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Pedagogía Montessori en tu casa ¿Cómo educar a mi hijo?

12/01/2017
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La aplicación del método Montessori en casa se convierte en una tarea laboriosa ya que se precisa de un espacio preparado acorde a las necesidades del niño donde albergar todos los materiales y actividades pensados por y para el/la niño/a.

No debemos olvidar que dentro de la educación familiar los conceptos de organización y prevención juegan un papel relevante dentro de la programación de las actividades que van a realizar los más pequeños, ya que en numerosas ocasiones se emplean objetos que no se encuentran en el hogar y que, por tanto, requieren de una preparación especial. El ambiente preparado es, sin duda, uno de los pilares principales de la metodología planteada por María Montessori y que desde casa debemos mimar con detalle con el propósito de que el/la niño/a se desplace libremente por el camino de la investigación, la curiosidad y el aprendizaje. Es por ello que para aplicar la pedagogía o método Montessori en  tu casa podemos seguir una serie de pautas sencillas.

Aplicaciones de Pedagogía Montessori en tu casa

En primer lugar podemos crear rincones de juegos. Esto es, delimitar los espacios con el fin de que el/la niño/a encuentre todo aquello con lo que desee jugar al alcance de su mano y no precise de la ayuda de un adulto para ello; como por ejemplo juguetes, libros o una mesa a medida sobre la que poder pintar o manipular cualquier objeto.

Por otro lado, desde casa podremos fomentar la estimulación sensorial del niño/a. Para ello deberemos familiarizar al niño o la niña con una variedad de texturas, formas y tamaños gracias a la ayuda de materiales de madera o tela, lo cual ayudará al pequeño/a a despertar sus sentidos al tiempo que experimenta las sensaciones de calor, peso, sonidos, etc.

Respecto a la adquisición de la autonomía personal en el infante, indicar que desde el hogar podemos fomentar dicha adquisición a través de la colaboración del niño en las tareas de casa. Pero para ello será necesario adaptar el ambiente a ellos, por lo que colocaremos los vasos a su altura con el objetivo de que puedan alcanzarlos ellos mismos cuando ayuden a poner la mesa para comer, al igual que la ropa, los libros o los materiales de higiene; de este modo ellos solos realizarán estas tareas que generan autonomía personal en los pequeños.

En consonancia con la autonomía personal se encuentra el área curricular de la vida práctica. Para la aplicación de esta área curricular de Montessori en casa, será tan sencillo como distribuir las tareas domésticas entre los más pequeños. Por ejemplo; preparar la comida, recoger la casa o cuidar las plantas o mascotas. Los niños cuentan con una curiosidad asombrosa lo cual hará que muestren cierta motivación ante la realización de nuevas tareas; estas tareas que observan son realizadas por los adultos y a los niños/as les encantan imitar lo que realizan los adultos.

Las modificaciones a llevar a cabo para aplicar la pedagogía Montessori en tu casa

Profundizando en la cuestión de la vida práctica de la que habla Montessori, cabe señalar que para su puesta en marcha en casa debemos llevar a cabo ciertas modificaciones. Este es el caso, por ejemplo, de la habitación del niño; aquí reemplazaremos la cuna por un colchón muy bajo para que el/la niño/a puede entrar y salir según su voluntad sin necesidad de llamar la atención del adulto con llantos o pequeñas rabietas. Dentro de la habitación el armario y demás muebles se encontrarán a la altura del niño/a. En el baño colocaremos un orinal, así como un elevador delante del lavabo, colocar un espejo a su altura y dejar todos los materiales de higiene que necesite el niño/a al alcance de su mano. En otras dependencias de la casa, como puede ser en la cocina, realizaremos las mismas modificaciones, todo al alcance del niño. En el caso de la sala de estar, aquí crearemos un espacio de juegos y reunión familiar con la finalidad de que el niño encuentre en este lugar el sitio de referencia para el juego, y no en su habitación.

Por último, debemos erradicar tanto los castigos como los premios, esto es, no se recompensarán las buenas conductas ni se castigarán las malas, con el objetivo principal de que el/la niño/a aprenda a realizar las tareas por la satisfacción que genera su propia realización y no con el fin de obtener un premio. De este modo lograremos una motivación intrínseca en el pequeño a la vez que reforzamos su confianza y autoestima.

En cada una de estas y otras adaptaciones y actividades que llevamos a cabo en casa debemos tener presente el conocido “control de error”, es decir, dejar al niño/a su propio espacio donde tome conciencia de sus actos y valore si los realizó correctamente o debe corregirlos.

El instinto más grande de los niños es precisamente liberarse del adulto” (María Montessori)

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Categorizado en: Ciencias de la educación

2 Comentarios

  1. Verónica Barcos dice:

    Muchas gracias Jesús Miguel. Me alegro que le haya servido de utilidad la lectura del artículo. 

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  2. JESUS MIGUEL TRIGO GONZALEZ-BRETO dice:

    Muy interesante este artículo. Me ha sorprendido la parte en la que se habla de erradicar el premio a la hora de educar. Somos bien conocedores de la erradicación del castigo pero en mi caso no del premio ya que lo consideraba con un refuerzo positivo para el niño en las etapas tempranas de su educación tanto dentro como fuera de casa.

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