los valores de la parentalidad positiva

Parentalidad positiva e inteligencia emocional. La prevención a una etapa adolescente conflictiva

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26/10/2016

Con el crecimiento y desarrollo de los hijos y la llegada de la adolescencia son muchos los padres que se enfrentan a una etapa condicionada por los cambios. Una etapa del desarrollo que puede volverse complicada y que les llevará a reflexionar sobre su papel en la educación de los hijos y la idoneidad  de los estilos educativos adoptados.  Es por esto, que hoy quiero hablaros de la Parentalidad positiva y la Inteligencia emocional como una de las herramientas y alternativas para el cambio y la transformación de las relaciones paterno-filiales.

La sociedad cambia día a día, por ello, las relaciones familiares y estilos educativos deben hacerlo también. Llegados a este punto, abordar una serie de cuestiones  en las que la respuesta se encontrará, en la mayoría de los casos, apoyada en los métodos educativos y en el ejemplo que se da al menor, debe ser una tarea primordial si queremos identificar todos aquellos aspectos a mejorar, con el objetivo de generar un cambio en la relación parental con el menor.

Las bases de la parentalidad positiva

Una educación que asiente sus bases en la parentalidad positiva, es decir, en el optimismo, la creatividad y la educación emocional, puede ser la solución más adecuada a los conflictos entre padres e hijos. El empleo de estas herramientas, puede ser la forma más inteligente de conseguir que la educación de los menores y la etapa adolescente, no pase por convertirse en una etapa complicada que derive en una situación desesperante o traumática para los padres, y también para los hijos, evitando de esta forma situaciones en las que se vuelve muy fácil llegar a perder el control sobre la educación de los hijos.

La inteligencia emocional sostiene las bases de nuestras relaciones y la forma en que entendemos el mundo. Engloba las actitudes, los sentimientos y otras habilidades fundamentales del desarrollo como son la confianza, la empatía, la motivación,  etc., convirtiéndose un en gran instrumento para la gestión de nuestras emociones.

La personalidad del niño está ligada a las relaciones y los vínculos afectivos que establece a nivel social. Estas relaciones fomentan el control emocional, sirviendo como un espejo actitudinal para el niño, que observará y que tomará como ejemplo de actuación.

¿Autoritarismo o permisividad?

Son diferentes los modelos familiares que podemos encontrar si nos detenemos a observar la sociedad actual. Padres que han sentado sus bases relacionales sobre un estilo autoritario o en otros casos sobre un estilo más permisivo pueden ser algunos ejemplos de ello. Diferencias que pueden atender a características culturales o de género y que influirán sobre el papel adoptado por los padres en la crianza y educación de los hijos.  Pero en este artículo más que analizar la adecuación de los estilos educativos familiares, quiero mostrar los principios que pueden apoyar el desarrollo de una parentalidad positiva con el objetivo de producir una mejora en el bienestar físico y mental de los hijos:

  • Establecer un vínculo afectivo protector para que el menor se sienta aceptado y querido.
  • Crear un entorno estructurado en el que los menores puedan identificar y aprender las normas y los
  • Incrementar su motivación y fomentar sus capacidades personales apoyando su proceso de aprendizaje.
  • Reconocer la valía personal de los hijos, implicarse en sus preocupaciones y atender sus necesidades haciéndoles partícipes de las decisiones familiares.
  • Hacerles conscientes de su poder para cambiar las cosas y la influencia que pueden llegar a ejercer sobre los demás.
  • Promover y adoptar una educación sin violencia en la que no tenga cabida el castigo físico o psicológico, evitando de esta forma que el niño pueda adoptar un modelo inadecuado por imitación.

En contraposición al autoritarismo parental, la parentalidad positiva intenta promover una educación basada en el respeto, la tolerancia y la comprensión tanto por parte de los padres como del menor,  con el objetivo de favorecer su desarrollo personal.

En este enlace podréis ver unas Orientaciones para favorecer el ejercicio de las responsabilidades parentales, creado por la Federación Española de Municipios y Provincias en colaboración con el Ministerio de Sanidad y Política Social.

Si la convivencia comienza a volverse insostenible y empiezas a preguntarte que puedes cambiar o cual puede ser el estilo más adecuado para educar a tu hijo, pide ayuda antes de que la situación se agrave, porque una actuación preventiva puede ser el factor clave para fomentar los valores de una parentalidad positiva y ayudarles a fomentar sus capacidades, y en definitiva, mejorar su desarrollo y las relaciones familiares.

“Enseñar es aprender dos veces” Joseph Joubert

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Categorizado en: Ciencias de la educación

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