Nueva Ley de Universidades

Nueva ley de universidades LOSU: ¿Nuevas soluciones para viejos problemas?

16/11/2021
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En los próximos meses tendrá lugar la presentación de la nueva Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU). Esta nueva ley, pretende abordar algunos de los problemas detectados en la educación superior en las últimas décadas, a raíz de los distintas transformaciones sociales y económicas.

La Ley Orgánica 11/1983, de 25 de agosto, de Reforma Universitaria (LRU), abrió la puerta a la transformación del sistema universitario español. La nueva reforma del sistema universitario español viene a suceder a la última modificación sobre la organización y funcionamiento universitario, desarrollada en la Ley Orgánica 4/2007, de 12 de abril y que modificaba la Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades (LOU).

Si bien la LRU permitió garantizar la independencia universitaria y la libertad de enseñanza recogidas en el artículo 27.2 de la entonces nueva Constitución Española de 1978. La LOU, contribuyó, no sin grandes oposiciones tanto estudiantiles como del profesorado, a desarrollar el sistema universitario, adaptándolo al emergente sistema Europeo de Educación Superior (EEES), el que se ha venido definiendo como modelo “Bolonia”. Los siguientes decretos de reforma, así como las modificaciones introducidas en 2007, han venido arrastrando distintos problemas en el sistema universitario y la regulación del modelo de Universidad, haciendo patente la necesidad de una nueva Ley para dar respuesta a los retos que se presentan.

En 1964, casi pasan 50 años desde entonces, en la revista clandestina “Siega”, desarrollada por estudiantes universitarios de la cámara de ciencias económicas, destacaban algunos de los problemas que debía enfrentar la Universidad en España. ¿Podría servirnos ese análisis que hacían para comprobar la necesidad de afrontar cambios en el sistema universitario actual?

Algunos problemas que aborda la LOSU

En aquellos años las necesidades de transformación eran bastante más amplias que en la actualidad, pero algunos problemas ya se convertían en aspectos crónicos a abordar para la mejora de las instituciones universitarias:

“2) Los métodos de selección del profesorado no son forzosamente eficaces… Los criterios de selección no aseguran la mejor competencia técnica e intelectual de los profesores […]”

Uno de los elementos clave más anunciados respecto al anteproyecto de la LOSU, es la pretensión de frenar la precarización relacionada con la contratación del profesorado e intentando garantizar una mejora en la selección de este y sobre todo las posibilidades de estabilidad. Las denuncias de nepotismo y endogamia, siguen presentes en la Universidad Española y se convierten en una frecuente preocupación y un elemento fundamental a corregir en el presente. Unido a esto, el envejecimiento del profesorado universitario, tal y como indica el propio anteproyecto, sobre todo en cuanto al cuerpo de catedráticos, representa otro problema al que dar respuesta en el corto plazo.

“3) Los planes de estudio no están bien elaborados […]”

El desarrollo de normativa vinculada a la LOSU pretende abordar problemas vinculados a la calidad de la enseñanza, los planes de estudio y la regulación de titulaciones. Precisamente, el Real Decreto 822/2021, de 28 de septiembre, por el que se establece la organización de las enseñanzas universitarias y del procedimiento de aseguramiento de su calidad, aborda esta cuestión, aunque sin terminar de definir la diferencia básica y, por tanto, evitar la confusión que sigue presente de forma general entre las titulaciones propias y oficiales.

De igual forma, el desarrollo del Real Decreto 640/2021, de 27 de julio, de creación, reconocimiento y autorización de universidades y centros universitarios, y acreditación institucional de centros universitarios, respondía a la necesidad de plantear requisitos concretos para la creación de nuevas universidades y la regulación de sus titulaciones. El nuevo decreto, exige que para obtener la denominación de universidad o centro universitario, ya sea de modalidad online, presencial o semipresencial, se cuente con una oferta amplia de grados y máster oficiales (10 y 6 respectivamente), además de, el desarrollo de al menos 2 programas oficiales de doctorado. El Decreto, regulaba igualmente la necesaria actividad investigadora del personal docente.

“4) Económicamente, la Universidad está insuficientemente dotada […]”

El anteproyecto de la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU), recoge precisamente las dificultades de financiación que desde la crisis de 2008 atraviesa el sistema universitario, teniendo que dar respuesta al incremento paulatino de matriculaciones producto del crecimiento del sistema Universitario. Un incremento que el pasado año registró máximos históricos. Se plantea en este sentido un aumento del gasto público en educación que se producirá de forma paulatina en los próximos diez años, algo que sin embargo bajo los análisis de la principal plataforma de representantes de estudiantes parece insuficiente.

Fortalecer el sistema universitario, abrir la ciencia a la sociedad

Los problemas antes expuestos, como indicaban en la revista SIEGA, se materializaban consecuencias que acarreaban un bajo nivel intelectual general, con una enseñanza a veces falseada a veces guiada por principios pedagógicos ya superados, promoviendo la competición individual, la realización de trampas y el fomento de la hipocresía. Valores contrarios al espíritu colaborador que debía regir la ciencia y el servicio intelectual público, al formar guiar personas formadas en esa Institución.

En la actualidad, parece cada vez más necesario abordar el encuentro y acercamiento entre la institución universitaria y la realidad social en la que se encuentra inmersa. La última pandemia ha dejado clara la necesidad de hacer pedagogía respecto al conocimiento científico, trabajando para desmontar bulos y creencias respecto a la ciencia y sus fines.

En este sentido, el propio anteproyecto en su “Exposición de Motivos” recoge literalmente que “La Universidad del siglo XXI no puede replegarse en una torre de marfil, sino que tiene que profundizar su inserción en el tejido productivo y social.” (pág.2).

La apuesta por una ciencia abierta al servicio del conocimiento público, recogida en su artículo 49; o la apuesta por impulsar la multi e interdisciplinariedad, potenciando la creación de centros multidisciplinares, son elementos recogidos en la LOSU que, sin duda, deben despertar nuestro interés, por la importancia que representan para el avance de la sociedad y de la universidad como institución, así como del conocimiento que en ella se genera.

Por otro lado, distintos informes como el de la fundación CyD o el desarrollado de forma conjunta por el Gobierno y la Comisión Europea  respecto al mercado laboral, indican que una mayor formación, concretamente la adquisición de formación universitaria, influye positivamente en la inserción laboral. A mayor formación, mayores posibilidades de inserción en el mercado laboral.

Sin embargo, esta mejora de la formación tiene ciertos límites. La sobrecualificación sigue siendo uno de los elementos más presentes en la formación de la juventud española contribuyendo a la precarización del empleo, incluso en casos en los que es incuestionable la excelencia en la propia carrera formativa/educativa.

Encontrar el equilibrio en este aspecto parece crucial, teniendo siempre presente que la Universidad, tal y como indicaban Emilio Lledó y Nuccio Ordine, es sobre todo el núcleo de formación de una ciudadanía culta y activa, más allá de una fábrica de preparación directa para el empleo.

Desde el anuncio de su desarrollo, el anteproyecto de la LOSU y los distintos adelantos respecto a los elementos principales que pretendía desarrollar, han recibido críticas y propuestas por parte del sector de estudiantes, Sindicatos, profesorado y la Conferencia de Rectores (CRUE)  , contribuyendo a la transformación de algunas de sus ideas originales.

Por tanto, nos queda esperar la versión definitiva para comprobar si, contribuyen a mejorar la organización y la estructura de nuestras universidades, contentando a los distintos sectores y colectivos implicados.

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Categorizado en: Ciencias de la educación

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