La anatomía de las emociones nos explica lo que sucede en nuestro interior cuando sentimos emociones. ¿Qué sucede en nuestro interior cuando sentimos miedo, tristeza, felicidad?

¿Qué sucede en nuestro cerebro cuando sentimos emociones?

19/06/2019
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La anatomía de las emociones nos explica lo que sucede en nuestro interior cuando sentimos emociones. ¿Qué sucede en nuestro interior cuando sentimos miedo, tristeza, felicidad?

Todas las personas sentimos emociones, ya sean positivas o negativas. Las emociones invaden nuestro día a día y siempre nos acompañan.

 «No olvidemos que las pequeñas emociones son los grandes capitanes de nuestras vidas y las obedecemos sin darnos cuenta».

-Vincent Van Gogh-

Con frecuencia, los conceptos de emociones y sentimientos se confunden. Es frecuente, incluso, que se utilicen como si fuesen sinónimos.

Ambos son experiencias subjetivas y relacionadas, pero constituyen fenómenos mentales diferentes. Existe una paradoja al respecto, y es que, aunque los conceptos de sentimiento y emoción se refieren a cosas diferentes, donde hay una emoción hay siempre un sentimiento (o varios).

Una emoción es un conjunto de respuestas neuroquímicas y hormonales que nos predisponen a reaccionar de cierta manera ante un estímulo externo (algo que vemos u oímos) o interno (pensamiento, recuerdo, imagen interna…).

Un sentimiento es parecido a una emoción. La diferencia es que en un sentimiento hay una valoración consciente de la emoción y de la experiencia subjetiva en general.

Digamos que la emociones son básicas, primitivas y unidireccionales (aparecen de forma automática al presentarse un estímulo) y nos impulsan hacia la acción. En cambio, el sentimiento incluye la capacidad de reflexionar de forma consciente sobre lo que se siente.

Las emociones, en general, son más intensas y menos duraderas que los sentimientos. Los sentimientos se mantienen más tiempo que las emociones y surgen después de las emociones. No hay sentimiento sin emoción.

Pero, ¿qué aspectos anatómicos están implicados en el procesamiento de las emociones?

¡Vamos a descubrir la anatomía de las emociones!

Anatomía de las emociones

El sistema límbico, comúnmente conocido como cerebro emocional, tiene un papel fundamental en la aparición de los estados emocionales. Es aquí donde las emociones tienen su base neurológica. No obstante, los procesos límbicos impactan en áreas como la memorización y el aprendizaje. Según Jeremy Bentham, el sistema límbico es el que determina qué merece ser aprendido en función de las sensaciones placenteras o dolorosas que se deriven de la experiencia.

El sistema límbico no constituye una región anatómica dentro del encéfalo, si no que se compone de una red de neuronas distribuidas por el cerebro. Existen zonas en las que el sistema límbico actúa de una forma más específica. Vamos a ver algunas de ellas:

La amígdala

La amígdala tiene una gran importancia en el procesamiento emocional, en la anatomía de las emociones. Este núcleo cerebral juega un papel central en las reacciones emocionales básicas. Se sitúa al lado de cada hipocampo: hay una en cada hemisferio. Esta zona está relacionada con la respuesta emocional aprendida por lo que es una de las zonas involucradas en el aprendizaje emocional.

La amígdala es el principal núcleo cerebral relacionado e implicado en las respuestas de miedo, tanto innatas como aprendidas.

“La amígdala revisa constantemente toda la información que llega al cerebro a través de los distintos sentidos con el fin de detectar rápidamente cualquier cosa que pueda influir en nuestra supervivencia”, explica Feinstein (2010).

“Una vez que detecta el peligro, la amígdala orquesta una respuesta rápida de todo el cuerpo que nos empuja a alejarnos de la amenaza, lo cual aumenta nuestras posibilidades de supervivencia”. Feinstein (2010)

El hipocampo

El hipocampo está implicado en procesos mentales relacionados con la memoria, tanto en la memorización de experiencias e informaciones abstractas como en la recuperación de recuerdos.

Un ejemplo para entender una de las funciones más esenciales del hipocampo:

Clara acudió ayer por la noche a una fiesta de cumpleaños. Conoció a gente nueva e incluso quedó cautivada por una chica. La memoria de Clara no se limita a recoger y a guardar cada dato experimentado como lo haría un ordenador. Precisamente lo que nos diferencia de un ordenador es nuestra capacidad para construir una auténtica memoria emocional. Cualquier recuerdo sobre la fiesta a la que ha acudido Clara se procesa de forma detallada en el sistema límbico. En él, el hipocampo, se encarga de catalogar lo que la otra chica y el resto de amigos le hicieron sentir y si se vio a sí misma feliz o quizás incómoda en ese evento. Si sus conversaciones fueron relajadas o tensas. Si Clara sufriera alguna lesión en el hipocampo o se le extirpara al día siguiente no recordaría nada de lo sucedido.

La corteza prefrontal

La evidencia científica muestra que las estructuras prefrontales son las principales encargadas de organizar el comportamiento y la toma de decisiones. Estas estructuras se encargan del control de la regulación emocional, la comprensión de situaciones complejas y el comportamiento social adaptativo.

En condiciones normales ambos hemisferios cerebrales trabajan de forma complementaria en la regulación y control de las emociones. Sin embargo, investigaciones como la de Canli y cols. (Canli, et al., 1998) sugirieron que cada hemisferio muestra una vinculación diferencial con las reacciones emocionales de valencia positiva y negativa:

  • Hemisferio derecho: Es dominante en el control del tono emocional, con un mayor procesamiento de las emociones negativas (ej., el miedo o la ira). Muestra mayor vinculación con aspectos automáticos relacionados con la supervivencia inmediata. Promueve conductas de alejamiento, timidez, depresión, etc.
    • Lesiones prefrontales localizadas en este hemisferio se relacionan con la aparición de un síndrome psicopático. Son frecuentes sentimientos de euforia injustificados y anosognosia.
  • Hemisferio izquierdo: Es dominante en la interpretación de las emociones positivas. Realiza el control cognitivo de los estados emocionales a través del lenguaje. Favorece conductas de aproximación, control, vigilancia y superación de estados disfóricos y media en las respuestas del sistema inmunitario.
    • Lesiones prefrontales localizadas en este hemisferio (preferentemente dorsolaterales) pueden generar un síndrome pseudodepresivo (hipocinesia, apatía, falta de impulso, reducción del habla, indiferencia, falta de planificación, inercia psíquica y ausencia de motivación).

La corteza orbitofrontal

La corteza orbitofrontal es una estructura que sirve de cauce de las órdenes emocionales hacia otras zonas del lóbulo frontal encargadas de la planificación y creación de estrategias. Por esta razón, la corteza orbitofrontal tiene especial importancia en el control de los impulsos irracionales. Digamos que la corteza actúa de ya filtro, dejando pasar aquellas señales que definen los objetivos de nuestras acciones.

Las lesiones de esta región pueden originar la aparición del síndrome prefrontal orbitario que se relaciona con conductas impulsivas e irritables. También se relaciona con patrones de psicopatía o sociopatía adquirida.

Los Hemisferios Cerebrales

La corteza cerebral juega un papel muy importante en la anatomía de las emociones:

  • Expresión de las emociones.
  • Interpretación de las emociones.
  • Regulación y monitorización de las respuestas emocionales.
  • Experiencia consciente de éstas (los sentimientos).

Se ha sugerido la especial implicación del hemisferio derecho en el procesamiento emocional, frente al hemisferio izquierdo, más racional.

Algunos autores son partidarios de una distinta implicación de ambos hemisferios en el procesamiento de la información emocional a partir de las diferentes categorías de emociones: las formas más primitivas de emoción, que por regla general tienen connotación negativa, se encontrarían relacionadas con el funcionamiento del hemisferio derecho, mientras que aquellas otras emociones más avanzadas, y con connotaciones sociales, se encuentran especialmente vinculadas al funcionamiento del hemisferio izquierdo (Martínez, Segura y Sánchez, 2011, p.175)

Antonio Damasio y la anatomía de las emociones

António Damasio, neurocientífico y médico neurólogo, parece haber sido el autor que mejor ha descrito la importancia del hemisferio derecho en la anatomía de las emociones. Damasio defiende que el procesamiento emocional depende del procesamiento de la información somática. Esto quiere decir que, las emociones implican unas aferencias desde el cuerpo, e implican también unas eferencias hacia el cuerpo. En ambos casos participan los aspectos endocrinos y viscerales.

Según Damasio, las emociones son patrones de respuestas químicas y neurales, cuya función es contribuir al mantenimiento de la vida, generando conductas adaptativas. Para Damasio, esto es debido a que las estructuras neuroanatómicas que subyacen a los procesos emocionales son las mismas que las estructuras que tienen la función de controlar y regular los estados corporales básicos mediante la homeostasis.

Para Antonio Damasio el cerebro es el teatro de las emociones. ¡Curiosa analogía!

Eduardo Punset, realizó una entrevista a Damasio. Durante la charla se abordó la fisiología neuronal de las emociones y  las consecuencias de ello para la educación.


Recursos de interés:

Libro: Anatomía Emocional. La estructura de la experiencia somática de Stanley Keleman. 

Libro: En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y los sentimientos de Antonio Damasio

Vídeo: La amígdala y las emociones

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Categorizado en: Psicología

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