Piramide del aprendizaje

La pirámide de Edgar Dale o… ¿la gran mentira educativa?

28/10/2020
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Es habitual escuchar conferencias, charlas e incluso observar libros educativos o de psicología que recogen alguna imagen de la tantas veces referida pirámide de aprendizaje de Edgar Dale. Sin embargo, quizás estemos delante de uno de esos bulos que se extienden por la red.

Con frecuencia suelo corregir, de forma bastante tozuda, trabajos y proyectos en los que las referencias a las autorías que se citan no son correctas, incluso en ocasiones, párrafos que exponen una idea que tergiversa o cambia sensiblemente lo transmitido en la obra original.

Este tipo de correcciones, suele ser bastante molesta, incluso puede suponer en determinados momentos un gran fastidio para el alumnado que tiene que recibirla. Sin embargo, no es extraño que todo el mundo (yo incluido) hayamos caído en contribuir a la proliferación de bulos académicos que más que ayudar a aprender, progresar y mejorar nuestro entorno social, amplían el ciclo de la desinformación en tiempos de infoxicación digital.

El rápido desarrollo de la tecnología, ha extendido el acceso al conocimiento en todas sus vertientes. Actualmente, cualquier persona que disponga de conexión a internet y de los mínimos conocimientos para su uso puede acceder fácilmente a un sin fin de información.

Nuestra tendencia actual es la intoxicación de información, infoxicación. Llegar antes a la noticia, acudir a la iglesia de Google, responder, responder casi sin pararnos antes a pensar o leer más allá del primer resultado.

El régimen de calorías de información que engullimos, nos mantiene inmersos en una constante necesidad de saciar nuestra curiosidad. Por seguir en términos alimenticios, es como engullir una cucharilla de glutamato… nunca será suficiente.

El fenómeno de la infoxicación en la era de internet

El acceso a la información, nos ha otorgado la posibilidad de estar al día de las últimas noticias sobre cualquier tema en cualquier parte del mundo, pero también nos ha abierto la posibilidad de acceder a un altavoz para transmitir nuestros conocimientos al mundo.

En este universo de las redes digitales:

“Hay muchas cuevas electrónicas interconectadas a la caverna global (Internet), la cual tiene múltiples entradas, tantas como pantallas o artefactos de acceso al mundo digital. La caverna electrónica está diseminada por todo el planeta y cada cual se conecta a ella desde su propia cueva digital, dando origen a la caverna-red donde se desarrolla la sociedad-red de la que habló Castells.”

(Echevería, 2013, 138)

Wikis, blogs, video-blogs (vlogs) y redes sociales digitales, nos han permitido apropiarnos del universo digital para transmitir nuestras ideas, vivencias, emociones y conocimientos. Sin embargo, han contribuido también a la multiplicación del número de bulos, mitos y noticias fakes que recibimos.

Una de las claves para su extensión, está en la superficialidad con la que según Nicholas Carr, atendemos la información que recibimos. La sociedad de la velocidad y el espectáculo, como la denominó Debord, alienta nuestra necesidad de vender(nos); y nuestra necesidad de estar en el mercado, potencia el afán por ser las primeras personas en reproducir la noticia más reciente.

En una sociedad donde la competitividad se sitúa por encima de la calidad, la proliferación de bulos a través de clickbaits e información sin contrastar termina por saturar nuestra capacidad para discernir lo realmente importante; una sobrecarga informativa que termina por generar una angustia y ansiedad difícil de manejar: Infoxicación.

¿Qué tiene que ver Edgar Dale con la infoxicación?

Los estudios realizados por Jakob Nielsen, dejan claro que internet ha transformado nuestra forma de asumir la información que recibimos. Actualmente, más que leer escaneamos con nuestra mirada en un proceso de lectura rápido y en diagonal, con la necesidad de dispersar nuestra atención en una nueva tarea.

Pero es más, nuestro escaneo solo intenta localizar aquello que realmente traemos determinado, a través de nuestras preferencias para, de esta forma, poder saciar la necesidad de responder a todo y hacerlo de la forma más rápida posible.

Fases de la pirámide de Eggar

Esto mismo solemos hacer cuando buscamos información para cualquier trabajo académico que estamos realizando. Este mismo artículo podría pecar de ser construido con la ligereza de los tiempos de internet y por tanto, sin la posibilidad de asentar los conocimientos necesarios.

Edgar Dale, fue un pedagogo estadounidense conocido principalmente por su libro “Audio-visual methods in teaching”, publicado en 1946 .

En su libro, Dale creó un modelo que denominó “cono de la experiencia”. Este cono era un simple planteamiento teórico de los niveles de abstracción en el aprendizaje con distintos medios. Pero, en ningún momento hacía referencia a niveles de retención en el aprendizaje o incluía porcentajes.

Sin embargo, el cono de la experiencia de Dale ha venido siendo objeto ligeras modificaciones asociadas a distintos campos de conocimientos, que terminaron por recrear un cono que, incluso incorpora porcentajes, que nada tienen que ver con la propuesta de Dale y, lo más preocupante, que no se sostienen en ningún dato científico demostrable, tal y como indica Will Tallheimer.

A pesar de quedar más que demostrada la transformación sin fundamento del denominado cono del aprendizaje de Edgar Dale, las conferencias, videos, artículos y profesionales de la educación que lo usan para apoyar determinadas ideas sigue extendiéndose.

Cuando no acudimos a las fuentes originales, cuando reproducimos ideas que simplemente cuentan lo que alguien dice que otra persona ha dicho, construimos un bulo, una media verdad o un nuevo mito educativo.

¿Cómo hacer frente a la infoxicación?

Nuestro cerebro es ahorrador por naturaleza, tiende a priorizar aquello que es esencial y selecciona toda la información que nos llega para tratar de aprovechar al máximo las posibilidades de retención.

Como cuenta Nicholas Carr en su libro “superficiales”:

 “Leer un libro largo en silencio requiere  una capacidad de concentrarse intensamente durante un largo período de tiempo, `perderse’ en las páginas de un libro”

(Pág. 85)

A lo largo de la historia, desde la creación de la escritura, hemos entrenado a nuestro cerebro para poder adquirir mayor concentración en aquello que leemos, pero para ello hemos necesitado trabajar la capacidad de centrar nuestra atención con el tiempo suficiente para poder dialogar con aquello que leemos.

Internet, se convierte en un amplio universo para el acceso a cualquier tipo de información y la adquisición de un amplio abanico de aprendizajes, pero sigue siendo nuestra la responsabilidad de hacernos preguntas respecto a la información que recibimos.

Es necesario por tanto transitar, tal y como lo advirtieron Freire y Faundez, de una pedagogía de la respuesta a una pedagogía de la pregunta.

“En la enseñanza se han olvidado de las preguntas, tanto el profesor como los estudiantes las han olvidado y, en mi opinión, todo conocimiento comienza por la pregunta. Se inicia con lo que tu llamas curiosidad. ¡Pero la curiosidad es una pregunta!."

(pág. 69)

"… la pedagogía de la respuesta es una pedagogía de la adaptación y no de la creatividad.”

(Pág. 76)

Preguntar(nos) exige dedicación, tiempo para poder pensar y sobre todo abre el camino a aprender e investigar. Toda buena investigación nace de la pregunta. Debemos volver a exigir un freno a la información sin selección y entrenar nuestra capacidad de admiración para concentrar nuestra atención en la búsqueda de las preguntas necesarias.

"La casa estaba en silencio y el mundo estaba en calma. El lector se convirtió en el libro, y la noche de veranofue como el ser consciente del libro. La casa estaba en silencio y el mundo estaba en calma.Las palabras fueron dichas como si no hubiera libro, solo que el lector se inclinó sobre la página,deseaba inclinarse, deseaba más que nada ser el erudito para quien su libro es verdadero, para quienla noche de verano es como una perfección del pensamiento. La casa estaba en silencio porque así tenía que ser.El silencio era parte del sentido, parte de la mente: El acceso de la perfección a la página.Y el mundo estaba en calma. La verdad en un mundo tranquilo, en el que no hay otro significado, en sítranquilo, es verano y noche, en sí es el lector inclinándose, tarde, y leyendo ahí."

Wallace Stevens.

Categorizado en: Ciencias de la educación

2 Comentarios

  1. Rafael dice:

    Completamente de acuerdo, además de ello, añadiría que la infoxicación creada por muchos medios de comunicación, no creo que sea algo casual o desinteresada, si no más bien realizada con objetivos concretos y con fines poco claros (opinión). Buen artículo.

    0
    • David Pérez Heredia David Pérez Heredia dice:

      Antes que nada, agradecer el comentario. Me alegro que sea de tu agrado el artículo. Tal y como comentas es evidente que existen diversos intereses a la hora de nutrir la red de información sin contrastar, personales, políticos, económicos, sociales… Hay quien sabe aprovechar bien eñ caos vinculado a esa inforxicación. Pero, en gran cantidad de ocasiones son muchos factores distintos los que operan en esta acumulación de (des)información, como el modelo de sociedad centrado en las prisas o el interés por ser la primera persona en comunicar/compartir, la poca costumbre de contrastar información…

      1+

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