cuentos infantiles educativos

Cuentos Infantiles, ¿para qué nos educan?

10/03/2014
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Si hablamos de cuentos infantiles, lo primero que nos viene a la cabeza es la imagen de un papá o una mamá, sentado junto a la cama de su hijo, leyendo una breve historia que le ayude al niño a conciliar el sueño. Pero, ¿sabemos el valor que tienen estos cuentos para el desarrollo socio-afectivo de los niños?

Ciertamente, tienen una elevada influencia en el desarrollo de su inteligencia emocional y social, lo que supone que esta herramienta se convierta en un arma de doble filo.

Los cuentos infantiles son un arma de doble filo

Las actitudes y habilidades de los personajes son un referente para los pequeños. Los niños pueden identificar a los personajes fácilmente con los perfiles de la realidad, es decir, identificar a la madre, al padre, a los hijos, etc. Esta referencias van a contribuir a la construcción de las expectativas sociales que tendrán frente al mundo que les rodea: lo que esperarán encontrar y lo que considerarán apropiado emanar de cada persona e incluso de ellos mismos.

Reflexionando un poco sobre el tema, nos damos cuenta de que mediante los cuentos les estamos presentando roles sociales, desde pequeñitos, que van a marcar su forma de ver el mundo, además de castigar o premiar socialmente, de forma indirecta, las conductas llevadas a cabo por los personajes. De ello se encarga la moraleja, que es, de forma concisa, lo que el cuento nos viene a enseñar.

Por lo que la dificultad de determinar si un cuento es educativo o no, radica en descubrir que tipo de valores esta promoviendo la pequeña historia, es decir, si proporcionará una enseñanza y creará unos referentes útiles para el mundo real. Si crea referentes orientados a perpetuar roles tradicionales, que a la larga le harán sentir frustración, como por ejemplo “no encontrar el príncipe azul que te haga feliz para siempre”, no está siendo un enseñanza preparatoria para la vida, si no un lastre con el que habrás de cargar, y que te hará sentir desgraciada como mujer por no conseguirlo.

Y es por estos motivos que los cuentos de hoy deben hablar de como disfrutar de la realidad de hoy: familias monoparentales, homoparentales, reconstituidas, sin hijos…; mamás altas ejecutivas, papás maestros de guardería, chicos o chicas cuyo objetivo en la vida es ser felices, y no necesitan casarse y comer perdices, sino valorarse, creer en sí mismos y trabajar duro persiguiendo sus anhelos.

El sexismo siempre presente en los cuentos infantiles

En concreto, el sexismo en los cuentos infantiles tradicionales es muy evidente. Ser mujer en un cuento infantil no es sencillo: hay que ser dependiente, subordinada al hombre, débil, ingenua, bondadosa, pasiva y guapa. Sin embargo, la bruja representa todo lo no deseable de la mujer: es mala, vieja, fea, toma parte activa en el cuento (desarrolla acciones, planea trampas, crea pócimas, etc…) y, consecuentemente, está muy sola (es independiente). Tampoco es fácil ser hombre: ser superior a todos los demás, en constante lucha por el poder, dominante entre el resto de iguales, fuerte, valiente, apuesto, seductor

¿Son reales esta “mujer y este “hombre”? ¿Por qué crear estos referentes, que generan expectativas que no corresponden con la realidad y, más tarde, conducen a la frustración? ¿Se es bruja por ser independiente y tomar tus propias decisiones? ¿Nos castigará la sociedad por salirnos de la línea y desobedecer, como le paso a caperucita? Queda claro que los cuentos necesitan un cambio adaptativo; que las mujeres y los hombres pueden luchar con fuerza, pueden llorar, pueden ser sensibles y pueden ser seductores indistintamente sin dejar de ser hombres y mujeres.

Cómo deberían ser los cuentos infantiles para ser educativos de verdad

Son muchos los que ya han pensado en esto, y por eso ahora podemos disfrutar de cuentos cuya historia ha sido inspirada en personas de verdad, en niños sensibles y niñas que luchan, y viceversa; en mujeres poco agraciadas que encuentran la felicidad aprendiendo a quererse; en hombres menos valientes para demostrar su fuerza en la lucha, que desarrollan otros valores que les den calidad de persona.

Por eso, me gustaría dejaros unos recursos útiles. Para contribuir a esa nueva concepción de los cuentos, más bonita, ya que habla de personas de verdad. El primero es un vídeo en el que una niña de siete años da su opinión sobre las princesas de los cuentos (no tiene desperdicio); el segundo, un cuento con un mensaje muy especial para mujeres y hombres y; el tercero, una relación de cuentos coeducativos. Espero que los disfruteis.

– Las princesas no son inteligentes (vídeo).

– La cenicienta que no quería comer perdices (cuento).

– Cuentos coeducativos (relación).

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Categorizado en: Intervención Social

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