¿Influyen los malos hábitos orales en las alteraciones del habla?

alteraciones del habla

13/03/2017

EDUCACIÓN:
  • Licenciado en Educación Secundaria
  • Psicólogo Clínico-Educativo (UIGV)
  • Magister en Psicopedagogía
  • Segunda Especialidad en Problemas de Aprendizaje y Psicopedagogía
  • Tercera Especialidad en Educación Primaria
EXPERIENCIA:
  • Docente universitario en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos
  • Docente en la Universidad Autónoma del Perú
  • Docente Instituto Peruano de Orientación Psicológica IPOPS
  • Docente en la Universidad Autónoma del Perú
  • Creador del Programa “Mnemotecnia Rítmica Corporal para el Aprendizaje de la Geografía
  • Autor de los libros “Aprendo a Narrar con la R-RR y Problemas de Aprendizaje desde la concepción neuropsicológica y abordaje terapéutico
ESCRIBE SOBRE:Educación · Trastornos del lenguaje · Aprendizaje
Psicopedagogo y Psicólogo. Cuenta con una amplia experiencia como especialista en terapia de lenguaje y aprendizaje. Actualmente ejerce como docente de la Universidad Mayor de San Marcos y la Universidad Autónoma del Perú, labora como psicoterapeuta en centros de salud mental.

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3 Comentarios

  1. karen Saldaña dice:

    Los malos hábitos pueden alterar el normal
    desarrollo orofacial, produciendo deformaciones en la dentura, además de
    problemas psicológicos, emocionales, y otros como pueden ser respiratorio, digestivo y de aprendizaje.

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  2. Edith dice:

    Este mal habito también ocasionará defectos en las arcadas dentarias. Las situaciones de succión enérgica y chupeteo continuado, tanto del chupete como del pulgar u otros dedos, son hábitos que pueden causar, como consecuencias, deformidades en la boca e impedimento el correcto alineamiento de las piezas dentarias. Esto es lo esperable en niños que están todo el día con el chupete en la boca, incluso cuando corren y juegan. Si el hábito no es tan enérgico y se limita a algunas situaciones concretas del día, lo normal es que no cause ningún perjuicio permanente y que se consiga una correcta mordida, siempre que el hábito desaparezca antes del inicio de la erupción de los dientes permanentes (hacia los 6 años). En estos casos de succión menos vigorosa y más ocasional, prácticamente siempre va a ocurrir que el niño conseguirá una mordida correcta, si el hábito ha desaparecido antes de los 3 años. En cualquiera de los casos, si el hábito aún se mantiene hacia los 6 años de edad, nos vamos a encontrar con una variada clase de problemas: Los dientes centrales inferiores se desvían hacia dentro, mientras que los dientes centrales superiores se separan y desvían hacía afuera. Se deforma y estrecha el techo de la boca. Las arcadas dentarias, inferior y superior, se desajustan y pierden la alineación correcta. Se producen las denominadas mordidas alteradas “abierta” o “cruzada”. Cuanto más se prolongue en el tiempo el hábito de succión, mayor será este efecto de deformacion. 

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  3. Sonia Alvarado dice:

    Excelente artículo, es muy importante descartar polipos en las areas nasales desde pequeños y estar pendientes de los niños llevandolos siempre a sus chequeos con el pediatra.

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