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La depresión no es sólo un trastorno del ánimo

24/05/2012
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Consecuencias de la Depresión en la alimentación

Desde la segunda Guerra Mundial, la incidencia de esta enfermedad ha ido aumentando cada año. Se habla de una frecuencia del 5% e incluso prevalencia a lo largo de la vida del 17%, aunque varía según el sexo.

Hay factores que protegen de la aparición de la depresión y otros que la favorecen. La sociedad industrializada como agente estresante y el aumento de la esperanza de vida en estos países es mayor, por lo que hay más posibilidades. También muchas de las enfermedades que antes eran mortales, ahora se han convertido en crónicas y este hecho también influye en su origen.


Los trastornos depresivos se pueden tener a cualquier edad. Se decía que era típica de las edades medias (alrededor de 50 años) pero cada vez aparecen más temprano (a los 30 o 40 años).

Otro factor importante es el sexo. Se sabe que la depresión como enfermedad,en las mujeres es 2 ó 3 veces más frecuente que en el hombre. Las causas principales son  cuestiones hormonales, sobrecarga laboral y menor reconocimiento, a la forma de expresar sus sentimientos etc.

El estado civil también debe tenerse en cuenta puesto que el matrimonio ejerce un efecto protector en los hombres frente a esta enfermedad, mientras que las mujeres casadas, con hijos suelen ser más proclives a padecerla.

Los síntomas más frecuentes de la depresión que afectan a la alimentación y al estado nutricional son:

– Tristeza: es el más importante. El paciente la diferencia de una tristeza normal que haya podido sentir en otros momentos de su vida. La describen como una “pena que le sale del cuerpo”.

– Anhedonia: es la capacidad de disfrutar de las cosas que a uno se han gustado siempre.

– Ansiedad.

– Irritabilidad: mal humor constante, enfados ante motivos sin tolerancia…

– Enlentecimiento del curso del pensamiento y del lenguaje.

– Ideas de culpa, desesperanza, desvalorización, delirantes, incluso con tendencia al suicidio.

– Dificultad en la concentración: los pacientes lo refieren como falta de memoria pero lo que ocurre realmente es falta de concentración.

– Alteración de la conducta: abandono personal, aislamiento, inhibición psicomotora, conducta autoagresiva.

Alteración del apetito: en el 80% de los episodios depresivos existe una disminución en el apetito con/sin repercusión ponderal (en el peso de la persona). Tan importante es este aspecto que se puede medir la gravedad de la depresión en función de la pérdida de peso. A veces no tiene explicación respecto a la ingesta, es decir, aparentemente la persona come normal pero hay una importante pérdida de peso sin saber a qué es debido. En este caso, el médico tiene que descartar la posible presencia de enfermedades que también cursan con este signo como el cáncer. Aparecen también alteraciones en el olfato y gusto por lo que no saborean ni disfrutan de igual forma la comida.

– En el 15% de los casos, ocurre todo lo contrario,  hay un aumento de peso. Se habla entonces de “Depresión atípica” que cursa con ansiedad y el paciente, para calmarla, tiene que comer. Sobre todo tiene apetencia por los dulces.

– Alteración del sueño.

– Disminución de la energía a pesar de no haber realizado ningún ejercicio físico.

– Disminución de la líbido incluso aversión a las relaciones sexuales.

– Alteraciones motoras: algias (dolores), estreñimiento… El paciente puede ir al médico quejándose de estos síntomas y puede enmascarar la causa que los provoca.

El tratamiento se realiza con psicofármacos que favorecen el aumento de peso antes de que empiece a mejorar el cuadro depresivo, lo que hace que muchas veces se quiera abandonar el tratamiento o empeoren los pensamientos debido a la percepción que tienen de su cuerpo. Además, no es aconsejable combinar estos fármacos con ciertos alimentos como quesos muy curados, vino, chocolate y otros ricos en tiramina ya que producirían efectos hipertensivos.

El paciente con depresión debe recibir también psicoterapia y las personas que le rodean deben prestar especial atención a la alimentación que sigan. Ésta debe ser rica en nutrientes para que con poca cantidad de alimento puedan satisfacer sus necesidades nutricionales.

¿Vosotros habéis tratado alguna vez con personas que sufran esta enfermedad? ¿Tenéis familiares o amigos que la padezcan? ¿Conocíais estos signos y síntomas?

En la próxima versión del Máster en Dietética y Nutrición aparecerá un volumen dedicado a conocer y tratar cómo ciertas enfermedades psiquiátricas influyen en la alimentación, así como su origen y pautas que podemos seguir para ayudar en el tratamiento.

Fuentes:


ARREBOLA SOLER, PILAR. “Psiquiatría y nutrición”. Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica.


MOORE, D. “Psiquiatría médica” Madrid. [Elservier, 2006]


COHEN B J. “Psiquiatría: teoría y práctica”. Madrid [Mc Graw-Hill Interamericana, 2006]


Consulta del Dr. Porta https://www.consultadoctorporta.com/es/preguntas-frecuentes/pregunta-10


Carmen Vargas Torres. Departamento de Sociosanitaria

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Categorizado en: Dietética y Nutrición

1 Comentario

  1. Juan Carlos Benavente Juan Carlos dice:

    Hola a todos, muy interesante la aportación Carmen, gracias.

    Las siguientes preguntas van dirigidas a todo lector interesado en la temática:

    En el caso de depresión atípica, ¿Cuál sería el tratamiento a seguir? A bote pronto se me ocurre implantar una dieta hipocalórica equilibrada para reducir el peso del paciente. Pero, ¿podría estar contraindicada? ¿Qué opináis?

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