Segunda ola covid-19

¿Preparados para una segunda ola de COVID-19? Cambios en la gestión sanitaria española

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Daniel Silva Peña
EDUCACIÓN:
  • PhD con sobresaliente Cum Laude en Psicología. Línea de investigación en deterioro cognitivo y consumo de alcohol por la Universidad Complutense de Madrid.
  • Master en Psicofarmacología y Drogas de Abuso por la Universidad Complutense de Madrid.
  • Licenciado en Farmacia por la Universidad de Alcalá de Henares.
EXPERIENCIA:
  • Profesor del Departamento Sociosanitario de INESEM Business School.
  • Investigador Predoctoral en el Instituto de Biomedicina de Málaga. Redacción y publicación de artículos científicos. Desarrollo de técnicas de biología molecular. Desarrollo de estudios científicos.
  • Profesor de clases particulares de diversas asignaturas de Bachillerato, ESO y Universidad y clases extraescolares de ajedrez en diferentes centros de la Comunidad de Madrid.
ESCRIBE SOBRE:

Salud · Deporte · Consumo · Cognición

Licenciado en Farmacia con PhD con sobresaliente Cum Laude en Psicología. Ha trabajado como Investigador Predoctoral en el Instituto de Biomedicina de Málaga y como profesor de diversas asignaturas. Actualmente Profesor del Departamento Sociosanitario de INESEM Business School.

¿Estamos preparados para una segunda ola de COVID-19? La respuesta es obvia: No.

Mi única intención al escribir este artículo es arrojar información que nos haga comprender de una forma más exacta la magnitud de este problema, sin ser alarmista ni vender falsas esperanzas. A pesar de mi naturaleza optimista no voy a negar la realidad: la situación es grave y no estamos preparados para una segunda ola de COVID-19. A continuación, explico mis razones para pensar esto.

COVID-19: De la gripe al cáncer

¿Recuerdan que hace poco más de dos meses era una frase común en nuestro país comparar el COVID-19 con una gripe? Era lo que se leía continuamente en los medios: comparativas entre cifras de gripe y “coronavirus”. Sin embargo, tristemente, hoy sabemos que es más acertado realizar esta comparativa con otra enfermedad: el coronavirus, en España, mata lo mismo que el cáncer.

Dado que hay muchísimos tipos de cáncer, usted podrá señalarme con toda la razón que esta afirmación en sí es claramente incompleta… ¿Mata tanto como cuál de ellos?

Como todos juntos.

El COVID-19 mata lo mismo que todos los cánceres juntos. De hecho, mata más.

Ahora y hasta nuevo aviso, la humanidad tiene otro enemigo del calibre del cáncer. Y si antes de la irrupción de este virus los sistemas sanitarios presentaban un colapso nada desdeñable, imagínense lo que supone el tener que afrontar una enfermedad así.

Los datos en los que me baso para esta afirmación son los siguientes: Según este artículo, desde el 6 de marzo (fecha en la que comenzó la continuidad de la mortalidad por COVID-19 en España con 5 muertes) hasta hoy 14 de mayo, es decir 70 días, el coronavirus se ha llevado 27.450 vidas en España. Según los datos de este informe de la OMS, en 2018, el cáncer causó 113.584 muertes al año en nuestro país, lo que supone 21.783 para la misma cantidad de 70 días que hemos tomado del coronavirus. Esto significa un 20% más de muertes por COVID-19 que por todos los cánceres juntos en estos 70 días. Estas cifras han sido extraídas de las fuentes oficiales adjuntadas, para que usted pueda también comprobarlo. Siempre y cuando estos datos extraídos de fuentes oficiales sean ciertos, la afirmación “el coronavirus es comparable al cáncer” también lo es.

Es cierto que hay muchos aspectos adicionales a debatir: el carácter presumiblemente estacional de esta enfermedad, las secuelas que pueden dejar a los supervivientes las descomunales neumonías a las que se enfrentan, las muertes adicionales en esta y otras enfermedades por el colapso del sistema sanitario, la fiabilidad de los datos oficiales en términos tanto de mortalidad como de contagio…

Cada uno de estos temas precisaría de un artículo propio en el que poder entrar un poco más a fondo, pero en cualquier caso la realidad actual es la mencionada: la mortalidad del virus en estos días ha sido desmesurada, y ningún sistema sanitario está preparado para hacer frente a algo así, por lo que, a pesar de la adquisición de EPIs, respiradores, pruebas diagnósticas, la experiencia conseguida por los profesionales y demás mejoras en la sanidad, seguimos sin estar preparados para afrontar una segunda ola de COVID-19 de la magnitud de la primera.

¿Entonces, qué debe hacerse a nivel de gestión sanitaria?

Una de las claves es cuidar a los miembros del sistema sanitario: las injusticias sufridas por todas los profesionales sanitarios (desprotección a la hora de tratar pacientes, sobreesfuerzos impagables e impagados, la tensión psicológica de afrontar algo inabarcable…) deben de ser erradicadas y compensadas. Otro aspecto muy importante es, al igual que se está haciendo en las fases de desescalada, adaptar de una forma más exhaustiva la gestión sanitaria a la situación particular de cada territorio. No obstante hay que asumir que, hasta que no se consiga una vacuna eficaz y segura, no hay gestión sanitaria capaz de preparar a nuestros hospitales para afrontar con garantías una segunda ola de COVID-19 de la misma magnitud que la primera que hemos sufrido.

La única opción que tenemos es la prevención. Prevención, prevención y prevención: buscar los medios para frenar la propagación del virus, evitar que la enfermedad aparezca y se descontrole. El reto de la gestión gubernamental reside en alcanzar el objetivo de la prevención sin destruir la economía de los ciudadanos, que lógicamente necesitan pagar el alquiler y cuya situación es en muchos casos casi tan preocupante como la propia enfermedad.

Para lograr esto, no es tan importante la gestión política (sin menospreciar la enorme relevancia de su papel) como la participación de todos o, mejor dicho, la gestión sanitaria ha de encaminar gran parte de sus esfuerzos a la participación de todos. Y la participación de todos solo se puede conseguir mediante la información y la cultura: si todos entendemos a qué nos estamos enfrentando, estaremos un paso más cerca de asumir las medidas necesarias a adoptar, lo que nos ayudará a mantener un ritmo de vida en el que podamos seguir viviendo sin ponernos en peligro.

¿Qué significa esto?

Esto significa respetar todas las medidas para minimizar las posibilidades de contagio y hacer lo que esté en nuestra mano para apoyar al sistema sanitario y a las personas que trabajan en él. Porque la situación actual solo tiene sentido como algo excepcional, pero no como algo extendido en el tiempo: Los seres humanos necesitamos relacionarnos, salir, hacer deporte y abrazarnos. No es una opción renunciar a esto para siempre, ni siquiera debe de serlo para un período de tiempo demasiado largo, de modo que hemos de encontrar la forma de conseguir que el mundo vuelva a girar minimizando el riesgo de contagio y favoreciendo a la sanidad en los casos de enfermedad que aparezcan. La clave de la gestión sanitaria es culturizar a todos los ciudadanos para conseguir una responsabilidad social a la altura de las circunstancias.

Por ello, quiero terminar este artículo con una reflexión.

Esta situación es un golpe. Es inevitable que se produzcan pérdidas. Pero mediante la culturización y la bondad de cada uno de nosotros, podemos ir sanando poco a poco las heridas que nos ha producido este golpe, hasta conseguir que no sea más que una cicatriz, dolorosa, pero que de alguna manera, con el paso del tiempo, nos recuerde que supimos sobreponernos a algo muy grande.

Cuídense mucho.

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9 Comentarios

  1. María Teresa Alises Díaz-Merino dice:

    Hola, por mi trabajo, auxiliar en geriatría, pienso que no nos damos cuenta de todo lo que hemos pasado y desgraciadamente aún sigue pasando. Por lo poco/mucho que intento informarme coincido en que no estamos preparados para un repunte de covid, que también desgraciadamente creo que va a suceder. Ojalá estemos más preparados pero aún tengo compañeras que se ponen mascarillas quirúrgicas del revés, hasta última hora no tuvimos ffp2, diciendo que así están más protegidas, intentas explicarles que así no son efectivas pero hacen caso omiso. Esto dentro del sector socio-sanitario con lo que dentro de la población general, en algunos casos, es aún más difícil hacerles entender normas básicas para que pasado un tiempo podamos tener una vida más normalizada.
    ¿Cómo se podría llegar más a la población?

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    • Daniel Silva Peña Daniel Silva Peña dice:

      Buenos días, gracias por tu comentario. Por un lado, hay que comprender que a la gente a la que no ha afectado directamente el virus les será mucho más difícil de asimilar esta situación. Las personas que de una forma u otra han estado más en contacto con la realidad del virus, sobre todo en ciertas zonas de España, conocen las condiciones en las que ha estado trabajando el sector sanitario y la gravedad de la enfermedad. En mi opinión, estas personas que conocen desde dentro la situación, deben de transmitir esa visión en su entorno (en redes, a amigos y familiares…) de una forma calmada, sincera, objetiva, fundamentada y sin miedo. Tenemos alcance en nuestro entorno, así que debemos utilizarlo. Un saludo.

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  2. Pilar dice:

    Muy razonable

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  3. BEATRIZ dice:

    Enhorabuena Daniel. Me ha parecido un artículo muy interesante, muy profesional que pone en valor la culturización y la bondad, como prioritarios para la prevención de una segunda ola de COVID-19. Muchas gracias.

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  4. Pilar dice:

    Razonable y fundamentado cuanto dices. Gracias, Daniel

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  5. Paloma dice:

    Gracias Daniel por tu valioso artículo.
    Me ayuda mucho leer esto de una forma profesional y sin alarmismos.
     
    Paloma Berzosa.

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