Daño Cerebral Adquirido

Daño Cerebral Adquirido, un desconocido para la sociedad

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04/11/2019

El pasado 26 de octubre tuvo lugar el Día del Daño Cerebral Adquirido. Muchos profesionales relacionados con el mundo de la neurociencia clínica reivindicaron en las redes sociales este hecho mediante un gesto muy simple: subir fotos en las que posaban con una mano sobre su cabeza. Este gesto hace alusión al golpe y daño que nuestro cerebro sufre, y al que nuestra propia vida recibe.

Pero bien, ¿qué es lo que conocemos como Daño Cerebral Adquirido? Esta es una afección en nuestro sistema nervioso central. Aquí, encontramos el cerebro, centro único de las funciones cognitivas superiores, que son las habilidades que desarrollamos para adaptarnos al entorno que nos rodea. Entre estas funciones encontramos algunas tan importantes como el lenguaje, la atención o la memoria. Lesiones de diferente tipo, como los ictus, los traumatismos craneoencefálicos, los tumores o infecciones son las que pueden provocar este tipo de daño.

Teniendo en cuenta que el cerebro se encarga de esa adaptación al medio que permite nuestra supervivencia, podemos imaginar lo que una lesión en el mismo supone. Tanto la persona como su entorno resultan afectados.

Relaciones entre cerebro y conducta

En la historia de la neurociencia, el caso más popular y conocido es el de Phineas Gage. Este fue un reputado estadounidense del siglo XIX que trabajó en diversas obras durante la construcción del ferrocarril. Durante las maniobras con pólvora necesarias para despejar el camino que la vía férrea debía seguir, un mal cálculo provocó una explosión que hizo que una barra de hierro atravesara su cabeza. Esto provocó que la región frontal de su cerebro resultase afectada.

Milagrosamente Gage sobrevivió, pero nunca volvió a ser la misma persona que fue antes del accidente. Su personalidad sufrió una fuerte transformación, volviéndose alguien completamente distinto. Mantenía constantes peleas, no era capaz de llevar a cabo actividades laborales asociadas a planificación y no sabía cuidar de sí mismo. Terminó perdiendo su trabajo, viéndose obligado a malvivir con otros empleos y muriendo más tarde a causa de la epilepsia que el daño le provocó. Imagine la importancia de este caso para explicar lo que un daño cerebral puede suponer.

Otro caso muy conocido es el del paciente H.M. A él se le extirparon parte de sus lóbulos temporales para prevenir los constantes ataques epilépticos a los que se encontraba sometido. Tras dicha intervención, nunca más fue capaz de desarrollar nuevos recuerdos. Vivió hasta su muerte un nuevo día sin recordar nada del anterior.

Las áreas que comprenden nuestro cerebro se encargan de funciones específicas, pero terminan componiendo una gran red de acción conjunta. Cuando una parte de esa enorme red de trabajo se altera, la función perdida se asocia al área afectada, aunque compromete a otras funciones relacionadas.

Situación actual de la sociedad frente al riesgo de daño neurológico

Sabiendo la suma importancia que nuestro cerebro supone para el desempeño de nuestras actividades diarias, deberíamos ser conscientes de la necesidad de atender su bienestar. Deberíamos tratar de preservar nuestras funciones de la mejor manera posible. Sin embargo, los datos actuales y la realidad de la práctica clínica nos dicen que esto no se cumple. Hace unos años, el tipo de pacientes que acudía a consulta se caracterizaba principalmente por haber sufrido traumatismos o tumores, mientras que en la actualidad es el ictus el principal motivo de daño neuronal.

Motivo de esto es el frenético ritmo de vida al que nos sometemos continuamente. Estamos expuestos a un constante estrés que hace que el riesgo de padecerlo aumente considerablemente. Igualmente, la vida sedentaria, los malos hábitos de alimentación y el tabaquismo son otros factores que influyen en que se padezca este tipo de daño en algún momento.

El tratamiento del daño cerebral

Quienes padecen este tipo de alteraciones, no tienen a su disposición en el sistema público unidades especializadas de neurorrehabilitación que se encarguen de su caso. La principal finalidad dentro del sistema de salud es conseguir que la persona afectada sobreviva, pero no se dispone de medios para garantizar una calidad de vida posterior.

Es de vital importancia tomar conciencia sobre ello y demandar los recursos necesarios para asegurar que se realicen intervenciones adecuadas. Además, una de las cosas más incapacitantes en estos casos es el hecho de que la funcionalidad de la vida diaria se pierde, ya que estos pacientes no suelen ser capaces de desempeñar los puestos de trabajo que anteriormente ocupaban. La inserción laboral de aquellos que sufren un daño cerebral adquirido es fundamental si queremos garantizar esa calidad de vida que buscamos.

Prevenir es mejor que curar

Conociendo las graves secuelas que el Daño Cerebral Adquirido puede provocar en una persona, además de la situación actual a nivel sanitario, deberíamos ser conscientes de que la prevención cobra más importancia que la propia intervención. El cuidado del sistema nervioso debería ser tratado a nivel comunitario. Una vez que seamos conscientes de lo que puede ocurrir si no lo cuidamos, comenzaremos a darle la importancia que merece.

Los organismos sanitarios y sociales pertinentes deberían ser los encargados de llevar a cabo dicha prevención. Se ahorraría mucho dinero del fondo destinado a sanidad a la hora de establecer y activar protocolos y contratar profesionales, fármacos, etc., que de otra forma no serían necesarios. También se ahorraría en gran medida a nivel social, ya que no sería necesario realizar una gran inversión en contextos laborales para la readaptación de determinados puestos para estas personas.

Por lo pronto, son de interés merecido las jornadas y congresos que constantemente se celebran desde asociaciones y fundaciones destinadas al Daño Cerebral Adquirido. Profesionales, pacientes y familiares, son conscientes de la necesidad de dar a conocer los casos particulares con los que trabajan y viven en su día a día. Con ello, nos muestran una realidad que muchos desconocen. Hay que agradecer que nos expongan de manera desinteresada sus propias vidas, que tanto nos enseñan, no ya solo a nivel de neurociencia, sino también a nivel personal. Si tiene en algún momento la oportunidad de acudir a alguna de estas sesiones, no dude en hacerlo. Le aseguro que la experiencia será inolvidable, tanto para usted como para su cerebro que, al fin y al cabo, son lo mismo.

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Categorizado en: Psicología

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