Otra economía es posible

economía

29/10/2013

Diplomado en Trabajo Social (UGR-2012) y máster en Intervención Psicoterapéutica Cognitiva-Social (UNED-2013). Más de un año de experiencia en intervención con personas drogodependientes. Gran interés por la política social y la economía, siempre orientada al activismo comunitario en pos del desarrollo social.

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2 Comentarios

  1. Marisi dice:

    Te doy mi más sincera enhorabuena por este artículo. Ya era hora de leer en algún medio que el cambio existe, sólo necesita de unos parámetros generadores de movimiento, movimiento con sentido.

    Nos hemos convertido en esclavos del capital, estoy de acuerdo, pero casi más que del capital de los intereses generados por este. En este mundo ya no es necesario realizar ningún tipo de trabajo para obtener un beneficio a cambio, ahí reside uno de los principales problemas financieros y monetarios del momento. El sistema capitalista se está agotando. Muestra de ello pueden ser las sucesivas crisis económicas que venimos sufriendo en las últimas décadas, cada vez con más frecuencia. La crisis del petróleo de los años 70, sin duda, es el punto de partida de la actual, pese a que nos quieran hacer creer que esto es cuestión de los parches puestos por gobiernos anteriores, que también.

    Sin lugar a dudas, existen alternativas. Tu hablas del PUMA, una idea bastante interesante cuando se conoce. Podría mencionar otros como “locavors” o pequeños comerciantes locales, que hacen de su trabajo una labor un poco más justa con la humanidad. Lo que une a este tipo de experiencias que podrían ser realidades, es la confianza que las personas que los utilizan les confieren. El sentimiento de pertenencia a un grupo en el que se persiguen los mismos objetivos, hecho que tiene especial relevancia a la hora de humanizar las relaciones económicas.

    Hemos perdido el sentido o la dirección, bajo mi punto de vista. En este mundo todo puede medirse, comprarse y venderse. De ahí que la riqueza de un país se mida con el PIB y no con índices más humanos o cercanos a la realidad que los ciudadanos afrontan cada día y que a fin de cuentas, es lo que verdaderamente importa.

    El cambio está en nuestras manos y debemos creerlo. Nuestra situación no es buena, por decirlo de algún modo, pero este no es el único problema. El resto de países que no poseen unas estructuras económicas tan “potentes” se están viendo afectados desde siempre por las decisiones que desde nuestras esferas se toman: la desregularización, liberación y privatización traspasa fronteras y afecta a países que ni siquiera han tenido la oportunidad de vivir fuera de la crisis. Hemos olvidado que nuestras economías adquirieron el poder que hoy tienen bajo sistemas de protección y paternalismo, y ahora vendemos el capitalismo como lo que siempre se ha hecho, la panacea.

    Con esto quiero decir, que ya no es sólo el impacto que en nuestras vidas pueda tener este sistema corrosivo, sino que estas decisiones van más allá y empobrecen,aún más si cabe, los mecanismos de desarrollo de países que también tienen derecho a gozar de un nivel de progreso económico, poítico y social.

    Un saludo y enhorabuena de nuevo.

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    • Jesús Martín Barranco Jesús Martín Barranco dice:

      Una reflexión profunda, y cargada de fundamento. Como bien dices, la década de los 70 fue el punto de inflexión, el olvido de las consecuencias de una crisis económica sin precedentes (la Gran Depresión de 1929). Lo cierto es que reivindicamos cambios, vociferamos exigiendo alternativas, pero nuestra posición “privilegiada” en el “primer mundo” es consecuencia del colonialismo, de genocidios y de subordinar a pueblos enteros bajo nuestra visión etnocéntrica del mundo. Nuestra expansión económica en detrimento de pueblos que vieron violados sus derechos, y no solo como ciudadanos, sino como seres humanos.

      Solo vemos los problemas cuando nos afectan en primera persona. Este es el principal problema de nuestra cultura.

      Muchas gracias por tus comentarios, pues son muy enriquecedores. Un saludo.

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