Musicoterapia para niños

¿Cómo realizar sesiones de Musicoterapia para niños enfocada a objetivo?

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13/04/2020

La musicoterapia para niños (Music therapy) ha sufrido una amplia evolución en los últimos años, aún siendo una especialidad terapéutica relativamente nueva y estando dirigida a otros muchos colectivos como personas de tercera edad. Si bien, desde la antigüedad hay estudios que demuestran los beneficios de la música en seres vivos incluso antes de nacer, esta idea ha evolucionado con metodología pedagógica llegando a formar parte del crecimiento de conexiones neurológicas, mejorando la salud mental o física. Estos beneficios son mucho más notorios en edades tempanas dada la estimulación cerebral percibida por diferentes sentidos, unida a la plasticidad neuronal en niños.

Encontramos diferentes significados para musicoterapia, teniendo por ejemplo la RAE  (2014) que la define como  “Empleo de la música con fines terapéuticos, por lo general psicológicos.”. Definición inexacta y desactualizada debido a que el concepto recoge mucho más que profesionales de la psicología, englobando otros. Por otro lado podemos encontrar definiciones más completa como: musicoterapia como técnica de medicina complementaria que utiliza música prescrita de manera experta por terapeutas capacitados, no siendo estos exclusivamente psicólogos. Estos programas están diseñados para ayudar a los pacientes a superar los desafíos físicos, emocionales, intelectuales y sociales. Las aplicaciones van desde mejorar el bienestar de personas hasta reducir el nivel de estrés y el dolor de las mujeres en el trabajo de parto. La musicoterapia para niños se utiliza en muchos entornos, incluyendo escuelas, centros de rehabilitación, hospitales, hospicio, residencias de ancianos, centros comunitarios y a veces incluso en el hogar.

Ejemplo de cómo dividir las sesiones de música para obtener un mayor beneficio

Una vez realizada la valoración de las necesidades, si las tuviera,  o puesto el objetivo del área a desarrollar.  Habría que indicar las sesiones a realizar, siendo generalmente de una duración entre 20 y 30 minutos por sesión, programadas una o dos veces en semana. Adaptada, por supuesto, no solo a las necesidades de los niños, sino también a su edad y capacidad.

  1. Canción de bienvenida. Con apoyo visual mejora el seguimiento e introduce la actividad a desarrollar. Esta reduce nivel de ansiedad y predisposición, dado que elimina el factor de incertidumbre, el saber qué se va a tratar. Entre las actividades que podemos encontrar, pueden ser: canto, juego con instrumentos, movimientos con música, escucha, composición de canciones,…
  2. Desarrollo actividades. Depende de área que se quiera corregir o desarrollar, yendo la musicoteriapia desde desarrollo de capacidades o habilidades, aprendizaje, mejora psicomotricidad o corrección de conducta, entre otros.
  3. Canción de cierre. Esta canción dará conclusión a la sesión e inicio de la siguiente. Es importante, ya que le dará al niño el momento de clausura de la sesión e inicio del resto del día. Esta última parte puede dar una breve presentación de la siguiente sesión.

Áreas que se pueden atender dentro de una sesión musical

Veamos algunas de las áreas que se pueden tratar con musicoterapia para niños, así como ejemplo de actividad que se puede realizar y resultados controlados que obtendremos tras la sesión:

Mejora de conducta.

Tras realizar un registro para ver el detonante de esa conducta, marcaremos una canción con soporte visual como pictogramas, luces o imágenes, con ciertas reglas comportamentales que esperamos de ellos, sin indicando lo incorrecto, focalizando sobre la conducta correcta.  Como puede ser: creación de rutina, evitar incertidumbre o mostrando posibles soluciones a las circunstancias que generen mayor estrés en el niño. Podemos realizar actividades que requieran de su compromiso por parte del niño, alternando con otras que no requieran de tanta involucración. También se puede dejar un punto de libertad de elección, como elegir el instrumento para la actividad a realizar.

Desarrollo de habilidades motoras.

Este tipo de actividades van dirigidas principalmente a la superación de la dificultad motora por parte del niño, mejorando la relación de coordinación entre ojo y mano, por ejemplo. Para ello, podemos realizar como actividad un cuento musical, este puede ser existente o uno que hayas creado. En este caso, el cuento es cantado, se irán realizando movimientos concretos o bien cuando aparezca un personaje, los niños toquen un instrumento. La guía se puede cambiar según necesidad.

Desarrollo habilidades sociales o socio-emocionales.

El objetivo es ayudar al niño a lograr lo que ellos desean conseguir o bien, interactuar con otras personas. Las habilidades sociales se adquieren principalmente mediante la observación, imitación y ensayo. Pudiendo ser estas verbales o no verbales, específicas o concretas, llegando a interiorizar las efectivas y apropiadas para el objetivo. Tenemos que tener en cuenta que las habilidades sociales son básicas para el desarrollo del niño, ya que estas le acompañaran a lo largo de la vida adulta. Las terapias para niños puede aplicarse mediante historias sociales cantadas, con apoyo visual que puede venir dado, por ejemplo, por láminas de apoyo al aprendizaje. Estas irán relatando y mostrando diferentes situaciones una opción de respuesta para superar el ejercicio.

Desarrollo del lenguaje.

En el caso de que el niño tenga dificultades en el lenguaje podemos realizar mejora con musicoterapia para niños, además del desarollo, podemos trabajar de una forma divertida y lúdica. Para ello, podemos utilizar el ritmo, donde el niño podrá ir pronunciando ciertas palabras sílaba a sílaba. El ritmo puede ir marcado por palmas, tambores, xilófono u otros instrumentos según dispongamos. Este ejercicio le ayudará al niño a pronunciar y adquirir nuevo lenguaje y vocabulario.

Como hemos visto, la musicoterapia va mucho más allá de la realización de canciones de forma lúdica. Se trata de terapia dirigida por musicoterapeutas profesionales en ámbitos de desarrollo concretos como puede ser: fisiolócios, afectivos, psicomotricidad, socio-emocionales, educativos o psiquiáticos. Dónde, por medio de la canción, tratamos la necesidad detectada del niño o grupo de niños, marcando un objetivo. Para ello, se debe ser metódico y constante. Solamente de esa forma la musicoterapia para niños llegará a alcanzar el objetivo, tal y como ocurre con otras terapias alternativas.

La música interviene sobre multitud de ámbitos. Entre los más relacionados con la influencia sobre niños son:

  • Fisiológico: la música puede hacer que el niño acelere o demore el ritmo respiratorio, así como relajar su musculatura.
  • Afectividad: la música se siente, favoreciendo la mejora afectiva.
  • Sensibilidad
  • Movimiento
  • Sociabilidad
  • Educactivas
  • Psicoterapéuticas
  • Méica
  • Psiquiátricas

TIPS para trabajar con música en casa

  • Bebés de 0 a 2 meses: la actividad que mayor desarrollo va a producir en este momento es una nana cantada por los padres, de modo que el bebé desarrollará la escucha, prestando atención a su entorno. Del mismo modo, afectará a ámbitos fisiológico, afectivo, de sensibilidad y socialización. Obteniendo relajación muscular, regulando la respiración, creando vínculo entre padres y bebé, entrando dentro de un proceso de interacción primario. Es importante prestar atención al timbre e intensidad de nuestra voz.
  • Bebés de 2 a 6 meses: el bebé comienza su etapa de exploración e interacción, mediante la cual responde a estímulos sonoros, comienza la imitación, balbucean y vocalizan. La actividad se desarrollaría cantando la canción y  dejar utensilios al alcance del bebé que realicen sonoridad, esto irá dependiendo de la habilidades que controle, pudiendo utilizar un sonajero, muñeco sonoro, libro sonoro, maracas, pandereta… También se puede ampliar a canciones con acciones, como puede ser la identificación de partes del cuerpo o repetición de gestos, como palmas. Podrían ser utilizarse canciones como “los 5 lobitos” o “palmas palmitas”.
  • De 6 meses a un año: desarrollo de curiosidad por el mundo y movilidad. La actividad consiste en dejar a su alcance objetos con mayor complejidad, como puede ser las calves, triangulo, xilófono o tambor. Con esta actividad se desarrolla de matera significativa la psicomotricidad fina de manos, agarrando objetos con ambas manos.

Categorizado en: Ciencias de la educación

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