comunicación de malas noticias en salud

Comunicación de malas noticias en salud

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11/05/2017
Las personas, por lo general, no sabemos cómo hacer para comunicar malas noticias a otra persona. La comunicación de malas noticias en salud es aún más complicada: el hecho de tener que informar a alguien de que su vida va a cambiar es sumamente difícil.

Una mala noticia tiene dos componentes

Objetivo

Objetivo, que se refiere al hecho en sí que se ha de comunicar. Por ejemplo, un diagnóstico de enfermedad determinado, el fallecimiento de un familiar o un pronóstico desfavorable. Subjetivo, que depende de cómo la persona afectada recibe la noticia y cuál va a ser el impacto que tenga sobre su vida. Por ejemplo, si se informa a alguien de que va a tener que ser intervenido quirúrgicamente justo antes de un viaje que llevaba años esperando y que no podrá realizar. La combinación de ambos elementos tiene como consecuencia unas emociones e inquietudes determinados en el o la paciente. Los profesionales sanitarios necesitan aprender a comunicar malas noticias y también,  y con el mismo nivel de importancia, a acompañar en este proceso.Protocolo de seis etapas de Buckman El protocolo de Buckman recoge una serie de pasos correlativos para dar una mala noticia. En este sentido, es importante reconocer la importancia de aportar datos clínicamente veraces y preocuparse por el ambiente y el clima emocional del momento. A continuación repasamos los principales elementos a tener en cuenta en cada uno de los pasos:

Contexto/ambiente

Necesitaremos buscar un lugar tranquilo, a poder ser solitario, donde podamos colocarnos en posición cómoda para hablar con la persona sin interrupciones. Podemos utilizar una pregunta introductoria del tipo ¿Cómo se encuentra hoy? o ¿Qué tal se siente hoy para hablar un rato? Información previa: Tenemos que averiguar el nivel de información con que cuenta el o la paciente previamente, para partir desde ese punto. Podemos usar preguntas como ¿Qué piensa sobre su enfermedad? o ¿Cómo considera que es de grave?, para a continuación interesarnos por su preocupación con interrogantes como: ¿Está preocupado/a por…? Deseo de saber del paciente: es importante no acribillar al paciente con información, al igual que debemos prestar atención a no dejarlo con dudas por haberle dado información escasa. Podemos sondear sobre su deseo de conocer con preguntas del tipo de ¿Cuánto le gustaría saber sobre su problema si este fuera grave? o ¿Querría que le contara a usted todos los detalles o prefiere que hable con otra persona cercana a usted? Comunicación de información: una vez que conocemos cuánto quiere saber el o la paciente, pasaremos a comunicar la información, partiendo del nivel de conocimiento previo del paciente y de su capacidad de asimilación, dependiendo de cómo haya ido reaccionando en las fases anteriores. Acompañamiento: en esta etapa deberemos preocuparnos de dar respuesta a las reacciones del paciente. No debemos atosigarlo con más palabras. En muchas ocasiones la escucha activa, el respeto a los silencios y la empatía que le demostramos con nuestro lenguaje no verbal son tan importantes como las palabras habladas. Esta fase es de vital importancia y puede que la más difícil para el profesional. Plan terapéutico detallado: sin dar falsas esperanza ni usar frases que no aportan información real del tipo “Todo va a ir bien”, procederemos a detallar las estrategias para hacer frente a la nueva situación. Es importante que seamos asertivos/as y que nuestra actitud sea positiva y demuestre control de la situación. Será importante que explicitemos al paciente que estaremos a su disposición en todo momento para todo aquello que necesite, no solo en referencia a la situación clínica sino también a estos aspectos comunicacionales.

Algunos ejemplos de cómo no debería ser la comunicación de malas noticias en salud

Una mala noticia no es solo aquella que supone el fin de la vida del paciente. Una intervención quirúrgica, como hemos visto, o una torcedura de tobillo también puede cambiar las expectativas de futuro inmediato de una persona. Es por ello que las habilidades psicosociales y emocionales de las personas que trabajan en el entorno sanitario deberían entrenarse desde los primeros años de formación y prácticas.Se ha demostrado que dar malas noticias de manera inadecuada tiene repercusiones negativas en la percepción que el paciente tiene de su enfermedad y afecta la relación profesional-paciente a largo plazo, lo que puede a su vez influir negativamente en el desarrollo de la enfermedad. La necesidad de manejar protocolos y conocimientos en este ámbito es indiscutiblemente muy necesaria.El cine y las series de televisión son un gran reflejo de la vida, y a veces nos muestran situaciones intensas emocionalmente que consiguen tocarnos la fibra sensible. Os invito a que analicéis cómo se comunican las malas noticias en estas escenas y cómo los protagonistas de las mismas reaccionan ante el poco tacto o profesionalidad de las personas encargadas de comunicárselas.Espero que este artículo sobre cómo dar malas noticias os haya aportado claves para comunicaros con vuestros pacientes usando la psicología sanitaria y que los ejemplos de cómo no hacerlo os ayuden también a haceros una idea más real de lo que esto significa.

Categorizado en: Salud

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