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Interoperabilidad, la mayor ventaja de trabajar con un IFC Formato

19/11/2020
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Puede que lleves poco tiempo en del mundo de BIM, puede que conozcas Revit (Autodesk), es posible que hayas pensado que todo el ciclo de vida de un edificio y su proyecto comercial están disponibles dentro de este software o alguno similar. Incluso, es posible que pienses que “hacer un BIM” es hacer un modelo 3D con Revit.

Cuando has profundizado algo más en el tema, aprendes lo que es el Building Information Modeling (BIM) y que hay muchas relaciones entre diferentes grupos de trabajo, que hay muchos softwares que aplican este concepto del BIM y que cada diseñador tiene sus preferencias.

Uno de los aspectos claves del BIM es su interoperabilidad, esto significa que varios diseñadores pueden estar trabajando con archivos en diferentes formatos (cada uno con el software que prefiera) y pueden intercambiar la información de forma precisa y rápida.

Ya en un artículo previo de nuestra revista pudimos leer en qué consiste la metodología Open BIM y cómo un ejemplo de esta forma de trabajar es el IFC, que es la extensión que se utiliza para la transferencia de información entre diferentes softwares.

¿Qué es el IFC?

El IFC son las siglas de Industry Foundation Classes, un formato de datos que usa la industria de la construcción y que nos permite el intercambio de un modelo informativo sin la pérdida o la distorsión de datos e informaciones, independientemente de la aplicación de software que se esté utilizando.

Se trata de un formato abierto, no está vinculado a ningún software, es neutro, nacido para facilitar la interoperabilidad entre varios operadores. Es la mejor opción para trabajar con formatos de archivo estandarizados ya que es independiente al software que utilicemos.

El IFC ha sido diseñado para elaborar todo tipo de informaciones del edificio a lo largo de su ciclo de vida. El objetivo principal del IFC es facilitar la interoperabilidad del sector y utilizándose en proyectos basados en BIM.

En las diferentes fases del proyecto de un edificio participan varias figuras profesionales, cada una por su disciplina o área de interés. Por esta razón, es de gran importancia que los expertos involucrados puedan intercambiar informaciones colaborando eficazmente en la realización del proyecto.

BIM e Interoperabilidad

El BIM es un concepto que abarca todo el proceso de diseño, desarrollo, ejecución y mantenimiento de un edificio durante todo su ciclo de vida. Un archivo donde podemos tener almacenada toda la información de una construcción.

Desarrollado por buildingSMART International, el IFC es una parte elemental de la práctica Open BIM, que tiene como objetivo permitir la compatibilidad de los flujos, es decir, que el flujo de información funcione independientemente del software elegido por cada diseñador.

BuildingSMART proporciona una lista de aplicaciones IFC certificadas donde los usuarios pueden comprobar si el software utilizado en sus proyectos admite un intercambio de información Open BIM y si el propio intercambio es compatible con este proceso. A veces, incluso pueden predecir obstáculos futuros durante el desarrollo de la obra del edificio y prever una solución anticipándose al problema.

Una alternativa, también propuesta por buildingSMART, cuando el intercambio de información no es compatible con el IFC, es el BIM Collaboration Format (BCF), que es mucho más limitado y no cubre todos los usos del IFC, pero puede resultar muy útil por su compatibilidad y para las revisiones.

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Fuente: biblus.accasoftware.com

Cómo funciona el IFC

Según buildingSMART, el formato IFC es la herramienta principal para la realización del Open BIM, que representa un método universal para la colaboración en el diseño y construcción de los edificios basados sobre estándares y flujos de trabajo abiertos. La especificación del esquema IFC es el producto técnico principal de buildingSMART International para cumplir su objetivo de promover Open BIM.

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Fuente: kindpng.com

La configuración del IFC se basa en un modelo de datos estandarizado que ordena de forma lógica la estructura sobre: semántica, identidad, características, relaciones, propiedades, costes, personas, etc., …

Los elementos están pensados para describir los componentes de los edificios, como por ejemplo las instalaciones, espacios, zonas, mobiliario, elementos estructurales (pilares, vigas, paredes, forjados, etc.), incluyendo las propiedades específicas de cada objeto.

Gracias a esta subdivisión es posible asociar a cada objeto, atributos específicos como, por ejemplo: forma, costes, necesidad de mantenimiento, posición, prestación energética, conexión con otros objetos, seguridad, características físicas y mecánicas.

Los datos IFC deseados se pueden codificar en varios formatos, como STEP (.ifc), XML (.ifcXML), ZIP (.ifcZIP), RDF (.rdf basado en .ifcOWL) o TRDF (.ttl basado en .ifcOWL). Se pueden transmitir a través de servicios web, importar/exportar en archivos, administrar de forma centralizada o en bases de datos vinculadas.

Para la creación de modelos, el diseño, la simulación y el análisis, la visualización y más, los proveedores de programas modeladores de la información de edificios, proporcionarán entornos a los usuarios finales para exportar, importar y transmitir datos en algún formato IFC. Depende de los usuarios decidir qué quieren compartir desde sus herramientas a través de IFC.

Cuáles son las ventajas del IFC

La mayor ventaja que ofrece el formato IFC es la colaboración entre varias figuras implicadas en el proceso de diseño o construcción, permitiendo el intercambio de información a través de un formato estándar y sin vinculación a ningún software.

Por otro lado, permite la conservación de archivos a largo plazo. Esto significa que, en 5, 10 o 15 años podremos seguir consultando los archivos, aunque hay que recordar que los ficheros de Revit o ArchiCAD tienen versiones de incompatibilidad con sus versiones posteriores del mismo programa.

Otro de los beneficios es que las administraciones públicas no deben pedir el formato editable de cualquier proyecto ya que infringiría el principio de neutralidad tecnológica por lo que el formato IFC es adecuado para las licitaciones públicas.

Esta desconexión de software permite una notable colaboración entre los distintos agentes que intervienen en el proyecto con la consecuente disminución de errores durante el desarrollo constructivo del edificio con el ahorro de costes y de tiempos. Este tipo de archivos tiene una coherencia entre todos los datos, diseños e informaciones durante todo el proceso de ejecución de la construcción y el mantenimiento posterior.

Certificación IFC

El buildingSMART International ha definido un proceso de certificación que asegura la exactitud de la importación y de la exportación de los datos IFC con la garantía de conformidad a los estándares establecidos.

Además, todos los softwares certificados IFC son capaces de leer, escribir e intercambiar informaciones con otros programas. Según los datos proporcionados por buildingSMART, el estándar IFC está soportado por más de 140 plataformas software que figuran en la siguiente lista:

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Dificultades al utilizar IFC

El principal inconveniente que se están dando a la hora de interactuar con el formato IFC es la exportación del modelado, por ejemplo, si tenemos un modelo en Revit y queremos importarlo a ArchiCad, la importación puede sufrir pérdidas en la información del modelo. Esta pérdida de información en los formatos IFC provoca su dificultosa popularización.

Otra dificultad es que los formatos IFC no son editables. Cuando se transfiere la información a otro software, el receptor puede leer todos los datos del archivo, pero no modificarlos, habría que volver al software de origen para aplicar esos cambios.

Además, trabajar con el formato IFC requiere saber algunos parámetros para la correcta importación/exportación y actualmente, el usuario no está familiarizado con los conceptos que necesita para trabajar con un formato de archivos de software abierto.

Conclusiones

El IFC es una gran herramienta que permite la interoperabilidad entre las diferentes figuras implicadas en el diseño, construcción y mantenimiento de los edificios ya que habilita un entorno para intercambiar la información que perdura en el tiempo. Sin embargo, los softwares no favorecen que los usuarios aprendan de forma intuitiva y no subsanan las dificultades que existen para la correcta importación/exportación de información.

Esto se traduce en menos usuarios que utilizan este tipo de formatos, por lo que se reduce también el flujo de la interoperabilidad necesaria para favorecer el estándar IFC.

Actualmente, el principal uso de este tipo de archivos es el almacenamiento seguro y largo plazo de toda la información que se está generando a través del Open BIM.

Y tú, ¿conocías el concepto? ¿has trabajado alguna vez con IFC? ¿en tu entorno puedes trabajar con la interoperabilidad de OpenBIM o con opciones nativas?

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Categorizado en: Arquitectura y Edificación

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