beneficios del plan proa

Programa de Refuerzo, Orientación y Apoyo Escolar (Plan PROA)

15/03/2021
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La educación es un derecho constitucional y la base sobre la que se sustenta la sociedad. Las Administraciones educativas deben de dar respuesta a las necesidades individuales del alumnado y, por ende, asegurar que este se beneficie de una educación de calidad. Desde la Administración hasta los propios docentes tenemos un gran un compromiso con las presentes y futuras generaciones en este sentido. El Plan PROA es una de las principales medidas que se están desarrollando en las aulas para conseguir este reto.

Por tanto, debemos unir todos nuestros esfuerzos para contribuir a la consecución de uno de los objetivos de desarrollo sostenible a los que el estado español se comprometió en 2015: “Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos”.

La inclusión y la equidad deben ser los principios fundamentales sobre los que rija el sistema educativo

por lo que este deberá ofrecer los recursos y medidas que sean necesarias para todo el alumnado que así lo requiera. De esta forma, en el preámbulo de la actual Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOMLOE), se indica que “la escolarización del alumnado con necesidad específica de apoyo educativo deberá estar regida por los principios de inclusión y participación, calidad, equidad, no discriminación e igualdad efectiva en el acceso y permanencia en el sistema educativo y accesibilidad universal para todo el alumnado”.

Además, se establece que se llevarán a cabo las medidas que fuesen necesarias para atender a aquel alumnado que se encuentre en situación de vulnerabilidad social, tratando de facilitar su acceso a la educación y permitir que logre un desarrollo óptimo.

¿Qué es el Plan PROA?

El Programa de refuerzo, orientación y apoyo escolar (PROA) es una medida que fue introducida en 2005 y que persiste en la actualidad, con el objetivo de paliar las posibles dificultades que pudiese encontrar el alumnado que, por su situación sociofamiliar, educativa o problemas de salud, precisen de acciones de carácter compensatorio para lograr el éxito académico.
Es un proyecto promovido por el Ministerio de Educación y las diferentes Comunidades Autónomas, que se pone al servicio de los centros educativos públicos con el fin de prevenir el fracaso y el abandono escolar precoz del alumnado.

Destinatarios del programa

El PROA está destinado para aquellos centros públicos de Educación Primaria y Educación Secundaria Obligatoria, en los que se escolarice un número relevante de alumnos que presenten Necesidades Específicas de Apoyo Educativo por precisar acciones de carácter compensatorio.
De forma más concreta, las actuaciones contempladas dentro del programa se llevarán a cabo con aquel alumnado que presente dificultades para alcanzar el aprendizaje de las competencias clave, sobre todo la lingüística y la matemática y/o que proceda de un entorno social desfavorecido.

¿Quién lleva a cabo el PROA?

El PROA puede llevarlo a cabo, por un lado, profesores del centro educativo y, por otro lado, personal contratado por una empresa privada que haya firmado un contrato previo con el centro educativo. Estos últimos actuarán como mentores y mentoras del alumnado.

Cada profesor o mentor tendrá asignado un grupo reducido, con el fin de poder dar una respuesta lo más individualizada posible a cada alumno.
Para que el programa tenga éxito, es necesario que haya una persona que coordine las acciones de los profesionales encargados de cada grupo y que esté al tanto de las situaciones que se puedan durante el acompañamiento escolar. Esta función debe ser responsabilidad del director o directora del centro educativo, pero podrá ser delegada en algún miembro del claustro de profesores o, de forma preferente, en algún miembro del Equipo Directivo.

Distribución temporal del PROA

El PROA se suele iniciar por el mes de octubre y suele extenderse a lo largo de todo el curso escolar. Debido a la situación provocada por la COVID-19, hay Comunidades Autónomas que este año han adelantado su inicio a septiembre.
Las clases de acompañamiento escolar, una de las actuaciones del programa, se llevan a cabo fuera del horario lectivo y se distribuyen a lo largo de la semana y con el número de horas que estime cada Comunidad Autónoma.

Metas del programa

Los principales objetivos generales del PROA son:

  • Reducir el absentismo escolar.
  • Prevenir el fracaso y el abandono escolar temprano.
  • Adquirir compromisos por parte de la familia.
  • Mejorar el clima de convivencia del aula.
  • Compensar el desfase curricular que puede presentar el alumnado.
  • Conseguir la inclusión social y educativa del alumnado.

Objetivos a alcanzar con el alumnado con el programa de acompañamiento escolar

De forma más concreta, los objetivos que se pretenden lograr con el alumnado gracias al acompañamiento escolar del PROA son los siguientes:

  • Mejorar las competencias y aprendizajes instrumentales básicos: mecánica y comprensión lectora y escrita, expresión oral, razonamiento, cálculo y resolución de problemas.
  • Adquirir herramientas para afrontar el estudio: técnicas de estudio, gestión del tiempo, planificación del trabajo, constancia y esfuerzo personal.
  • Aprender estrategias que les permitan resolver conflictos de manera asertiva y mejorar la convivencia en el centro.
  • Aumentar su autoestima y potenciar la motivación hacia el estudio.

Factores determinantes del éxito del programa

Con el plan PROA, el alumnado puede obtener múltiples beneficios, siempre y cuando se lleve a cabo de forma adecuada. De ahí que, la labor del mentor o profesor y la implicación del centro educativo, la familia y el alumnado sean de vital importancia para la eficacia del mismo. Este estudio realizado por Broc (2010), en Zaragoza, en el que valora la eficacia del Programa de Refuerzo, Orientación y Apoyo Escolar en alumnado de Educación Secundaria Obligatoria, nos muestra las carencias encontradas en su desarrollo y nos ofrece algunas orientaciones sobre cómo llevarlo a cabo de forma que favorezca al alumnado y cumpla con los objetivos que persigue.

Buenas prácticas en el acompañamiento escolar del PROA

El primer paso de toda intervención debe ser la evaluación inicial. Para que el proceso de mentoría sea apropiado, el mentor o profesor debe hacer un esfuerzo por conocer cuáles son las principales necesidades del alumnado con el que interviene y, a partir de ahí, ofrecer una respuesta adecuada a las mismas. Por otro lado, este debe establecer una comunicación continua con los tutores de los alumnos para intercambiar información sobre los aspectos a reforzar o sobre su evolución. Algunas recomendaciones para un adecuado desarrollo de las clases de acompañamiento escolar son:

  • Dedicar una parte de la clase a ofrecer técnicas de estudio a los alumnos.
  • No limitarse a responder dudas puntuales del alumnado sino proponer actividades relacionadas con la adquisición de las competencias clave, lingüística y matemática, y animar a resolver las tareas de clase de forma cooperativa.
  • Preparar actividades que fomenten la motivación del alumnado, la expresión emocional, la aceptación de los demás y la resolución de conflictos.
  • Proponer dinámicas para mejorar la convivencia en el aula y para que aprendan a cumplir las normas.
  • Intentar, en la medida de lo posible, que las actividades sean motivadoras con el fin de incentivar al alumnado y procurar que asista a las clases.

Beneficios del PROA para el alumnado

El proceso de acompañamiento escolar puede ayudar al alumnado a promocionar de curso y a mejorar sus competencias en áreas instrumentales. De forma específica, los alumnos pueden llegar a obtener los siguientes beneficios:

  • Aprenderán a organizarse y a poner en práctica las técnicas que se le han aportado en las clases para afrontar el estudio.
  • El progreso adquirido en lectura y escritura puede llegar a facilitar la adquisición de aprendizajes relacionados con las distintas asignaturas.
  • En las clases, podrán resolver las dudas que se les planteen y que, quizás, en el entorno familiar no puedan ser resueltas.
  • A medida que vayan progresando, serán más conscientes de sus capacidades y esto hará que aumente su motivación y mejore su autoestima.
  • Aprenderán a trabajar en equipo, a respetar las normas de convivencia y a resolver conflictos de forma adecuada.

Este año, aún más, este programa puede ayudarles a compensar el desfase curricular ocasionado por el cierre de los colegios en 2020 por la COVID-19 y el cambio repentino de la educación presencial a la educación a distancia.

Importancia de la actitud del mentor o profesor

Desde mi punto de vista, una de las claves para lograr estos efectos en el alumnado es que el mentor actúe siempre con cariño, comprensión y paciencia y, a la vez, con firmeza. Es importante no recurrir nunca a la imposición.
El mentor es un referente para el alumnado y, por tanto, debe actuar siempre con el ejemplo. De este modo, el respeto debe ser bidireccional.

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Categorizado en: Ciencias de la educación

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