jean jacque rousseau: el emilio

Jean Jacques Rousseau y el romanticismo pedagógico

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23/10/2013

Posiblemente alguna vez hayamos escuchado hablar sobre el romanticismo pedagógico. Pero, ¿qué es esto exactamente? ¿Un ideal pedagógico? ¿Una manera de entender la educación? ¿Uno de esos discursos revolucionarios? Esta idea de romanticismo pedagógico está extraída de Jean Jacques Rousseau y de su libro “Emilio, o De la Educación”.

El método de enseñanza de Jean Jacques Rousseau

Rousseau señalaba que en la sociedad se encontraban todos los males de su época. Afirmaba que la sociedad era la que hacia malos a los hombres y la que los corrompía. Como solución ante todas estas afirmaciones, el filósofo propuso como alternativa la vía de la trasformación interna del hombre por medio de la educación.

Los valores, deben encontrarse dentro del ámbito social, y como consecuencia, la educación ha de adaptarse al contexto en el que se encuentre llevándose a cabo dentro de la naturaleza. La educación a su vez, ha de entenderse como una creación libre que cada persona hace de sí mismo, por lo que se ha de educar por medio del interés del niño y nunca por obligación, ya que así lo único que se conseguirá será que aborrezca la educación.

Ya sea en el siglo XVIII o en el siglo XXI, nos podemos ver claramente identificados en la idea que tenía Rousseau sobre el tipo de educación que tenia de su época y en la que nosotros mismos nos encontramos.

El romanticismo pedagógico de Jean Jacques Roussea es más aplicable que nunca

Y es que no hay mayor ciego que el que no quiere ver. Nos encontremos en la época en la que nos encontremos, estas ideas sugeridas por Rousseau y conocidas como el romanticismo pedagógico encajan a la perfección en cualquier ámbito.

Este filósofo lo que buscaba como solución a los problemas de la educación es una atención personalizada del niño por encima de un programa de estudios determinado, conociendo las características individuales y estableciendo unos parámetros de enseñanza por medio de los cuales se conseguirá hacer atractivo el arte de enseñar al alumnado, es decir, motivarlos.

Todo este idealismo lo resume muy bien una de las frases más famosas de este pensador en la que afirmaba que “la única costumbre que hay que enseñar a los niños es que no se sometan a ninguna”.

Y es que en numerosas ocasiones pecamos de eso mismo, de dejarnos llevar como borregos  por el sistema educativo y nos pensamos en nuestra propia libertad o en nuestras propias necesidades. Y si no lo hacemos con nosotros mismos, mucho menos lo vamos a hacer con nuestros alumnos.

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Categorizado en: Ciencias de la educación

5 Comentarios

  1. Hola, quisiera saber si amablemente podrías indicarme como puedo citar tu artículo titulado “Rousseau y el romanticismo pedagógico” pues acabo de leerlo y me resultatía muy útil. Muchas gracias, saludos desde Colombia.

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    • Maria Pilar Garrido Cárdenas Maria Pilar Garrido Cárdenas dice:

      Buenos días Alexis. Claro que puede compartir nuestro artículo, pero es importante que cite el nombre del autor, en este caso el mio, y que pertenece a la Revista Digital de INESEM.

      Me alegro que haya disfrutado del artículo y que le haya servido. Si tiene alguna consulta no dude en contactar con nosotros.

      Un saludo.

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  2. karol villa dice:

    Buenas tardes excelente articulo me puedes indicar tan amable como puedo asociar este tema a una dinamica de grupo

    Agradezco tu aporte.

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    • Maria Pilar Garrido Cárdenas Maria Pilar Garrido Cárdenas dice:

      Buenos días Karol.

      Las ideas de Rousseau se han convertido en el ideal pedagógico que todos deberíamos seguir a la hora de impartir las clases sobre todo por su ideal de atención individualizada. Con respecto a tu pregunta sobre cómo podríamos aplicarlo a las dinámicas de grupo, comentarte que esta idea va muy ligada a la de desarrollar en el alumnado un espíritu crítico. Las dinámicas de grupo son un recurso muy útil para motivar al alumnado, y ya que estamos, hacerlos partícipes de su propio aprendizaje.

      Una idea sencilla sería, por ejemplo, al comienzo de cada unidad didáctica crear pequeños grupos en los que se señalen los objetivos que se pretenden conseguir con esa unidad, de manera que implicaremos al alumnado en su propio aprendizaje y a la vez, les haremos sentir importantes y los motivaremos para lograr dichos objetivos.

      Ya sea por medio de dinámicas de grupo o por medio de clases magistrales, tener en cuenta la participación del alumnado en el aula así como hacerlos sentir importantes y valorados, será la clave para un éxito asegurado en su formación.

      Espero que te haya ayudado un poco. Seguimos en contacto para cualquier duda que te pueda surgir. Un saludo.

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  3. Partir de los intereses y de las necesidades de cada niño o cada niña. Eso es lo mejor. Solo de este modo el maestro lograra una verdadera empatia con su alumno o alumna. Conociendo estos podrá promover el desarrollo de su pensamiento cognitivo. Estimulara de forma adecuada su creatividad, le ayudara a crecer en lo socio-emocional y este o esta podrá expresarse con verdadera libertad; desarrollando una personalidad integra y siendo feliz. ¿Que maestra o maestro no quiere aportar con su practica docente ciudadanos y ciudadanas felices, estables, pacíficos?

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