el poder curativo de la naturaleza para luchar contra el estrés

El poder curativo de la naturaleza: el mejor anti estrés

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Carla Martínez
Redactora web, ha trabajado como profesora de inglés, investigadora académica y actualmente se especializa en escribir artículos sobre decoración, energía y su experiencia personal como inmigrante latinoamericana en Europa.

El cuidado de la salud es un tema que aparentemente siempre está “de moda”. Hay muchísimas teorías, consejos, ideas. En este mundo en que padecemos de un sobre ingreso de información, a veces es difícil hacer la selección y decidir qué consejos pueden realmente ayudarnos a sentirnos mejor.

Pongamos un ejemplo sencillo: todos nos hemos sentido abrumados por el estrés. El nerviosismo, la sensación de intranquilidad continua que nos acompaña día y noche,  es un mal de nuestros tiempos, una muestra de que la modernidad no trae consigo sólo un incremento en la esperanza de vida y medicina que permita mejorar la calidad de vida de la población.

Como si hubiese un equilibrio natural, el perturbar este balance de elementos no trae consecuencias sólo positivas. Evidentemente que es una gran ganancia sanitaria que existan tratamientos médicos, antisépticos, vacunas… muchísimos avances científicos han servido efectivamente para que la calidad de vida, el acceso a la salud y la higiene sean más accesibles.

Todos deberíamos aprovechar del poder curativo de la naturaleza

Pero toda esta modernidad viene acompañada de un ritmo de vida mucho más acelerado. Hay prisa y competencia, casi una carrera de velocidad, en la forma en que se lleva adelante la vida actualmente. Y ello no es natural, por lo cual demanda un esfuerzo adicional por parte de nuestro cuerpo.

La cuestión no es renunciar a nuestro empleo, a nuestros estudios, a nuestra vida. La cuestión es más bien darle a la vorágine de nuestra vida cotidiana un punto de reposo y equilibrio, un contacto con lo natural, un espacio de paz.

Para ello, bien puede ser útil el tomar como pasatiempo la jardinería. Suena completamente simple y quizá un poco absurdo, pero el sólo hecho de lidiar un poco con la tierra, las plantas, lo verde, nos pone en contacto con una realidad que la vida urbana y agitada de gran cantidad de personas hoy en día, no conocen. También nos permite ver otro costado de este mundo, otro lado de la realidad que a veces se deja de lado.

Si nuestra cotidianidad en un pequeño apartamento en medio de una gran ciudad no nos lo permite, siempre está la opción de buscar vacaciones no en sitios “top” del turismo, sino en un ambiente más natural, en un espacio alejado del ruido y el bullicio que nos permita un poco de contacto con plantas, agua, aire…de una forma en que no lo hacemos en la vida diaria.

Una propuesta interesante a este respecto es el denominado earthing” o conexión a la tierra. ¿En qué consiste? Grosso modo podríamos decir que en caminar descalzo en el pasto, la tierra, el agua de un riachuelo, es decir, en sitios naturales en que no hay materiales sintéticos, puede ayudar enormemente a aliviar el nerviosismo, el estrés e incluso la ansiedad provocados por la acelerada y exigente vida adulta contemporánea.

¿Interesante? No sólo eso, también resulta accesible y fácil de intentar. A veces los gestos sencillos pueden marcar enormes diferencias.

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