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Publicidad alimentaria. La atracción oculta hacia la obesidad.

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04/05/2017

Las empresas producen objetos y servicios esperando obtener a cambio una remuneración económica, eso es una obviedad; lo que no todo el mundo tiene en cuenta es que las cadenas de televisión, pese a tener una clara intención de ofrecer un “servicio al ciudadano” también tienen cifras, presupuestos y objetivos económicos que cumplir al terminar el ejercicio.

Un minuto de televisión puede valer, según vayatele.com, de 2100€ a 76.000€; por lo que podemos tener claro que las televisiones, pese a tener altísimos costes de producción también es un negocio indiscutible.

Desde la mañana, y hasta la madrugada, los espectadores “engullimos” todo tipo de programas, pero en el caso que nos ocupa, es interesante comprobar como los contenidos de carácter culinario o nutricional están alcanzando cuotas de audiencia muy interesantes para las cadenas de televisión.

Haciendo “zapping” de una cadena a otra: “Torres en La Cocina” “Karlos Arguiñano”, “hoy cocinas tu” ” “Quien viene a cenar” “Masterchef””el Xef” ” TopChef” “Pesadilla en La Cocina”… Eduard Burke escritor anglo-irlandés del siglo XVIII ya habló de la prensa como cuarto poder haciendo referencia a la gran influencia que ejercían los medios de comunicación (en aquel entonces solo la prensa y a medias) sobre la población.

Son generadores de tendencias, opinión y estilos de vida, tienen un poder verdaderamente alarmante; nos indican cómo vestirnos, a dónde ir, cómo ser, y por supuesto, y ahí es donde reside el problema, qué comer.

Por suerte, la mayoría de las cadenas de televisión parecen estar relativamente concienciadas con la epidemia que todos los expertos anuncian sobre la obesidad y la población. (Según la revista científica the lancet, en el mundo hay 600 millones de personas con obesidad y 2100 millones padecen sobrepeso).

Actualmente, mueren cerca de 3 millones de persones por problemas relacionados con la obesidad.

¿Que hacen las cadenas con todo su poder televisivo al respecto?

Algunas tienen proyectos para evitar la obesidad y fomentar el deporte, ” Saber Vivir”, “Objetivo bienestar” “Coles activos”… Pero ¿qué pasa con sus contenidos sobre alimentación? Y sobre todo, ¿qué pasa con la publicidad alimentaria?

Es justo decir que muchos programas de cocina y alimentación , generalmente fomentan un consumo responsable de los alimentos, por ejemplo en el caso de Carlos Arguiñano inician el programa con información nutricional sobre el plato a elaborar, aunque hay otros que poco o nada les importa.
Hasta qué punto influyen estos programas y contenidos en la sociedad es difícil saberlo, pero los índices de audiencia parecen claros, entre 300.000 y  3,5 millones de espectadores en según programas y franjas.

¿Quien les da de “comer” a estos programas?

Pues somos nosotros; lo hacemos de manera indirecta eso sí, cuando vemos frente al televisor  un anuncio sobre un detergente y lo adquirimos en el supermercado, estamos alimentando a la cadena.
Este “super escaparate” sirve para potenciar el consumo entre los espectadores, y si esto es así… ¿No debería haber una cierta coherencia entre lo que se profesa y lo que se muestra?.
¿Qué sentido tiene promover el deporte y la vida sana, si el siguiente contenido es sobre un bollo industrial plagado de grasas saturadas y azucares simples?.

Para dar cuenta de esta reflexión analizamos toda la publicidad alimentaria y no alimentaria que ha sido emitidos a lo largo de uno de los programas con mayores índices de audiencia: Tu cara no me suena todavía.
En total hubo cuatro cortes publicitarios de más de 5 minutos de duración.
119 mensajes publicitarios fueron emitidos en estos espacios; 16 de ellos trataban sobre autopromoción de la cadena, información sobre películas, cine o programas.
10 sobre vehículos, 8 sobre telefonía y tecnología, 12 sobre droguería y cosméticos, 10 de fármacos (4 de ellos sobre problemas derivados de la digestión, aerofagia y estreñimiento); 5 sobre uso de internet (casino online, compra por internet…). 6 de ventas y servicios (ropa, perfume, reciclaje…)

Y el resto, (52) son sobre alimentación y bebidas, es decir cerca del 45% es publicidad alimentaria que nos “indica” qué debemos comer y beber; según esto podemos optar por:

  • Pizzas a domicilio, pizzas congeladas precocinada, quesitos elaborados con nata, tartas precocinadas ultracongeladas, jamones, bizcochos, galletas con canela, galletas tradicionales, helados prefabricados, chicles, pipas, snack picantes, caramelos de colores, café, quicos, 4 tipos de cerveza diferente, vino, yogures, leche , chocolatinas para niños, hamburguesas de fast food, bollería, repostería industrial para elaborar en casa con polvos, comida precocinada en general, zumos sin grasa (pero no sin azúcar), bebidas carbonatadas y atún modificado para contener menos grasas. (con chiste por cierto sobre la obesidad)

La lista es absolutamente preocupante, invitan a llevar una alimentación más enfocada en promover la obesidad que en evitarla.
De toda la publicidad alimentaria, sólo un anuncio hablaba sobre el deporte, el resto son grasas, azucares, alimentos precocinados, dañinos y nocivos para la salud.
Mientras no haya una legislación en este país sobre la promoción de productos insalubres (tal y como ocurre con el alcohol y el tabaco) los índices de obesidad seguirán creciendo, pero mientras esto no cambie, por mucha campaña de “Muévete”, “Haz deporte” “come variado”;  será un poco como aquel refrán: “ Tú dame pan y llámame tonto”.

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Categorizado en: Dietética y Nutrición

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