soja transgénica

Soja, una mafia muy bien montada

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La soja, aparentemente de la nada, de ser un alimento consumido en países de oriente en pequeñas cantidades,  irrumpió en el mundo occidental como el alimento milagroso que contribuiría a la erradicación del hambre en el mundo y a la prevención de multitud de enfermedades, además de ser una fuente de proteínas ideal para vegetarianos.

Sin embargo, esta rápida expansión ha sido simplemente una muy buena jugada de marketing del sector agroalimentario. Para que se hagan una idea de la buena jugada que fue, entre 1992 y 2006 la venta de alimentos derivados de la soja aumentó de 300 millones de dólares a casi 4 billones de dólares, simplemente impulsada por el cambio en la popularidad de este alimento.

Porqué la soja llegó en el mundo occidental

En primera instancia, la industria buscaba sustituir la utilización de aceites tropicales (coco y palma), contenidos en la práctica totalidad de productos procesados, por el aceite de soja. El motivo es bien sencillo, los frutos tropicales no los podían cultivar en Estados Unidos por su clima, mientras que la soja sí. Y a raíz de ello comenzó la santificación de la soja como el producto saludable “estrella”.

Actualmente la soja se encuentra en la práctica totalidad de productos envasados del mercado en forma de alguno de sus subproductos (proteína de soja, aceite de soja, etc.),  además se ha convertido en el alimento transgénico más difundido y comercializado en todo el mundo.

Pero antes de hablar de la soja transgénica, vamos a ocuparnos de la soja orgánica.

Soja orgánica: las diferencias con la soja transgénica

A pesar de no haber sido modificada genéticamente, la mayoría de productos derivados de la soja no son idóneos para la alimentación humana, principalmente porque contienen:

  • Bociógenos, que inhiben la función tiroidea, provocando graves problemas metabólicos como hipotiroidismo.
  • Isoflavonas (fitoestrógenos) que, en primera instancia, se “vendían” como los agentes protectores de los trastornos hormonales de la menopausia, pero con el tiempo se ha demostrado que provocan otras alteraciones hormonales graves.
  • Ácido fítico que inhibe y altera la absorción de minerales. De igual manera se “vendía” como una propiedad beneficiosa, ya que es antioxidante porque inhibe la absorción del hierro, evitando que actúe como prooxidante. Sin embargo, también inhibe la absorción de otros muchos minerales que necesitamos incorporar a nuestro organismo.

 

La doctora Kaayla Daniel publica en su libro “The whole soy story” algunos de los efectos negativos del consumo de soja sobre la salud, como cáncer de mama, daño cerebral, anomalías en el bebé, trastorno de la tiroides, cálculos renales, deterioro en el sistema inmunológico, alergias a los alimentos, deterioro de la fertilidad, o peligro durante embarazo y lactancia.

Sin embargo, la soja orgánica es cada vez más difícil de conseguir, ya que actualmente el 90-95% de la soja cultivada en el mundo ha sido modificada genéticamente, lo que aporta un plus de perjuicios para la salud.

¡No alla soja transgénica! Las alternativas saludables

La única recomendación saludable en la que coinciden muchos de los profesionales de la nutrición es respecto a la soja fermentada, o sea, productos como el tempeh, el miso, el natto o la salsa de soja. Este grupo de alimentos son los que se han consumido tradicionalmente en Japón y le han otorgado la fama de alimento saludable a todo lo relacionado con la soja. Como pueden comprobar, el tofu no es un producto de soja fermentada, por lo que su consumo es mejor evitarlo. En este sentido también quiero hacer un apunte, y es que la salsa de soja mayoritariamente distribuida en el mercado se ha elaborado de manera artificial mediante un proceso químico y no mediante fermentación natural, por lo que hay que tener cuidado con ella igualmente.

El motivo de que la soja fermentada si sea considerada como saludable es que tras el proceso de fermentación, la concentración de antinutrientes (fitatos, bociógenos e isoflavonas) se ve reducida hasta niveles en los que son más destacables los beneficios que los perjuicios de la soja.

Por lo tanto, mi recomendación para mantener una alimentación saludable es evitar el consumo de soja, aunque sea orgánica, salvando solamente el consumo de productos fermentados provenientes de soja orgánica y de elaboración natural.

 

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9 Comentarios

  1. Felipe dice:

    Muy interesante, gracias.

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  2. Carmen dice:

    Hola, muy buenas. Estoy de acuerdo con usted en la mayoría de cosas que has expuesto, entre ellos los venenos blancos. Pero yo quería preguntar una cosa, y es que si debemos dejar de ingerir algunos “alimentos” tales como la leche y la soja ya hemos visto que no es muy buena, ¿qué alimentos considera sanos y que deberíamos tomar? Yo llevo como unos 9 meses intentando comer sano, de hecho quiero estudiar nutrición, pero muchas veces no tengo idea de qué comer, y sé que seguramente es porque se nos ha inculcado mucho en la forma de comer y por ello quizás no me plantee un desayuno que no contenga un yogur, porque es que no le encuentro “sustituto” por decirlo de alguna manera (sé que no se debería buscar sustitutos a la leche porque ni siquiera es necesaria). Y quitando la leche y la soja, ¿de dónde obtengo las proteínas pues? Hay otros alimentos, como el huevo (que sus proteínas son las de mayor valor biológico), pero obviamente no voy a tomar huevo todos los días, y las legumbres. Aun así, pienso que no tomo suficiente proteína y más si quiero que sea de origen vegetal, y alomejor ni tomo suficientes glúcidos, quién sabe. También me influye el hecho de que mis padres me consideran muy estricta con la comida y estoy frustrada. Algo que no me gusta es desayunar siempre lo mismo, y como no tampoco se me ocurre nada. Me gustaría que me propusiese algún menú para hacerme una idea en cuanto a las comidas que se pueden hacer, sin cantidades exactas ni nada, simplemente para conocer comidas (me faltan 3 kg para estar en mi peso saludable, por si influye en algo, y si es así, si me explica cuál sería la diferencia para cuando llegue a mi peso ya comer realmente para una dieta normal y no como para engordar un poco se lo agradecería). -Tengo 15 años, ya cerca de 16, por si le interesa saberlo-. Siento haberle contado todo este rollo, muchas gracias 🙂

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  3. dice:

    Muchas gracias por la respuesta. Leeré el artículo siguiente.

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  4. Mercedes Pecellín dice:

    El contenido del artículo me parece interesantísimo y a la vez preocupante. Hace unos 5 años que consumo leche de soja de la mejor marca de tienda especializada, puesto que la de vaca me produce molestias gastrointestinales y estreñimiento. Además mi médico me recomendó isoflavonas de soja para los problemas ginecológicos de la premenopausia. Mi pregunta es: si no puedo tomar leche de soja ni de vaca ¿Qué opciones me quedan? Y otra cuestión: he leído que ahora han llegado a la conclusión de que el aceite de coco contiene grasas saturadas beneficiosas para la salud. ¿Es cierto? ¿Qué debo consumir? Muchas gracias. Estaré pendiente del siguiente artículo.

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    • JUAN CARLOS BENAVENTE MARÍN dice:

      Hola Mercedes.

      Con respecto a tu primera cuestión… La reacción normal de la gente cuando les dices que eviten la leche es buscar un sustituto similar, pero digo yo, ¿para qué necesitas tomar leche (de soja, de vaca, o de la que sea)? ¿Es obligatorio ingerir algún tipo de líquido blanco para alimentarse saludablemente?
      Disponemos de infinidad de alimentos a nuestro alcance, pero si se pone a hacer cuentas verá que su alimentación se basa en escasamente 50 alimentos. Aun así, si está tan acostumbrada a tomar leche y necesita sustituirla por un producto similar, mi recomendación es la leche de almendra, que puede elaborar usted misma.

      Por otro lado, el aceite de coco: Es un ejemplo clarísimo de la manipulación que sufrimos por parte de los mercados. Antes de decirnos que la soja era la panacea, la industria debía hacer caer al producto a sustituir, los aceites tropicales. Y así fue, los aceites tropicales no se podían producir en Estados Unidos, por lo que se sustituyeron por el aceite de soja, haciéndonos creer que era la mejor opción para nuestra salud.

      Pero si, el aceite de coco es saludable para la salud. Parece ser que contribuye al óptimo funcionamiento del sistema inmunológico, o al aumento los niveles de HDL-c (colesterol bueno), por lo que es protector del sistema cardiovascular.

      La segunda parte de este artículo está ya en el horno, y en las próximas horas será publicada. Espero que le resulte igualmente interesante.

      Un saludo.

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  5. RAFAEL GRACIA NAVAS dice:

    Muy interesante el artículo Juan Carlos, ya estoy deseando leer el siguiente. Me has aportado mucha información nueva sobre este producto, del que ya poseía de alguno de estos datos.

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    • JUAN CARLOS BENAVENTE MARÍN dice:

      Hola Rafael, me alegra saber que te ha resultado interesante y que te he aportado información nueva sobre este alimento.

      La segunda parte no tiene desperdicio. Yo aún estoy flipando de todas las cosas que he leído sobre la soja transgénica, una autentica mafia.

      Un saludo.

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  1. 01/08/2013

    […] alimentación actual centrándonos en la soja modificada genéticamente que, como comenté en la primera parte de este artículo, representa el 90-95% de toda la producción de soja, convirtiéndose en el organismo modificado […]

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