estudio de obesidad

Estudios de obesidad confirman la influencia neuronal en la alimentación.

14/03/2016
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Los congresos son siempre eventos de encuentro e intercambio de conocimiento entre personas con las mismas inquietudes, grupos profesionales, etc. Son muy importantes pues se comparten los últimos avances en un ámbito determinado, promoviendo la actualización profesional y formación continua. El I Congreso Internacional y VI encuentros hispano-cubanos, reunió en el Parque tecnológico de la Salud de Granada, alrededor de 500 estudiantes y profesionales de ciencias de la salud: enfermeros, farmacéuticos, nutricionistas, psicólogos y fisioterapeutas, entre otros. Una representación del departamento sociosanitario de INESEM estuvimos allí, participando en el intercambio de ideas sobre el papel que desempeña cada profesional en el abordaje de distintos problemas de salud. Una de las mesas redondas del congreso, trató sobre la actualidad de la obesidad, la cual fue muy interesante y me gustaría destacar una de las hipótesis que se expusieron sobre esta enfermedad, que guía a la individualización del tratamiento del paciente obeso. En resumen, hay muchos estudios de obesidad que identifican como posible causa de esta enfermedad procesos cerebrales alterados.

Los estudios de obesidad a lo largo del tiempo

La obesidad es una patología metabólica cada vez más presente en la población y de manera especialmente preocupante en la infancia. Aunque se sabe que en ésta alteración multifactorial influyen parámetros fisiológicos, genéticos y ambientales, sólo conocemos lo equivalente a la punta del iceberg. Queda mucho por investigar sobre esta enfermedad, pues su cura no es tan simple como reducir la ingesta calórica y realizar ejercicio físico, por lo que intervenir sobre los factores conocidos, a veces no es suficiente. Por este motivo se están desarrollando diversas teorías acerca de los cambios que se producen en una persona obesa.

¿Por qué la obesidad es tan común en la actualidad?

Años atrás, la ingesta de alimentos se realizaba con el objetivo de sobrevivir, hoy en día disponemos de una elevada variedad de alimentos, de los cuales tenemos que seleccionar aquellos que vamos a incluir en nuestra dieta. En la toma de esta decisión interviene el cerebro, determinando la cantidad y calidad de la comida que ingerimos según el valor hedónico que le damos a cada alimento, es decir en función de nuestra apetencia y gusto sobre los alimentos. El encargado de gestionar las apetencias es el sistema límbico cerebral, pero no realiza él sólo ésta función, ya que de ser así únicamente comeríamos aquello que nos despierta deseo. De la parte sensata de esta decisión se encarga el sistema prefrontal cerebral, pues entre sus tareas se encuentra inhibir las conductas desmedidas y controlar la toma de decisiones. Como ejemplo, al pasar por una pastelería, el sistema límbico nos empujaría a comer el dulce que nos apeteciera, sin embargo el sistema prefontral nos haría reflexionar sobre si nos conviene o no tomarlo. Así, en la obesidad estos sistemas neurales de toma de decisiones están alterados y además se necesita una mayor cantidad de comida para notar un nivel de recompensa adecuado.

Tras estas evidencias, la obesidad se puede considerar una enfermedad con componente cerebral, en la que se altera el sistema estriado, de igual forma que ocurre en personas adictas a determinadas sustancias, demostrando una relación entre los receptores dopaminérgicos D2 y el Índice de Masa Corporal (IMC). En la obesidad hay menos receptores dopaminérgicos D2, que unido a las alteraciones mencionadas anteriormente, contribuiría a un aumento del IMC.

Los resultados de los estudios de obesidad que consideran el funcionamiento del cerebro como principal causa de la obesidad

En un estudio se observó que al presentar comida apetitosa a los pacientes obesos se activaban zonas del sistema límbico-frontal vinculadas con la ganancia de peso. Sin embargo, en otros experimentos no se encontraron diferencias entre pacientes obesos y en normopeso en este sentido. Además de esta afectación, también se ha visto alteración a nivel cognitivo en pacientes obesos, en los que se observó una peor capacidad para tomar decisiones y una peor respuesta a la demora, ya que prefieren resultados momentáneos.

Tras estas evidencias, surge la necesidad de modificar y adaptar el tratamiento de la obesidad según el paciente y la causa, ya que no es suficiente con regular la ingesta calórica y el ejercicio físico. Nuevas intervenciones son necesarias para abordar eficazmente el problema de la obesidad. Siendo una buena herramienta la rehabilitación cerebral para recuperar las capacidades alteradas en esta enfermedad y así poder tener control sobre los alimentos.

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