experimentar de manera directa sus sentimientos y la realidad percibida en el momento presente.

Tal capacidad de estar en el aquí y ahora, es crucial en la terapia Gestalt. Se trata de una conciencia emocional sutil y es la base para comprender cómo creamos y reaccionamos de manera individual ante nuestro entorno.

Al igual que el budismo, la terapia Gestalt anima al desarrollo de la atención consciente y a la aceptación del cambio como algo inevitable.

Este principio básico de la terapia Gestalt, lo podemos ver hoy en día muy presente en la práctica del conocido mindfulness.

Aceptar la responsabilidad

La terapia Gestalt, se basa en la experiencia, la percepción y la responsabilidad individual. Con el fin de alcanzar el desarrollo personal, a través de un sentimiento de logro hacia nuestro control interior.

Es importante entender que, podemos aprender a controlar nuestra experiencia interior independientemente del entorno exterior.

Una vez que comprendemos que nuestra percepción forma nuestra experiencia, podemos ver cómo los papeles que desempeñamos y las acciones que realizamos. Son herramientas que podemos emplear para cambiar la realidad de manera consciente.

El control de nuestro entorno psíquico interior nos proporciona dos poderes: cómo interpretar el entorno y cómo reaccionar frente a él.

La afirmación de que <<nadie puede hacerte enfadar más que tú mismo>>, ejemplifica esta filosofía a la perfección. Esta afirmación podemos observarla en cómo reacciona la gente ante un atasco, una mala noticia o a una crítica, siempre de manera individual. Es decir, cada reacción es distinta en función de la persona.

En la terapia Gestalt, la persona se ve obligada a responsabilizarse directamente de su manera de actuar y reaccionar. Sea lo que sea lo que parece que está sucediendo.

A esta capacidad de mantener la estabilidad emocional con independencia del entorno, podemos denominarlo homeostasis. Este concepto, implica un equilibrio de sistemas diversos, y así es como la psicología de la Gestalt entiende a la mente.

La terapia Gestalt busca modos de equilibrar la mente mediante pensamientos, sentimientos y percepciones ateniendo a todo más que a las partes.

Fritz Perls, uno de los fundadores de la terapia Gestalt. Entendía que su tarea consistía en ayudar a sus pacientes a trabajar la conciencia de sus percepciones y del modo en que configuran la realidad. Así, sus pacientes adquirían la capacidad de asumir el control de su mundo interior.

Un yo autónomo

Otro aspecto de la terapia Gestalt tiene que ver con la utilización del lenguaje. Esta herramienta es esencial a la hora de aumentar la conciencia de los pacientes en la utilización del “yo” al hablar.

Por ejemplo, con el simple cambio de “no puedo” a “no quiero” podemos establecer quién es el dueño del sentimiento. Las emociones surgen dentro de mí y me pertenecen, no puedo culpar a otra persona por ellas.

Otro ejemplo de cambio en el lenguaje, consiste en sustituir la palabra “debería” por la palabra “quiero”. En lugar de decirnos “debería irme ya”, podemos decirnos “quiero irme ya”.

A medida que aprendemos a asumir la responsabilidad de nuestra experiencia, desarrollamos un yo auténtico y libre de influencias sociales.

Esta responsabilidad personal viene acompañada de la obligación de negarse a experimentar acontecimientos, relaciones o circunstancias que sabemos que son perjudiciales.

La terapia Gestalt nos pide asimismo que examinemos atentamente las normas sociales que decidimos aceptar. Podemos haber actuado durante tanto tiempo dando su verdad por cierta que la aceptamos automáticamente. Debemos adoptar creencias que inspiren y desarrollen nuestro yo auténtico.

La capacidad de dictar nuestras propias reglas, de determinar nuestras propias opiniones, deseos e intereses es algo esencial.


Os dejo además un par de enlaces que pueden ser de vuestro interés:

El día que se presentó el cubismo en sociedad 

Técnicas de control de las emociones: ¿las conocéis?

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Categorizado en: Psicología

1 Comentario

  1. Eugenia dice:

    Me ha gustado mucho. Sencillo corto y claro. No podemos tener el control del mundo, a veces ni tan siquiera de nuestras propias emociones. Pero si podemos trabajar como nos afectan las cosas que tenemos a nuestro alrededor. Para ello es importante ver las cosas de forma virgen… sin juicios … sin interpretaciones…

    1+

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