Consumo de drogas y trastornos mentales

Consumo de drogas, trastornos mentales y viceversa.

19/04/2019
Número de visualizaciones

El consumo de drogas, según datos del Obsevatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT), sigue siendo una de las asignaturas pendientes de los Estados miembros. El consumo y la disponibilidad de las mismas se están viendo incrementados de forma notable, lo que obliga a buscar nuevas estrategias de respuesta a nivel nacional e internacional, con el objetivo de frenar el impacto en los problemas de salud que se vinculan al abuso de estas sustancias tan nocivas.

La asociación del consumo de drogas y trastornos mentales es frecuente, ya que en numerosas ocasiones, las personas con problemas de adicciones presentan otros trastornos relacionados con la salud mental. Este proceso se denomina comorbilidad y es un concepto que se usa para la descripción de las enfermedades o trastornos que afectan a una persona y que tienen relación entre ellos.

Pero, ¿cuáles son los factores de riesgo asociados al consumo de sustancias? ¿y los factores que pueden protegernos? ¿tienen relación las drogas y trastornos mentales? si es así, ¿qué trastornos mentales asociados al abuso de drogas son los más comunes? Responderemos a estas cuestiones a continuación.

Uso y abuso normalizado de sustancias

El uso y abuso de drogas es un fenómeno generalizado socialmente. Convivimos con la presencia normalizada del alcohol en nuestro día a día, integrado como forma de ocio y asociado a todo tipo de actos sociales y culturales. Sin embargo, cuando hablamos de disponibilidad de drogas, nos referimos a la facilidad con la que una persona puede acceder a ellas, al precio y a la publicidad que les acompaña. En ocasiones esta publicidad enfatiza los supuestos efectos positivos que tiene el consumo como facilitador de las relaciones sociales, creando una falsa sensación de seguridad y actitud desinhibida. Por otro lado, el color y forma de la sustancia o de su envase hace que se presente como un producto atractivo para los posibles consumidores.

Los medios de comunicación en el caso de las sustancias legales como el alcohol, contribuyen a minimizar los efectos negativos del abuso de sustancias adictivas a largo plazo, mostrando el producto como una fuente de gratificación inmediata.

Consumo de drogas y trastornos mentales

Factores de riesgo en el consumo de drogas

Los factores de riesgo son, en esencia, una característica interna y/o externa a la persona cuya presencia aumenta la probabilidad o la predisposición de que se produzca un determinado fenómeno (Peñafiel, 2009). Este enfoque hace que los factores a tener en cuenta para la investigación e intervención  sean de carácter bio-psico-social ya que todos estos ámbitos son los que influyen de manera directa y marcan el desarrollo vital de cada persona. Por lo que se pone el énfasis en la persona, el contexto en el que se desarrolla y la conducta de consumo.

Estas características personales, sociales, familiares, etc. Podrían conducir a la persona a una situación de vulnerabilidad personal y social, que favoreciese una situación de abuso de drogas de manera continuada. Pero, es importante tener presente que no es necesaria la disposición de todos y cada uno de los factores de riesgo para que exista un abuso de drogas, ni tampoco la aparición de uno de ellos determinaría de forma causal esta problemática.

Los factores de riesgo coexisten e interactúan entre sí influyéndose unos a otros. Además, presentan un carácter probabilístico, por lo que su existencia incrementa la posibilidad de que surja una conducta de abuso de sustancias y con ello también la relación entre drogas y trastornos mentales.

Tipos de factores de riesgo

  • Factores de riesgo individuales.

Hacen referencia a las características internas de la persona, a su forma de ser, sentirse y comportarse. La edad, la personalidad, los recursos sociales de los que dispone, las actitudes, los valores, la autoestima, etc. conforman un sujeto único.

  • Factores de riesgo relacionales.

Son aquellos aspectos relativos al entorno más próximo de la persona. La interacción específica de cada sujeto con la familia, los amigos y el contexto escolar determina una situación peculiar. La familia, la escuela y el grupo de pares contribuyen a la socialización del adolescente. Son instancias que influyen en su desarrollo y le condicionan en la medida en que son el ámbito en el que se desarrolla su vida, su entorno más próximo.

  • Factores de riesgo sociales.

Hacen referencia a un entorno social más amplio. La estructura económica, normativa, la accesibilidad al consumo, la aceptación social del mismo y las costumbres y tradiciones imprimen unas características que diferencian a unas culturas de otras y por tanto afectan a la conducta de la persona.

Factores de protección

El estudio de estos factores, sin duda, presentaría un trampolín a la acción preventiva ya que permitiría actuar en torno a ellos, potenciando y reforzando todos aquellos atributos individuales, factores y condiciones sociales que favorecen el alejamiento de la conducta desviada.

En el área microsocial la mayoría de la bibliografía revisada alude a las investigaciones realizadas en el contexto familiar. Por ser éste el medio de socialización más inmediato de la persona durante un amplio período de su vida. En este sentido, la calidad de las relaciones y la cohesión familiar garantizan la salud psicológica de las personas al mediatizar los efectos nocivos de los estresores crónicos.

Una relación familiar basada en el afecto y en un vínculo de apego seguro establecen una menor probabilidad de que los adolescentes consuman sustancias. Por lo que un funcionamiento familiar sano, comunicativo y cercano es un agente de protección que se asocia de manera directa con una menor implicación futura en conductas adictivas, reafirmándose la familia como un potente preventivo ante los casos de abuso de drogas.

Por otro lado, factores como el nivel cultural, el rendimiento académico, la implicación con el medio escolar y los refuerzos obtenidos en el seno familiar y por parte del profesorado, etc. Determinan en mayor medida las características diferenciales de los/as adolescentes que consumen de lo que no lo hacen.

Y por último, a nivel social, los factores de protección se refieren a las respuestas  y estímulos que una persona consigue a partir de su implicación en la comunidad están referidos a los refuerzos que obtiene la persona por su implicación en la comunidad y las oportunidades que recibe en base a esta pertenencia. Todo esto repercute en la relación entre las drogas y trastornos mentales.

Consumo de drogas y trastornos mentales

Consumo de drogas y trastornos mentales

En los últimos años hemos sido testigos de la creciente importancia y reconocimiento de los aspectos psicológicos en los procesos de salud, enfermedad, bienestar y calidad de vida. Este hecho deriva del conocimiento de la naturaleza compleja y multifactorial de la salud y la enfermedad y de los procedimientos de sanar y enfermar.

Esta naturaleza multifactorial requiere otorgar la debida importancia a todo el conjunto de aspectos cognitivos, afectivos, actitudinales, motivacionales, fisiológicos, conductuales y psicosociales que han de conjugarse en la promoción de la salud y en la prevención y tratamiento de la enfermedad.  El reconocimiento de todo este abanico de factores intervinientes ha derivado en la ampliación del modelo médico de salud y enfermedad hacia un modelo integrador de naturaleza bio-psico-social.

En cuanto a las drogas y trastornos mentales, los diferentes trastornos mentales asociados al consumo de sustancias son:

  • La depresión
  • Trastornos de ansiedad
  • Esquizofrenia
  • Trastornos de la personalidad

Por lo que según los datos recogidos del Informe Europeo sobre Drogas más de una de cada cuatro personas adultas que padecen un trastorno mental grave presentan problemas de abuso de sustancias.

Si te interesa seguir investigando sobre la relación entre las drogas y trastornos mentales, o otras temáticas relacionadas, puedes consultar El Consumo de drogas: de la adicción al trastorno por sustancias Entendiendo la psicología social para entendernos a nosotros mismos.

Además, para un conocimiento especializado que te permita el acceso a espacios profesionalizados puedes encontrar acciones formativas como Máster en Drogodependencias y Otras adicciones o  el curso de Adicciones, alcoholismo y toxicomanías.

0
Categorizado en: Intervención Social

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Descubre MasterClass de INESEM. Una plataforma en la que profesionales enseñan en abierto

Profesionales enseñando en abierto